Detectives entre los rescoldos

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25/08/2019

La Brigada de Investigación de Incendios Forestales del Cabildo de Gran Canaria se encarga de intentar dar con el origen, la causa y, cuando es posible, el autor de todos los fuegos registrados en la isla. Una tarea compleja que desarrolla en coordinación con la Guardia Civil

Una vez estabilizado un gran incendio forestal como el que ha azotado Gran Canaria durante los últimos días es el momento de la entrada en acción de los agentes de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (Briif) del Cabildo de Gran Canaria. Ellos son los encargados de intentar determinar la causa inmediata y cierta del incendio. Una tarea compleja que se inicia cuando la seguridad está totalmente garantizada en el perímetro afectado por las llamas. Cada caso es distinto por lo que no se puede prever de antemano cuánto tiempo se prolongará la investigación.

«Determinar la causa de un incendio no es una cuestión fácil y lleva mucho tiempo, a veces somos presionados y no podemos trabajar en las mejores de las condiciones por la presión que tenemos. Tienen que comprender que determinar una causa y que esa sea la correcta lleva meses e incluso si la dificultad es extrema puede llevar hasta años», adelanta Juan Carlos Santana, coordinador de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales del Cabildo de Gran Canaria (Briif).

Además de encargarse de la investigación sus miembros también arriman el hombro en las tareas de extinción del fuego.

«Cuando hay grandes incendios y todos los recursos son necesarios porque lo prioritario es la vida humana la Briif se incorpora a la extinción como es el caso de los dos últimos. Lo prioritario es apagar el incendio o por lo menos estabilizarlo y controlar, y todo el dispositivo que tiene formación se incorpora. Una vez está estabilizado o controlado la Briif retoma sus funciones de investigación normalmente en colaboración con la Guardia Civil», resalta. Esa colaboración, con los agentes especializados del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, ha dado y sigue dando sus frutos de forma satisfactoria.

«Trabajamos conjuntamente en la inmensa mayoría de los incendios que estamos investigando. Nos encontramos muy a gusto en esta colaboración que creo que ha dado muchos frutos en Gran Canaria porque es una de las pocas islas que ha logrado esclarecer prácticamente el 100% de las causas de los grandes incendios forestales», subraya. Aún siguen investigando incendios del año pasado y acaban de comenzar con las pesquisas de los registrados en el último mes.

«No estamos ahora mismo en condiciones de hablar sobre los grandes incendios que estamos investigando. Cuando tengamos alguna certeza las administraciones competentes emitirán un comunicado. Estamos trabajando junto con la Guardia Civil y en cuanto tengamos alguna certeza se comunicará por los canales oportunos a la población», remarcó.

Metodología. Santana explicó ayer, en un encuentro con los medios de comunicación en una de las zonas devastadas por el último incendio, cómo funciona la Briif y en qué consiste exactamente la labor que desempeñan. «La finalidad de todo a parte de servir de auxilio y colaboración a la Justicia es determinar una causalidad de los incendios forestales como medida preventiva. Solo conociendo las causas de los incendios forestales podemos prevenirlos. Esto permite al Cabildo saber qué causas tiene y por lo tanto adoptar las medidas de prevención para evitar que vuelvan a repetirse», explica.

De hecho, los incendios forestales pueden catalogarse según sus causas entre estructurales e inmediatas. Dentro de las inmediatas estas se dividen entre las que son causas por el hombre, causas antrópicas, y por la naturaleza. En el caso de estas últimas los expertos de la Briff no han catalogado ningún incendio registrado en Gran Canaria con una causa natural, como la caída de un rayo.

«En las antrópicas se distinguen entre las que son por imprudencias o negligencias y las intencionadas. La mayor parte son imprudencias por actos humanos en el que no se respetan unas medidas objetivas de cuidado o de seguridad. Esencialmente vienen relacionadas con el uso de actividades de riesgo como pueden ser las radiales, soldaduras. La inmensa mayoría de las causas son imprudencias», destaca.

Los tres objetivos con los que trabajan son básicamente determinar el origen del incendio, su causa y cuando es posible el autor. El origen se determina en base a un estudio de la topografía del modelo de incendio, de los combustibles que vienen afectados y en la climatología. Esto les permite delimitar dentro del perímetro quemado una zona, que será la zona de origen y dentro de esta una zona de inicio. «Llegados hasta el inicio empezamos a trabajar aplicando el método científico de la evidencia física que consiste en reconstruir el fuego desde sus últimas fases hasta sus primeras fases. El fuego es como un ser vivo, crece, nace, se desarrolla y muere. Nosotros vamos desde la última fase hacia atrás leyendo las marcas de avance e intensidad que va dejando en la vegetación, en las piedras, en las ramas, en los gradientes de daños y esto nos va permitiendo ir hacia su primera fase de inicio», desgrana.

Una vez delimitan esa zona de inicio intentan ir cerrando al máximo el área hasta fijar un punto de inicio. Ahí comienzan a dividir la zona en calles para hacer una microinspección del terreno. «Utilizamos entre otros: lupas e imanes. Se ve al detalle cualquier evidencia que nos permita seguir reconstruyendo hasta cerrar al máximo posible esa área de inicio y determinar exactamente cuando es posible el punto de inicio, el foco de calor y el medio de ignición», narra.

Para ello cuentan, además, con todo tipo de material desde detectores de gases inflamables, de calor térmico o de metales hasta el más básico como las banderillas rojas para indicar la dirección y el sentido del fuego.

«Posteriormente esto se valida con una serie de parámetros como son testigos o la geometría hasta que llegamos a la certeza de que esa es la causa real e inmediata del incendio. Esto lleva un periodo de tiempo que puede oscilar como mínimo entre tres y cuatro meses. Es un procedimiento laborioso y además tiene que ser garantista porque al final resultan personas afectadas. Intentamos sea lo más garantista posible, como los compañeros de la Guardia Civil que son muy cuidadosos en estos aspectos», recalca. Cuando se tiene esa certeza, y tras emitir los informes correspondientes, se inicia la siguiente fase de la investigación y la más complicada, dar con el autor o autores del incendio. Una tarea que a veces se hace imposible.