Nadie atiende el legado indígena

06/10/2019

El concurso que convocó el Cabildo para contratar el servicio de mantenimiento de los yacimientos arqueológicos y sitios etnográficos quedó desierto. Hace casi un año que no hay nadie a cargo de la tarea.

Paradojas de la vida. Justo el año en que parte del legado indígena de Gran Canaria recibe la más alta distinción y protección a nivel internacional, después de que Risco Caído y el conjunto de enclaves aborígenes sagrados de la Cumbre fueran declarados patrimonio mundial, la mala suerte, la burocracia y el atasco administrativo que sufre el Cabildo dejan a más de una treintena de sus yacimientos, entre ellos, sin ir más lejos, los que conforman este valioso y reconocido conjunto, sin el equipo de especialistas que desde hace ya años se encargaban de atenderlos de manera periódica, de vigilar que estuvieran limpios o de reponer elementos deteriorados.

De este listado de vestigios afectados quedan exentos aquellos que están siendo gestionados en régimen de concesión administrativa, como la Cueva Pintada (Gáldar), el Cenobio de Valerón (Guía), Lomo los Gatos (Mogán) o el Maipez (Agaete). Pero sí figuran algunos yacimientos tan significativos como, por ejemplo, los propios que han sido declarados Patrimonio Mundial, como es el caso de los de Risco Caído y las cuevas de Los Candiles y de Caballero (Artenara), Acusa Seca (también en Artenara), o el Roque Bentayga y las Cuevas del Rey (Tejeda), pero luego hay otros tan conocidos como El Agujero-La Guancha (Gáldar), Cuatro Puertas (Telde), los Letreros de Balos (Agüimes), o las Cuevas de los Canarios (Las Palmas de Gran Canaria) y sitios etnográficos como las Salinas de Arinaga (Agüimes) o los Pozos de la Nieve (San Mateo).

Lo cierto es que al menos durante todo 2019 la corporación insular no ha tenido a nadie al frente de este servicio. El contrato con la empresa anterior, que era Tibicena, expiró el pasado año y durante todo este tiempo, cuando ya 2019 enfila su último trimestre, el Cabildo no ha adjudicado o no ha podido adjudicar otra vez el servicio. Convocó el concurso en mayo pasado y se presentaron dos ofertas, pero tuvo al final que ser declarado desierto porque la única compañía que pasó la criba incurrió en un defecto de forma: la documentación que debió haber puesto en un sobre, la puso en otro. La resolución que declaró desierto el concurso data del 12 de julio. Desde entonces, el expediente se ha atascado en los despachos y en la burocracia. Es el último movimiento del que ha quedado registro.

Es verdad que los yacimientos están protegidos por ley y que el servicio insular de Patrimonio Histórico vela con celo por su buen estado, pero también es cierto que el propio Cabildo, en los documentos que justifican el inicio de este expediente de contratación, reconoce dos cosas. Una, que «carece de los medios humanos y técnicos necesarios» para un correcto mantenimiento de los yacimientos que hay en la isla. Y dos, que es necesario contratar los servicios de una empresa externa que lo asuma.

En el pliego de condiciones del contrato anterior la lista de yacimientos que el adjudicatario debía atender de forma periódica era de 32 enclaves, pero se elevó a 38 en la relación del concurso por ahora frustrado. El presupuesto es de 90.000 euros y su duración es de un año.

¿Y qué hace la empresa contratada? Se compromete a hacer visitas mensuales, bimestrales o trimestrales a los yacimientos (el pliego especifica cuántas a cada uno), a limpiarlos; a reparar y sustituir cerraduras y candados (la mayoría de los de la lista están vallados); acondicionar, reparar y restituir muros y cerramientos y accesos; pintar paramentos verticales, horizontales o cierres metálicos; consolidar de forma provisional bienes arqueológicos (como perfiles); eliminar vegetación; reparar y reponer paneles o reparar y reponer vallados.

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