Muere el último superviviente del consejo de guerra de San Lorenzo

28/11/2019

Domingo Valencia, que fue el prisionero más joven de las islas en 1936, fallece a los 99 años

Otra voz de la memoria histórica que se apaga. Domingo Santana Armas (Tinocas, 1920) falleció este miércoles como vivió, lúcido y reivindicativo. Fue el último superviviente del consejo de guerra por la causa 33/36, la que abrieron las fuerzas golpistas por los llamados sucesos de San Lorenzo, el intento de las clases populares de este antiguo municipio por frenar el alzamiento militar de Francisco Franco contra la democracia legítima entre el 18 y el 19 de julio de 1936.

Por entonces, aquel joven de quince años vinculado al Partido Comunista se echó a la calle junto al alcalde, Juan Santana Vega, para movilizar a la gente. Y lo mismo hizo al día siguiente.

Tres días después, era detenido en el Mercado del Puerto, donde vendía fruta. «Por la tarde, nos llevaron a una casa de Los Giles a darnos leña», recordaba en un reportaje publicado por este periódico en octubre de 2010.

Los abusos se repitieron hasta que fue condenado a muerte junto a otras 31 personas, encausadas por oponerse al golpe de estado. Él fue condenado a muerte pero no corrió la misma suerte que los cinco de San Lorenzo -el alcalde Santana Vega, el secretario municipal Antonio Ramírez Graña, el jefe de la Policía Local Manuel Hernández Toledo y los sindicalistas Matías López Morales y Francisco González Santana- por su juventud.

Ingresó en los campos de concentración de La Isleta primero, y luego del Lazareto de Gando, donde gracias a la acción de personas como Juan Rodríguez Doreste o Felo Monzón aprendió a leer y a escribir. No saldría de la cárcel hasta 1939

«Nunca dejó de militar en el Partido Comunista», recordaba ayer Francisco González, nieto de uno de los sindicalistas fusilados en 1936. «Acogió en su casa de Casa Ayala, durante cuatro días, al Corredera -un opositor al franquismo que fue ejecutado por el método del garrote vil en 1959- e hizo lo mismo con Germán Pírez -un maquis tras la Guerra Civil y miembro de la resistencia en Francia-» a partir de 1942.

Un indispensable

Francisco González, presidente de la asociación Familiares Fusilados de San Lorenzo, asegura que Domingo Valencia era «un indispensable, un luchador por las libertades durante toda su vida».

El representante de los familiares fusilados de San Lorenzo recordó ayer que en varias ocasiones se solicitó al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria que se honrara la memoria de Domingo Valencia con una calle de la ciudad, pero en dos ocasiones diferentes el gobierno municipal se negó a ello.

«Es una pena que el último superviviente del consejo de guerra de 1936 en San Lorenzo no tuviera un reconocimiento de esta ciudad pese a que fue un luchador», lamentó Francisco González.