Inventario de restos franquistas en la ciudad

08/02/2019

Calles, placas en casas de protección oficial o una sala del hotel Santa Catalina, entre los «pocos restos» que permanecen. El Ayuntamiento propondrá quitar el título de Hijo Predilecto y la Medalla de Oro a Franco y recomendará la retirada del nombre del edificio José Antonio a sus propietarios.

El Ayuntamiento de la capital grancanaria recibió el 24 de enero «un escrito de la Dirección General de Memoria Histórica del Ministerio de Justicia», con fecha 18 de ese mes, en el que se solicita información sobre la existencia de «simbología franquista en el municipio». Se establece en el mismo que en caso de no haberla «lo acreditemos», y que si la respuesta es afirmativa «elaboremos un catálogo de vestigios franquista para su supresión», explica el concejal de Participación Ciudadana, Sergio Millares.

A raíz de ese requerimiento en el que, insiste Millares, «no nos piden que retiremos esos restos sino que nos preguntan si existen» y dado que aunque «son pocos» hay constancia de los mismos, se opta por «iniciar el expediente correspondiente» y «hacer un catálogo de vestigios franquistas en el municipio para su supresión inmediata».

Entre las huellas de la dictadura en la ciudad figuran, según un estudio elaborado por el propio Millares «a lo largo de enero», aspectos como el hecho de que «Franco fue declarado Hijo Adoptivo de la ciudad en septiembre de 1936», por lo que «vamos a ir a pleno a revertir esa decisión», al igual que la de «la Medalla de Oro que se le otorgó en 1969, que en pleno tiene que retirarse».

Además, apunta que «hay pequeñas placas franquistas con el yugo y las flechas en determinadas casas de protección oficial que se van a retirar todas para cumplir la Ley de Memoria Histórica» una vez concluya «el inventario que estamos haciendo».

También se recoge en ese catálogo provisional «el edificio José Antonio», ubicado en el 359 de León y Castillo. Pero dado que no se trata de «una propiedad municipal, nos dirigiremos a la comunidad de propietarios para la supresión de ese nombre».

Otro de los nombres que se señala en ese inventario es el de García Escámez, que «tenía una sala en el hotel Santa Catalina -ahora en remodelación- y una escultura que vamos a retirar y vamos a suprimir esa sala». Además, se eliminará de una plaza en el barrio capitalino de Schamann porque «es un general golpista».

De igual modo, la calle Calvo Sotelo, que discurre en paralelo a la carretera del Centro entre el mercado de Vegueta y el teatro Guiniguada, «se va a suprimir porque estamos hablando de un instigador del golpe militar» y «aunque murió unos días antes» fue «uno de los promotores intelectuales». La idea es que recupere su antiguo nombre: El Progreso.

En cualquier caso, Millares destaca que son «pocos» los vestigios del franquismo que permanecen y es que recuerda que «Las Palmas de Gran Canaria fue uno de los municipios que primero cumplió la Ley de Memoria Histórica, incluso antes de que se hiciera», porque «en el año 1979 se suprimieron las principales calles franquistas».

Procedimiento

Millares expone que ha propuesto el documento que ha elaborado sobre esos vestigios «a la Mesa Técnica de Memoria Histórica y Patrimonio, dependiente del Consejo Municipal de Cultura». Añade que la mesa «lo aprobó» recientemente y que «irá a final de mes» al consejo, un «órgano consultivo que tiene el Ayuntamiento».

Añade que si el Consejo de Cultura da «el visto bueno», el documento se remitirá «a los órganos municipales» y «lo que tenga que ir a pleno va a pleno, lo que tenga que ir a comisión de pleno va a comisión, y lo que se pueda ejecutar directamente se hace». A final de mes informará «de lo que se apruebe».