Opinión

Visión borrosa y moral política en Canarias y Agaete

03/02/2019

Artículo de opinión del profesor de Psicología Social de la ULPGC José Antonio Younis Hernández sobre la polémica construcción del macromuelle de Agaete.

Hablando sobre lo que no se quiere hablar, el macromuelle de Agaete (Gran Canaria), resulta que aparece la muerte legal de la moral política. La política, cuando se critica, siempre tiene un componente moral. La política, cuando no se critica y se pasa de ella, también tiene un componente moral. Las recientes declaraciones del presidente de la Mancomunidad del Norte son tan relevantes que hace por ocultar la aparición del fantasma de la moral. Sus declaraciones reflejan lo que no quiere reflejar al esconder cuál es realmente el contenido del debate, que no es otro que lo que está mal, está mal, y no se puede hablar de voluntad política para decir que mienten los que dicen que se puede resolver el conflicto y, los que siguen empecinados en construir el muelle, no mienten o no mintieron o ya no tiene sentido saber si mintieron. ¿Por qué hay voluntad política de seguir con el muelle y no hay voluntad política para paralizarlo si existen argumentos para hacerlo? ¿Se han debatido los argumentos? ¿Se han puesto sobre la arena pública? Es un contrasentido poner como argumento que el muelle de Agaete ya está licitado y se ha adjudicado la obra, se haya hecho bien o mal el proceso en el pasado. Es decir, que cualquier conducta moral en el pasado, pasado está, y las conductas morales del presente son realismo político, que, por realismo, es más moral que la moralidad de cómo se llegó a decidir en el pasado construirlo.

¿Cuántas formas diferentes existen de dinamizar una economía? Es curioso que cuando en Agaete se ha hablado de dinamizar la economía, lo más importante sea la economía del capital a toda costa mediante la construcción de megaobras. Dinamizar la economía de un pueblo se puede hacer de muchas maneras, pero sobre todo revaloriza el capital de los empresarios. ¿Acaso me van a decir que los que no han perdido el tiempo en licitar la obra es porque no han jugado a engañar a la ciudadanía? El primer engaño es tomar decisiones antidemocráticas por gente que nunca ha sido democráticamente elegida, allá lejos, en Europa. Los Estados de la Unión Europea, y menos los pueblos, no parecen tener autonomía para tomar decisiones propias. El modelo liberal de circulación de capitales de la Unión Europea es la única bisagra que ha unido a los países, algunos mejor o peor, como las concesiones a la Inglaterra de Cameron, que por razones egoístas y a corto plazo, facilitaron un acuerdo súper sobre limitaciones a la libertad de circulación de trabajadores extranjeros -pero europeos-, en el Reino Unido. Como dijo el reconocido economista portugués, Francisco Louça, la disponibilidad de Bruselas para hacer este tipo de concesiones y el rechazo por parte de la población británica demostraron que la UE no es una unión. De hecho, no es el único que mantiene y demuestra con datos en la mano, que la Unión Europea no es una democracia.

Política liberal y decisiones

El problema está en qué son los hechos. Para unos políticos, la lectura es que es un bien económico para Agaete y eso solo ya justifica cualquier otra cosa y cancela cualquier otra discusión, no ya del modelo de economía política del desarrollo, sino de moralidad, porque, les recuerdo, que la política liberal no es una política moralmente abierta ni universal: es plutocrática y oligárquica para favorecer a las rentas financieras del capital. Sin embargo, este bien económico no lo percibe el 81% de la población de Agaete, según encuesta telefónica realizada al “ignorante” pueblo de Agaete, incapaz de ver lo que le conviene. Si las decisiones no se basan en lo que quiere la gente, ¿en qué se basan? Que cada uno se responda honestamente si es un asunto de economía política de la moral o de economía moral de la política, si, como piensa mi colega de la Universidad de Las Palmas de G.C., el catedrático Ginés de Rus, “el actual puerto no dinamizará la economía del lugar, que su impacto ha sido poco significativo, ya que se trata de un lugar de paso”. Y el atentado no es solo a la moral o a la propia naturaleza, sino a la sociocultura del lugar, pues como mantienen los promotores de la Plataforma Salvar Agaete, «esto es un lugar para el sosiego y la ampliación es un atentado socioambiental”.

