Las presas vuelven a rebosar en 2018

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25/03/2018

El paisaje que destilan los embalses en la isla es más que revelador. Tras las últimas borrascas acaecidas en Gran Canaria, el volumen total de agua acumulado supera los 25 millones de metros cúbicos.

De hecho, el nivel hace un año de toda la red apenas alcanzaba los 6,2 millones, con lo que se ha pasado del secarral más descorazonador que albergaba 2017 -14% de capacidad- a un 2018 más que esperanzador -53% en este mes-.

Justo hace un año, más de una decena de embalses agonizaban con niveles que apenas suponían la cuarta parte de su capacidad. Ayagaures solo contabilizaba un 2% de volumen, subiendo en los últimos meses casi 15 metros de altura. En similar situación se estacionaba la presa de Fataga, rondando el mínimo hace apenas ocho meses y disfrutando ahora de un elocuente 80% de nivel -de 1.737 a 262.563 metros cúbicos-.

Tanto Gambuesa como El Mulato y Siberio -la más profunda en la actualidad tras Soria con 82 metros- alcanzaron su máxima capacidad, lo que facilitó el trasvase de agua a otras obras hidráulicas.

Cabe recordar que, en sus poco más de 1.500 kilómetros cuadrados, Gran Canaria contabiliza un total de 69 grandes presas, tal y como lo tiene catalogado el Consejo Insular de Aguas a las infraestructuras de esta índole, que superan los 15 metros de altura o más de 100.000 metros cúbicos de capacidad.

A pesar de este reboso general, tanto los técnicos del Cabildo como de la Agencia Estatal de Meteorología se muestran cautos. El agua para los cultivos está más que garantizado para el resto del año. Sin embargo, la sequía no ha remitido del todo, y según las previsiones, se espera una primavera-verano casi yerma de precipitaciones.

Para muestra, el embalse de Soria. El más grande en cuanto a capacidad (12.924.960 metros cúbicos de récord), pone en evidencia lo lejano que han quedado ya las copiosas lluvias, ya que la joya de la corona de la isla redonda se sitúa en la actualidad en un 17,91%. Un porcentaje bajo pero mucho más halagüeño que el 1% que en la pasada primavera hondeaba en las estadísticas del gobierno insular.

Y es que desde finales de 2010, la presente década ha ofrecido una lenta pero constante reducción en su ciclo de precipitaciones, pasando del 82% de volumen global contabilizado en los siete principales embalses al casi epidérmico 14% que se alcanzó el año pasado. La mejoría es más que palpable.