Educación decidirá ‘in extremis’ si cierra o no el Montiano Pláceres

21/08/2018

Si la obra del Ayuntamiento no ofrece garantías de seguridad, el curso no empezará. Técnicos del departamento analizarán la marcha de los trabajos y, con base en su dictamen, la institución adoptará la medida, en un Consejo Escolar Extraordinario que convocará a principio de septiembre

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Decepción. Es el primer sentimiento que muestra la directora general de Infraestructura Educativa del Gobierno canario, Ana Dorta, al referirse al retraso del Ayuntamiento en acometer las obras en el CEIP Montiano Pláceres de Jinámar.

Unos trabajos cuyo inicio está anunciado para esta misma semana y cuyo desarrollo será analizado minuciosamente por los técnicos de Educación antes de que arranque el curso, precisamente para decidir en un Consejo Escolar Extraordinario de última hora si pueden comenzar las clases o no.

Dorta no termina de entenderlo: «Llegamos a un acuerdo el 5 de marzo y a mitad de agosto no han empezado las obras a las que se comprometieron, por problemas administrativos, según me dicen los responsables. Nosotros ya las hicimos en julio».

El Gobierno regional ha realizado, entre otras tareas, la instalación de un imbornal para evacuar las aguas pluviales, la construcción de una solera para evitar filtraciones y la reparación del muro el muro divisorio del centro.

«Ellos se comprometieron a drenar la ladera, que es fundamental para evitar nuevos daños por filtraciones de agua. Lo que no puede ser es que tomemos una decisión entre todos y a cuatro semanas de empezar el curso, aún no hayan empezado. No puede ser que la directora del centro vea que pasan los días y el Ayuntamiento no comienza. No puede ser que ni siquiera avisen de que si las van a hacer o no. Y especialmente, cuando saben que el colegio ya ha estado en el bombo del cierre».

Dorta recalca que en el ánimo del Gobierno no está clausurar el centro. «Yo no tengo voluntad de cerrarlo. Son 120 alumnos y toda la comunidad educativa está muy unida. A la reunión que mantuvimos para solucionar el problema con la concejala de Educación, Marta Hernández, acudieron incluso las señoras que atienden el comedor. A este centro lo mantiene mucha fuerza sentimental y emocional. Por eso, creo al final Telde hará las obras y las hará bien».

Esa es su convicción, aunque no puede olvidar que el Ayuntamiento tiene unos antecedentes que no son muy halagüeños.

De hecho, Dorta recuerda que el problema estructural del centro se agravó con las lluvias torrenciales de 2015, pero para entonces ya fallaba el mantenimiento del inmueble, de competencia municipal y que era casi inexistente.

«La propuesta de cierre de febrero se debió a graves deficiencias estructurales. Ya en 2015, se les instó a ejecutar obras y no las hicieron. En 2016, nosotros reforzamos unos muros de contención y colocamos contrafuertes para que los niños disfrutaran de las canchas. En la reunión de marzo, quisieron desentenderse, aduciendo que el problema era estructural, pero les dije que la dejadez en el mantenimiento ha llevado al colegio a estar como está y, finalmente, asumieron encargarse de drenar la ladera».

Ahora, seis meses después, la pelota está de nuevo en el tejado del Ayuntamiento, cuyas obras serán controladas al milímetro.

Es más, de esos trabajos dependerá el futuro del centro, que se decidirá en un Consejo Escolar Extraordinario, a primeros de septiembre. Previamente, los técnicos de Educación inspeccionarán la obra municipal, para comprobar que ofrece garantías de seguridad y, a partir de sus informes, se tomarán decisiones.

Dorta no lo duda: «Evaluaremos la seguridad y el ritmo de la obra y sólo si hay garantías absolutas de que ningún miembro de la comunidad educativa corre peligro, se iniciarán las clases».