«Mónica me dijo que iba a ir a denunciarlo al día siguiente»

22/03/2019

La amiga de la víctima de La Higuera Canaria asegura que la fallecida nunca vio al agresor como su pareja. La acusación particular cree que el encausado llamó a su madre tras cometer el crimen

Una amiga «íntima» de la víctima de La Higuera Canaria aseguró este jueves en su declaración como testigo por videoconferencia desde Sevilla que Mónica Garrido le dijo la misma Nochebuena de 2016 en que la mataron que «se sentía muy agobiada» y que «iba a ir a denunciar al día siguiente» al homicida confeso, Víctor de Alejandro Suárez. Catalina Fernández contó que habló con Mónica por última vez aquel 24 de diciembre por la noche. «Me dijo que iba a apagar el teléfono, que tenía otro móvil con otro número pero que nadie conocía y del que me dijo que me iba llamar al día siguiente, pero que esa noche no iba a salir, se iba a tomar unas pastillas para poder dormir y al día siguiente iba a ir a denunciarlo», declaró.

Fernández había estado en Canarias en noviembre de 2016, durante una semana en la que convivió en la casa de La Higuera Canaria con la víctima y con su agresor. A pesar de que insistió en que Mónica nunca se refirió a Víctor como su pareja, también es verdad que dijo que esos días durmieron en la misma habitación. «Ella sabía que él estaba enamorado de ella, y estuvieron tonteando, pero no llegaron a ser pareja».

Explicó que la víctima «estaba en depresión» y que «cuando se encontraba mal, él se quedaba en la casa para acompañarla». Contó que le «hablaba bien» de él «hasta la última semana». «Me dijo que estaba muy pesado, que la estaba agobiando y no paraba de llamarla». Y apuntó que tras el crimen Catalina intentó saber de Mónica llamando a Víctor. «Pero me evitaba, unas veces me decía que se encontraba mal, otras que estaba fuera, hasta que le amenacé con llamar a la policía si no iba a la casa». Fue y desde allí la llamó para decirle que estaba muerta.

También declaró la madre del acusado, Carmen Suárez, que se contradijo e insistió en que su hijo siempre se refería a Mónica como «su amiga», aunque a preguntas del jurado admitió que nunca tuvo novias, sino amigas. La noche del crimen lo vio llegar, pero «según abrió la puerta se fue derecho a su alcoba». Rocío Guerrero, una de las letradas de la acusación particular, le preguntó por tres llamadas a su móvil desde el fijo de la casa de la víctima después del crimen, pasadas las 22.20, una de ellas de 6 minutos, pero dijo que no las oiría «por la bullería». Y una agente policial confirmó que en el análisis de ADN del cuchillo que usó el acusado en su agresión, había sangre del acusado en el mango y de la víctima en la hoja.

Valido declaró

Francisco Valido, exalcalde de Telde, testificó como casero que fue de la víctima. Manifestó que «ella siempre se refería al acusado como su amigo y nunca lo vi en las pocas veces que subí a la casa». «Me dio la impresión ya al final de todo que había problemas entre los dos, pero solo puedo decir que ella tuvo conmigo un comportamiento ejemplar. Era una chiquita muy cumplidora, trabajadora, natural y encantadora», señaló Valido.