Sentido adiós a Paco Araña, el alcalde que dio prosperidad a San Bartolomé

24/05/2019

El exalcalde y fundador de la formación política local Agrupación de Vecinos murió ayer tras sufrir un desvanecimiento y caída el pasado lunes que le produjo un quebrantamiento en su salud del que no pudo restablecerse. Su desaparición ha causado enorme dolor en su familia y pesar en sus numerosas amistades.

A la edad de 89 años, falleció ayer Francisco Santiago Araña del Toro, quien ostentó la máxima representación del municipio en plena transición democrática y durante los años de mayor desarrollo turístico de la isla. Su muerte se produjo tras sufrir un desvanecimiento y caída el pasado lunes en el Centro de Día de San Fernando, lo que le provocó un quebrantamiento de su salud del que no pudo recuperarse. Sus restos serán trasladados hoy desde el tanatorio San Miguel hasta Tunte, donde recibirán sepultura a las 12.30 horas.

La triste noticia de su muerte, que ha llenado de dolor a su esposa, hijas e hijos, nietos, y todos sus familiares, fue recibida con profundo pesar por los numerosos amigos, conocidos y representantes políticos y empresariales del municipio sureño y de Gran Canaria en general, quienes han expresado sus condolencias y puesto de relieve su trayectoria.

Nombrado Hijo Predilecto de San Bartolomé de Tirajana en septiembre de 2012, Araña fue alcalde por primera vez en el periodo predemocrático, el 5 de septiembre de 1975, meses después de que leyera en Tunte, el pregón de las fiestas de Santiago, en el que ofreció su visión futurista sobre el municipio que a la postre convirtió en realidad.

Fundador de la formación política local Agrupación de Vecinos, fue cabeza de lista y ganó en las primeras elecciones de la democracia en 1979, lo cual repitió con mayorías absolutas en los comicios celebrados en 1983 y 1987. En 1991 no logró mayoría, y un pacto de socialistas y nacionalistas le impidió seguir en la Alcaldía tirajanera, aunque en 1992 regresó tras una moción de censura para asumir el área de Turismo hasta 1995, fecha en la que dijo adiós definitivamente a la vida política activa, aunque siguió muy de cerca la evolución de la vida municipal desde su formación política, en la que ha estado presente hasta último momento, siendo lo más reciente su aparición en un vídeo de apoyo a la candidata a la Alcaldía por PP-AV, Elena Álamo.

De su labor, que ha dejado una huella imborrable tanto en el escenario político como en la administración municipal, destaca su empeño permanente por que se reconociera y contara a la población flotante o de hecho como habitantes del municipio, a la hora del reparto de la cooperación tanto del Cabildo como del Gobierno de Canarias y el Estado.

Araña del Toro fue un visionario. Algunas de sus propuestas de hace más de un cuarto siglo siguen estando vigentes. En su ponencia sobre el desarrollo urbano del Sur de 1990 expresó su apuesta por el reciclaje de los productos de desecho que sean aprovechables y en la repoblación forestal. Por ese entonces proponía «un desarrollo integral del turismo ecológico, con aprovechamiento racional por parte de nuestro pueblo de las rutas que se creen a través de los caminos reales».

Impulsor de la creación de infraestructuras tanto sociales, como culturales y educativas, Araña del Toro, hizo que San Bartolomé de Tirajana tuviese uno de los primeros centros de atención a la drogodependencia y patronatos dedicados a potenciar educación, deportes y turismo. En este último apartado tuvo la responsabilidad de regir el desarrollo turístico de más de 100.000 camas en el entramado urbano San Agustín, Playa del Inglés y Maspalomas.

En la imagen, Francisco Araña del Toro, rodeado de toda su familia, el día que recibió el título de Hijo Predilecto de San Bartolomé de Tirajana. El día que recogió el galardón de reconocimiento como Hijo Predilecto del municipio por su trayectoria, el sábado 15 de septiembre de 2012, Francisco Araña del Toro reconocía en el salón de Plenos del Ayuntamiento que, cuando asumió la Alcaldía, el municipio vivía del monocultivo del tomate en plantaciones extensivas y los barrios del municipio carecían de las infraestructuras básicas necesarias. «Eran calles de tierra, casas sin luz y tampoco existía el alumbrado público», afirmaba.