Denuncian vertidos de aguas fecales en Santa Brígida

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01/02/2020

Vecinos de Santa Brígida denuncian «ríos de agua sucia», restos productos higiénicos y mal olor en una zona transitada por senderistas y cerca de un colegio. «Se trata de un problema grave contra el medio ambiente y de salud pública».

Lo que era una excepcionalidad en tiempos de lluvia se ha convertido en una desagradable rutina. Vecinos de Santa Brígida denuncian vertidos de aguas fecales en el ‘barranco del colegio’, uno de los pulmones verdes del municipio grancanario.

Denuncian vertidos de aguas fecales en Santa Brígida

Estos vertidos, según apuntan, se producían de forma puntual en tiempos lluviosos al no soportar la cantidad de agua el sistema de alcantarillado y desagüe del municipio. Sin embargo, denuncian, «los ríos de aguas fecales» no se justifican cuando «no cae ni una gota desde hace semanas».

Denuncian vertidos de aguas fecales en Santa Brígida

María Sánchez-Fernaud Vega, de Ando Sataute, ha presentado una denuncia en las últimas semanas ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), y ha notificado al Consejo Insular de Aguas del Cabildo de Gran Canaria la situación, después de que el ayuntamiento haya desatendido las quejas de los vecinos, según afirma.

«El olor es horrible, y es muy desagradable caminar entre restos de papel higiénico y compresas por el barranco. Los grandes charcos, que en ocasiones se convierten en ríos, están por todo el barranco y cerca de un colegio. Es una zona muy transitada por los vecinos y amantes de la naturaleza, además de uno de los pulmones verdes del municipio. Incluso estaba previsto crear un circuito circular de senderos por el barranco, pero el ayuntamiento rechazó esa propuesta», asevera Sánchez-Fernaud, que ha recibido la «callada por respuesta» de los responsables municipales.

Denuncian vertidos de aguas fecales en Santa Brígida

«Estos vertidos se vienen sucediendo durante años. Pero antes pasaba cuando llovía y el alcantarillado no absorbía la cantidad de agua y había que desaguar quitando las tapas de las alcantarillas. Sin embargo, ahora no se entiende que el barranco esté lleno de aguas y restos fecales cuando no ha llovido ni una gota desde hace semanas. Se trata, además de un atentado contra la naturaleza, un problema grave de salubridad al que no se le pone remedio. Esperamos que el Consejo Insular de Aguas tome cartas en el asunto después del informe que hemos presentado», asevera María.