El santuario de las especies invasoras

21/02/2017

En un año se decomisaron más de 50 especies invasoras en Canarias de particulares, por venta ilegal en internet o en barcos y aviones. El Cocodrilo Park de Agüimes es su refugio, único centro del país que evita que estos animales sean sacrificados. Conciencian del peligro que suponen si son abandonados.

El Cocodrilo Park de Los Corralillos, en Agüimes, se ha convertido en todo un referente a nivel nacional por su labor de recuperación y dar refugio a todos aquellos animales invasores y depredadores que son cedidos por otros centros circos, incautados en barcos o aeropuertos, o a particulares, que los adquieren como mascotas para luego abandonarlas con el peligro que supone para el ecosistema.

De hecho, y según relata el director del parque, Dionisio Balser, en una actuación de limpieza en noviembre en la Charca de Maspalomas «encontramos más de 1.000 kilos de peces y tortugas invasoras e incluso una piraña». Relata que el problema es «gordo», ya que también han detectado este tipo de animales en las presas de Chira y Soria, donde sobre todo abandonan tortugas.

Solo el año pasado se incautaron 50 especies foráneas, que se unen a las más de 500 que reúne el centro, 200 de ellas aves, en sus 21.000 metros cuadrados, perfectamente acondicionados para el cuidado de serpientes pitón, anacondas, tortugas aligator y también los espacios para cocodrilos y tigres bengala, cedidos por un circo.

A las labores de rescate de estos peligrosas especies para el ecosistema canario, como así lo ha demostrado la plaga de la serpiente de California, a la labor del Seprona y Medio Ambiente, se suma ahora la Policía Canaria, que investiga casos de venta a través de internet, explica Balser. Detalla que de los últimos casos, se frenó la venta de ardillas marroquíes o rana tomate.

Balser es responsable de las charlas divulgativas y de concienciación con actividades para que el público interactúe con los animales. Así, mientras hace una muestra con los ejemplares, explica en tres idiomas al público, entre los muchos niños, la importancia de respetar el ecosistema y entender que estos animales donde mejor están, es en su hábitat natural. «A nadie le gusta ver encerrado a un animal», asevera el director, «pero si no es aquí, el destino del incautado es el sacrificio». El parque es copropiedad del Estado, que aporta 12.000 euros. El resto, la mayor parte, se sufraga con la venta de entradas.