«Tuve que pedir para medicinas»

11/05/2019

Yaiza trabaja en el centro de Alzhéimer y lleva dos meses sin cobrar. Hay otros cinco empleados como ella. El Ayuntamiento asegura estar al día. Ralons gestiona otros servicios y sí paga los salarios

Llegó a trabajar a su hora. Yaiza es auxiliar gerocultora y este jueves le tocó a ella abrir el centro de día de Alzhéimer de Telde, en La Pardilla. Lleva dos meses sin cobrar. Su empresa, Ralons Servicios, no cumple con ella, pero Yaiza no falta ni a su trabajo ni a sus pacientes. Vive un drama. Fue preguntarle por cómo lo lleva y se derrumbó. «Anoche necesité ir a Urgencias con uno de mis niños y tuve que pedir dinero para las medicinas. Nunca pensé verme así». Aun unas horas después ni las lágrimas amortiguaban su angustia. Tiene en casa a cuatro menores a su cargo y está desesperada.

Como Yaiza hay al menos otros cinco trabajadores más. Otros tres auxiliares, un trabajador social y un fisio. Son el personal que atiende a los 19 o 20 enfermos de Alzhéimer que acuden a diario a este centro, que gestiona el Ayuntamiento, pero cuyo servicio presta Ralons, una empresa que arrastra serios problemas económicos. Llevan meses aguantando retrasos. Cobraban sus sueldos los días 10 o 15 de mes, pero al menos cobraban. Esta vez el atraso dura 2 meses.

¿Y por qué no les pagan? La empresa, según los trabajadores, culpa al consistorio, al que reprochan que no está al día en los pagos. Pero desde el Ayuntamiento lo desmienten. Aseguran que Servicios Sociales corre para tramitar la factura en cuanto la recibe. Eso sí, dependen de cuando la empresa se la entregue. Sin ir más lejos, apuntan fuentes municipales que en el último pleno se validaron las de enero y febrero de 2019 por valor de 24.717 euros. Prometen que la semana que viene serán abonadas.

Con todo, el edil de Servicios Sociales, Diego Ojeda, lo deja claro: «Con independencia de que tardemos o no en pagarle a la empresa, que ya no tardamos, porque estamos casi al día, la obligación de Ralons es pagar a sus empleados. Si no lo hace, poco margen tiene ahí el Ayuntamiento».

Luis Collado, trabajador del centro y delegado sindical, sí cree que el gobierno local puede hacer algo más. Le pone de ejemplo lo que hizo el consistorio capitalino. «Ralons no pagaba a los trabajadores y el Ayuntamiento licitó de emergencia el contrato y cambió de empresa». No se fía de Ralons, pero responsabiliza a la corporación local de lo que está pasando. «Al fin y al cabo este servicio es del Ayuntamiento y es el que tiene que garantizar que funcione».

Y Collado dice que tampoco se fía de su empresa porque a pesar de que le justifica el impago de sus nóminas porque tiene las cuentas embargadas, le consta que en otros centros que gestiona la empresa en otros municipios, como en San Mateo, los trabajadores sí cobran.

La oposición lleva más de un año preguntando al edil Ojeda por el pliego para sacar a concurso el servicio y la última respuesta que recibió, a principios de año, es que un informe advertía de que no se puede licitar el contrato mientras el edificio no reúna las condiciones adecuadas. Tanto Ciuca como la edil no adscrita Esther González, vinculada a Podemos, no le creen. Le han pedido el informe, por ahora sin éxito.

Lo cierto es que la reforma de ese centro ya está adjudicada. Las obras empezarán en junio y durarán tres meses. El Cabildo reubicará a los usuarios, pero no al personal, solución que no gusta a los trabajadores, pero que tampoco viene bien a los pacientes. «Para ellos la rutina es vital y esto se la va a romper. Lo ideal es que nosotros nos mudemos también con ellos. Hemos creado vínculos, somos como una familia. Por muy profesionales que sean sus nuevos cuidadores, no es lo mismo», apunta Yaiza.

Protesta en ciernes

Al drama de no cobrar se le suma ahora la incertidumbre de su futuro. En junio el Ayuntamiento cierra el centro por obras. Ojeda explica que el consistorio estudia la fórmula para comunicar en tiempo y forma a Ralons que el servicio cesa y que, por tanto, dejará de pagarle. Pero ¿y el personal? El edil asegura que se le dará toda la información para garantizar sus derechos. Entiende el gobierno que deberá ser subrogado por la nueva empresa y que así consta ya en los pliegos. ¿Y mientras tanto? O irán al paro o la empresa los someterá a un expediente de regulación temporal de empleo. Pero el personal no lo sabe a ciencia cierta. Así las cosas, anuncian protestas.