La Virgen del Pino tras las huellas del fuego

Valleseco resplandeció en la última parada de la Virgen

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20/10/2019

La gira de la imagen tuvo ayer su punto final y hoy partirá de regreso a su casa en Teror tras visitar los ocho municipios afectados por los incendios. Unas 2.000 personas se agolparon en las calles y la iglesia de San Vicente Ferrer para rendirle culto con vítores, voladores y pétalos de flores que convirtieron a Valleseco en un lugar mágico.

La meteorología fue clemente y mostró sus respetos a la última parada de la Virgen María. La ligera llovizna que cayó sobre Valleseco durante la madrugada se fue disipando a medida que la madre de los feligreses grancanarios desembarcó en el municipio que tendrá el honor de llevar hoy de vuelta a la imagen a su casa, Teror.

Un privilegio que vendrá acompañado de un tiempo extra de culto a su figura por su condición de estar a la cola en la ruta por los pueblos afectados por los incendios. Y que, por supuesto, será aprovechado por los fieles que, con conmovedor entusiasmo, esperaban desde las 6.30 horas a que la Virgen, resguardada aún en su caja, bajase por la calle Perojo. Media hora después resonaron las campanas y con algo de retraso comenzó el recorrido, pausado pero mágico, sobre la alfombra conmemorativa realizada por voluntarios del pueblo hasta el pórtico del templo de San Vicente Ferrer, y tras pasar por las calles León y Castillo y Cura Caballero.

Una traca de voladores, el redoble de la Banda de Música de Teror y un espontáneo «viva la Virgen del Pino» marcaron el comienzo del descenso que, a paso marcial y acompasado por la música en directo, fue despertando pasión entre los vecinos y peregrinos que acudieron al último punto de esta religiosa gira. Desde las ventanas llovían pétalos de flores y confeti, reforzando aún más el aura celestial de un pueblo movilizado para una ocasión única, con más de 2.000 feligreses unidos, puesto que ayer fue la primera vez en la historia que la Virgen del Pino pisaba suelo vallesequense.

La plaza de iglesia recibió a la virgen de El Pino con el melodioso canto de la solista Jennibel Hernández, encargada de entonar el Ave María. «Valleseco se ha puesto las mejores galas para recibir a la madre Pino. Estas mañanas de octubre suelen ser frías, pero hoy la temperatura ha subido gracias al calor de todos y de tener por primera vez en nuestro humilde pueblo a la Virgen», relató el alcalde del municipio, cuyo discurso iba a tocar la fibra sensible de todos sus conciudadanos: «Los vallesequenses que lucharon hace muchos años por ser un pueblo estarían hoy orgullosos de sus vecinos porque este ha sido un municipio solidario con todos los afectados por los incendios», exclamó con vehemencia Dámaso Arencibia, ganándose los vítores de todos los presentes que abarrotaban la plaza de la iglesia, y que acto seguido recibió un ejemplar de pino canario por parte del primer edil de Teror.

Durante un día entero disfrutará Valleseco de la custodia de la Virgen antes de devolverla a Teror. «Y no de algunas horas como el resto de municipios», recordó el vicario general de la Diócesis, Hipólito Cabrera. «Que bonito es cuidar a la madre, disfruten de este día con la Virgen porque ella es la esperanza de los canarios», amplió, mientras el día se aclaraba y la Virgen del Pino entraba en la iglesia San Vicente Ferrer para ser ubicada en un lugar preferente, donde fue visitada por fieles y devotos durante toda la jornada.