A nadie se le oculta, a estas alturas, la relación entre empresarios y políticos. El cabildeo de lobbies con intereses empresariales realiza acciones dirigidas a influir en la Administración Pública, hasta el punto que se sabe que a mayor desigualdad social más influencia de las empresas en las políticas económicas de los gobiernos. Y para ejemplos insulares emblemáticos presentes en el imaginario colectivo de Canarias, a poco que se repasen las hemerotecas, están los casos del proyectado macromuelle del Puerto de Las Nieves en Agaete, y, en Tenerife, el caso del puerto industrial de Granadilla. En estos y otros muchos casos, los investigadores han puesto de manifiesto la destrucción progresiva del ecosistema del sebadal, cuyas funciones ambientales son de gran trascendencia. En Agaete los biólogos hablan de graves consecuencias de contaminación acústica, química y visual, que el perímetro que quieren abarcar colinda con la reserva de la biosfera de Gran Canaria, donde habita la tortuga boba y otras especies que, incluso en los informes del gobierno aparecen. En resumen, que los propios recursos pesqueros se verán muy afectados, porque se trata de especies que mantienen el ecosistema marino.

Combinaciones

Cuando hay otros datos disponibles que no se escuchan o simplemente se niegan porque las predicciones del político es que esas “macroobras” generan riqueza y trabajo, simplemente sabemos que tales predicciones no se quieren basar en el buen sentido. Utilizan más bien el sentido común de la gente, como hacía la publicidad del tabaco que nos vendía naturaleza y salud, - ¿quién no quiere salud y vivir en la bucólica foresta? -, mientras el hombre aventurero de Camel o el vaquero de Marlboro muerto de cáncer fumaban veneno. El cinismo está en que estas tabaqueras ya sabían que vendían veneno y lo encubrieron, hasta el punto que la publicidad recurría a médicos y bebés que alentaban a fumar en los spots y carteles publicitarios. Cuando hay dinero de por medio y prebendas políticas, se utilizan más los mensajes del sentido común y menos los del buen sentido.

Varios ejemplos recientes de esta combinación política-empresa: el primero es cómo el Cabildo de la Gomera quiere que los aparcamientos del muelle de San Sebastián sean de pago y gestionados por una empresa privada, cuando su construcción ha sido pagada con el dinero de todos los gomeros. Así que pagarán por partida doble. El segundo ejemplo es de la empresaria Mª de la Salud Gil, presidenta de los constructores que se presenta al ayuntamiento de Las Palmas de G.C. por el PP y que dice entender la política desde la perspectiva de la gestión, para mejorar la vida de los vecinos, conseguir la igualdad entre barrios ricos y pobres y eliminar los problemas sociales, «desde la economía». Ahí es nada, que la misma economía del capital que precisa de la explotación de la fuerza de trabajo, para su supervivencia, sea el mismo mesías liberador que acabará de un plumazo con las clases sociales. Y todo gracias a que política no es igual a ideología sino a pura gestión económica tecnocrática. Ideario tal, que subyace en nuestro tercer ejemplo: el cambio de actitud política de la edil del PP en el Ayuntamiento de Agaete, María del Carmen Godoy, que después de acompañar a la plataforma Salvar Agaete en una manifestación donde se pronunciaba en contra de la obra, ahora dice apoyarla. ¿Ha comprometido ciertos principios para salvaguardar otros? ¿Para acabar con las clases sociales y dar de comer al hambriento? ¿El papel de los principios en política está solo para empezar y nunca se sabe dónde se va a acabar? ¿Ideología o clase social? ¿Moralidad o cinismo? A lo mejor la consideración más importante en relación a esto de los principios sea el abismo ético entre medios y fines. En política, el capitalismo tiene a la política como medio, porque ya tiene claro cuáles son sus fines. Y los políticos, ¿tienen claro cuáles son sus fines?