Rechazo vecinal al biodigestor de Tamaraceite y a la depuradora del Puerto.

Tenoya y La Isleta dicen que no

30/12/2017

Tenoya y La Isleta se colaron este viernes en el pleno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para expresar su rechazo al biodigestor de Tamaraceite y a la estación depuradora proyectada dentro del recinto portuario.

Tenoya y La Isleta son los extremos de la capital grancanaria. Y para hacer bueno el aforismo, comparten una fuerte seña identitaria y una sensación de que el Ayuntamiento los utiliza como el cuarto trastero de la ciudad. En uno de ellos, en Tenoya, han colocado ya un biodigestor; y en el otro lado, en La Isleta, no solo plantearon una incineradora de residuos vegetales -ya descartada- sino que ahora quieren llevar una planta depuradora de aguas residuales. Para completar las semejanzas, ayer los vecinos de uno y otro lado coincidieron en el pleno para decir no: a la incineradora, los de Tenoya; y a la depuradora, los de La Isleta.

Los primeros que intervinieron fueron los del antiguo municipio, a quienes dolió que el grupo de gobierno se escudara en el hecho de que el origen de su problema estuvo en una decisión del PP. No quiere más historias este pueblo que tanto reivindica la suya: que se desmantele el biodigestor y que el Ayuntamiento denuncie a los promotores de la instalación.

La rotundidad del planteamiento solo fue superada por la vehemencia de las palabras. Lorenzo Santana, que ya no es representante vecinal, pero mantiene la voz del pueblo, fue enérgico desde el principio: «El Ayuntamiento podía haber paralizado la licencia y no lo hizo». Intervino cuando el pleno ya había votado. La salomónica decisión pasa por «extremar el control sobre las obras» del biodigestor. Demasiado templado para San Lorenzo y para Lorenzo, acostumbrados ambos a los volcanes de fuegos.

Luego le tocó el turno a La Isleta, una península ensimismada en su paraje natural y en la fragilidad del istmo. Sus voces deshojaron los otros rechazos del pleno: no al teleférico, del que dijeron que Luis Ibarra, presidente de la Autoridad Portuaria, podría llevarlo a Manuel Becerra; no al hotel barajado por los Kiessling junto al «cajón del acuario», aún celoso de sus aguas; no al taller de megayates proyectado por el Puerto junto a la pecera y no a la instalación de una estación depuradora de aguas residuales en suelo portuario. En cambio, sí quieren una renovación urgente del alcantarillado de la zona alta del barrio, para que no haya filtraciones al Confital y un plan estratégico. Fue Juan Tomás Moreno, vicepresidente del Foro por La Isleta, el que hizo de vigía, como el otro volcán.