Un estudio apunta a que no quedan lagartos donde hay culebras reales

29/07/2018

Donde hay serpientes, se halló un único ejemplar del reptil local. Donde no, capturaron 200. Estos son los datos de un trabajo aún en fase preliminar encargado por el Cabildo a varios investigadores del CSIC. El impacto de la especie invasora puede alterar el equilibrio del ecosistema

Un estudio preliminar encargado por el Cabildo sobre el impacto de la especie invasora de la culebra real en la población de los lagartos gigantes de Gran Canaria revela datos preocupantes. Aunque sus autores subrayan, de entrada, la cautela que hay que tener ante los primeros datos de un trabajo que está aún en fase de desarrollo, sí admiten que estas cifras iniciales son desalentadoras. Marta López, bióloga y una de las investigadoras, afirma que, atendiendo a esos registros iniciales, en los enclaves analizados donde se ha detectado la presencia de serpientes, o no se hallan lagartos o aparecen muy pocos. Es decir, son el sustento principal de su dieta.

De las 79 sesiones de trabajo realizadas en los primeros cuatro meses del estudio, en los paisajes donde está constatado que hay culebras reales de California (Lampropeltis californiae), solo se logró capturar un ejemplar del lagarto endémico de Gran Canaria (Gallotia stehlini). En cambio, en aquellos ámbitos en los que, al menos hasta ahora, no hay constancia de la invasión de las serpientes, los investigadores cogieron 200 lagartos, que eran medidos y devueltos a su hábitat.

El lagarto gigante de la isla no solo es una especie única en el mundo a la que hay que proteger, sino que cumple una labor primordial

Estos muestreos con trampas y sondeos se desarrollaron en los tres puntos de la isla donde se ha registrado una población más o menos estable de la culebra: en la zona núcleo, en la que primero se detectó el problema en 2004, en los barrios de La Solana (Telde) y San Roque (Valsequillo); en la Montaña de Amagro, en Gáldar; y en Montaña La Data, en San Bartolomé de Tirajana. Para hacer la comparativa y detectar el posible impacto en los lagartos de las serpientes, se rastrearon lo que los investigadores llaman zonas espejo, paisajes próximos y de similares condiciones en las que no haya ofidios. Como contrapunto a La Solana y San Roque, se sondeó Los Hoyos, ya en el municipio capitalino; frente a Amagro, las laderas de Agaete; y frente a La Data, Fataga.

De confirmarse esta fuerte incidencia una vez concluya el estudio, López advierte de las graves consecuencias que traerá consigo para el equilibrio del ecosistema natural de Gran Canaria. Según recalca, el lagarto gigante de la isla no solo es una especie única en el mundo, a la que, por tanto, hay que proteger de este predador introducido, sino que cumple una labor primordial que a partir de ahora se podrá ver perjudicada. Y es que mantiene a raya las poblaciones de un número importante de especies de invertebrados que forman parte de su dieta y que, de no existir el lagarto, podrían expandirse como plagas, como es el caso de las babosas, los saltamontes o los caracoles. De pasar esto, sigue hilando consecuencias, los agricultores se verían más desprotegidos ante este tipo de invertebrados. Pero aún hay más. López advierte de que los lagartos son además el alimento principal de aves rapaces, como el cernícalo. A menos lagartos, menos aves rapaces y, por tanto, más campo libre para otros animales poco deseados como las ratas.

Otro dato para la preocupación: perenquenes y lisas están también en la dieta de los ofidios.

79 sesiones por tres investigadores en cuatro meses

El estudio. Esta investigación corre a cargo de profesionales del Grupo de Ecología y Evolución en Islas del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Son Marta López Darias, Julien Piquet y Manuel Nogales. Llevan 79 sesiones en cuatro meses. El estudio lo encargó el Cabildo de Gran Canaria.

Más medidas. Este trabajo se dio a conocer esta semana en una reunión entre Gobierno canario, Cabildo y Gesplan para coordinarse en la lucha contra las serpientes. Entre los acuerdos, se consensuó ampliar las acciones de control y encargar un plan integral que incluirá medidas de contención que eviten su expansión.

Clave: la colaboración. Marta López subraya que el problema es serio, de difícil solución y que exige la colaboración de todos, especialmente de los ciudadanos, a quienes pide seguir las indicaciones de los expertos y alertar siempre del hallazgo de una culebra real. Con todo, aclara, lo probable es que no llegue a erradicarse.