Telde se hunde entre montañas de basura

18/09/2018

Las imágenes de zonas de Telde donde se amontonan montañas de escombros sucios y otros residuos de construcción, electrodomésticos, plásticos, maderas y, hasta una moto acuática, lleva a la formación política Más por Telde a reflexionar y pedir medidas contundentes de cara a evitar el deterioro insostenible de parajes del municipio; así como, reducir el alto “extra coste” que realiza el Ayuntamiento limpiando esas zonas.

Prohibido depositar residuos. Así de contundente luce el cartel que se sostiene a duras penas sobre dos desvencijadas barras de hierro. ¿Y a su alrededor? De todo... y todo destrozado: Desde simples ladrillos hasta una moto acuática, el catálogo de porquerías varias incluye colchones, sacos de escombros, librerías, telas, ruedas, alfombras, sofás, lavabos, parachoques, duchas, boas de plumas de colores y sigue... sigue... sigue.

En definitiva, el cartel debería decir: Mercadillo de la mierda. Sírvase.

Esta lindeza paisajística se ubica en la vía de tierra que une el Polígono Industrial El Maipez con la entrada a las instalaciones del antiguo circuito Islas Canarias, al borde de la GC-100, en la carretera de Jinámar a Telde.

Y si esto es malo, lo pésimo es que esta estampa salpica muchas zonas del municipio: Ojos de Garza, el polígono industrial de Salinetas, El Goro, Las Huesas, el que iba se punto verde de Jinámar... y muchos más.

«La falta de civismo de los residentes y no de Telde, unido al desorden y a la falta de iniciativa municipal han convertido el municipio en la escombrera de Gran Canaria. Un cúmulo de errores y de carencias hace que vengan de otras localidades a tirar aquí su basura, sin que el gobierno local haga nada para evitar el deterioro de enclaves que se han convertido en escombreras».

Telde se hunde entre montañas de basura

Con estos argumento se arma Juan Francisco Artiles, portavoz de Más por Telde, para reclamar al Tripartito acciones urgentes y contundentes que pasan, ineludiblemente, por modificar las ordenanza municipal que regula el asunto.

«Las sanciones son tan leves que a las personas les sale más barato pagar la multa que tirar su basura en las zonas establecidas para ello. Así que la mayoría ni se lo piensa».

Pero esa es sólo una parte de esta crónica del desperdicio, porque el problema no está sólo en la bondad de la norma. Además, Artiles señala que una inexcusable falta de recursos humanos en la Unidad de Policía de Medioambiente, formada por dos agentes que hacen todo lo que pueden pero que se ven desbordados ante la avalancha de desaprensivos que desahogan sus inmundicias en la calle, lejos de los lugares y elementos habilitados para ese fin.

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Para más dechado de defectos, tampoco hay personal suficiente para tramitar los expedientes que incoan esos policías, por lo que muchos de esos informes caducan y los infractores se van de rositas.

«Hay mucho por hacer, pero es posible hacerlo. La solución pasa por cambiar la ordenanzas, para endurecer las sanciones de modo que sirvan de elemento disuasorio a los incivilizados., incrementar los recursos humanos, mejorar los controles digitales, aumentar la vigilancia, pedir colaboración a otras instituciones, ampliar los puntos limpios y mejorar sus horarios, entre otras medidas posibles».

El portavoz de Más por Telde asegura que el consistorio tiene fondos suficientes para afrontar la falta de recursos, por lo que no sería de recibo que adujera la excusa de falta de capital. «El Ayuntamiento cerró sus cuentas con 75 millones en los bancos. Que los utilice. Y si hace falta, que ceda a Valora la competencia en el cobro de las sanciones. ¿No lo están haciendo con otros servicios? Seguro que les echarán una mano».

Artiles concluye haciendo un llamamiento al Pacto para que busque aliados para frenar esta proliferación de escombreras clandestinas y solicite la colaboración ciudadana.

«Nosotros ofrecemos nuestro capital humano y nuestra voluntad para colaborar, si ellos no se sienten capaces. Tenemos que acabar con un sistema en el que los teldenses pagan impuestos de primera por servicios de porquería».