María Jesús Martín, la penúltima aventura de una valiente

16/09/2019

María Jesús Martín cumple a los 90 años un sueño que nació cuando tenía 21: contar su vida en un libro. Vecina de Lomo Magullo, costurera y artesana de la Fedac, repasa su historia, la de una mujer luchadora, avanzada para su tiempo

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Nunca es tarde. No para María Jesús. La vida la puso a prueba muchas veces y ella la encaró valiente. Ha sufrido, pero también ha vivido. A sus 90 años (los cumplió el sábado), esta vecina de Lomo Magullo tiene claro que no tiene por qué renunciar a los sueños si están a su alcance. Así que, como siempre quiso publicar un libro con su vida, esta vez se lió la manta a la cabeza, animada también por dos de sus 8 nietos, Jonay y Daida, y echó mano de sus ahorros. María Jesús Martín Suárez, más conocida como Susa o Susita la costurera, se ha autoeditado Retales de mi vida.

«Cumplí mi ilusión, 68 años después». Todo ese tiempo, cuenta María Jesús, tuvo el libro metido en la cabeza. «Chacho, cosa tan mala, he perdido noches sin dormir para escribir». De alguna manera, María Jesús ha saldado una deuda que tenía consigo misma desde que tenía 21 años, cuando se casó. Allí empezó a gestarse este librito, que nació de una pena. «No lo estaba pasando muy bien, porque eso de casarse con tres, con mis suegros y con mi marido, eso no lo aguanta todo el mundo, chico». A ella le costó, pero venció aquel trance escribiendo. Durante años consoló su tristeza en un diario. «Sufría y tragaba, me callaba, solo le contaba mis cosas al diario, escribía y lloraba». Pero un día cogió una «rabieta» y lo tiró. Se arrepintió y se le quedó esa espina clavada. Hasta que se la quitó. «A los años me dije: pero si lo mejor que tengo es la lengua y la memoria, y pegué de nuevo».

María Jesús Martín, la penúltima aventura de una valiente

Gracias a su empeño, la historia de su vida ya no será patrimonio exclusivo de sus recuerdos o de su familia. La lucha de María Jesús, una mujer avanzada para su época, limitada por los corsés de una sociedad machista y rural, puede servir de ejemplo a otras muchas que tampoco, ni siquiera hoy en día, cuando la corriente discurre algo más a su favor, logran hallar el camino. Sin apenas estudios, ni dinero, madre de seis hijos y casada con un marido enfermizo que la obligó durante años a tirar del carro, María Jesús no se dejó vencer. Solo le faltó, dice, sacarse el carné. «Habría volado». Aprendió a coser y a bordar y fue una gran costurera. Vistió a medio Lomo Magullo. Montó un taller de costura en casa y dio clases durante años. Y a los 60, ya viuda, se metió a limpiar colegios (tres tuvo en sus manos). Y se volvió a casar, «de mentiritas», con Manolo Santana, al que conoció en el Hogar del Pensionista. Y viajó. Y bailó y rió. Y sigue riendo. Porque le quedan todavía ganas para seguir cumpliendo sueños. Esta la del libro es solo su penúltima aventura. Habrá más. Seguro.

Aquella forma de ligar

Cuenta María Jesús que a su primer marido, José López, lo conoció en la fiestas de Las Nieves, la noche de los fuegos. Tenía 16 años. Una amiga le dijo: «Tenemos que echarnos un novio para que nos compre los turrones, al primero que se nos arrime». María Jesús reflexiona. «Lo pienso y me digo qué triste, mira tú que conocimiento». Pues aquella noche se le arrimó José y con él se quedó aunque confiesa que no le gustó «nada, nada». La conquistó porque era muy «labioso». Estuve 6 años de noviazgo, el primer año y medio «sin ni siquiera un beso». Se casó y se mudó a Lomo Magullo. Así empezó la otra etapa de su vida.