Telde

El suelo de la playa de Ojos de Garza, propiedad de una empresa

27/11/2019

La desestimación de la inscripción de una casa en el barrio costero desvela que para el Registro de la Propiedad todo el suelo de la zona es propiedad de la empresa Juliano Bonny Gómez S.A. desde 1975.

La extrañeza ante la desestimación de un acto meramente administrativo y habitual como es la inscripción de la vivienda de una vecina de la playa de Ojos de Garza en el Registro de la Propiedad, dio paso a la alarma y la indignación de los habitantes de esta urbanización una vez que procesaron lo que esta negativa significaba. Resulta que todos los inmuebles de esta zona costera están sobre un suelo cuya propiedad pertenece a la empresa Juliano Bonny Gómez S.A.

Se trata de una «cuestión muy grave», según la asociación de vecinos Playgarza, que descubrió recientemente y de casualidad, a pesar de que data del 3 de marzo de 1975. En esa fecha es cuando se produjo la inscripción de una finca rústica de 368.198 metros cuadrados bajo la titularidad de Juliano Bonny Gómez S.A. que linda «al naciente con el mar, al poniente con camino del Conde, al norte con herederos de José Segura y al sur con el Barranco de Ojos de Garza», según la inscripción que se hizo aquel entonces. La incomprensión se multiplica cuando la consulta descriptiva y gráfica de los datos catastrales que realiza Juan Pedro Pérez, presidente de esta asociación, encuentra otra parcela con los mismos linderos pero con una superficie gráfica de 427.314 metros cuadrados y declarada a un uso agrario.

Playgarza sostiene que estos datos erróneos pueden «hacer desaparecer la historia viva de este núcleo de la mayoría comunitaria vecinal que representamos». Por ello, pide que se rectifiquen los lindes declarados, asegurando que dicha finca limita al norte con la vía de acceso a la playa de Ojos de Garza, a poniente con el camino Real de Gando y al sur con el barranco de La Bujama. También observa una diferencia en la superficie registrada con respecto a la catastral de 59.116 metros cuadrados.

Para ampliar su denuncia, que la asociación de vecinos le hizo llegar el 22 de noviembre al Ayuntamiento de Telde, Playgarza recuerda que en 1955 Bonny Gómez donó como persona física al Cabildo de Gran Canaria la parcela de terreno denominada como Las Botoneras. En el expediente de la donación ya se refleja el camino público Los Tarahales y varios grupos de casetas que demuestran que en esa zona ya existía un barrio. Por ello, el colectivo vecinal no entiende que Bonny haya donado a título personal 602 metros cuadrados al Cabildo en 1955 y que 20 años más tarde se vuelva a inscribir dicho terreno como parte de un todo a nombre de una empresa.

El mar como frontera

Tampoco dan crédito los vecinos a que en la inscripción registral de la propiedad del empresario indique que linda con el mar. «De repente desaparecen la trama urbana, las vías de acceso, las calles y lo hacen sin que la demarcación de Costas certifique dicho lindero, eliminándose las zonas de tránsito y protección, suprimiéndose la planimetría, el saneamiento, la electrificación o el suministro de agua», objetan.

La sospecha de que el Consistorio cobra doble

Además, Playgarza también muestra su indignación con el Ayuntamiento, puesto que a pesar de esta denominación del suelo haya sido descubierta ahora, el Consistorio, según los papeles, podría estar percibiendo el impuesto urbano por el suelo ocupado por las viviendas y el impuesto rústico, dado que es productivo. Los vecinos no entienden que la Administración permitiese esta duplicidad recaudatoria y que se permita la «desaparición» de un barrio «que tiene tantos servicios y hasta una mesa electoral». Por todo ello, los vecinos de la playa de Ojos de Garza piden al Ayuntamiento que exija a la firma Bonny S.A. modificar los linderos, resolviendo la planimetría de la trama urbana de esta zona de costa, haciéndose constar que no linda al naciente con el mar, «pues ha quedado demostrado que nuestra presencia en esta zona es anterior a la aparición del apellido Bonny». También, que las notas registrales y catastrales se corrijan a la situación real, que se aclare si el Ayuntamiento ingresa mediante dos figuras impositivas doble contribución de suelo en rústica y urbana en esta zona y, por último, que se plasme en la planimetría la trama urbana y los viales de este núcleo mediante la aportación documental necesaria. En resumen, que se devuelva el barrio a sus vecinos.