El Rincón honra a su escuela rural

13/04/2018

La escuela rural de El Rincón de Tenteniguada cerró sus puertas al final del curso pasado y puso fin a 61 años de vivencias y recuerdos, de historias de vida, de alumnos y de profesores, de familias enteras. La asociación juvenil La Parada del Rincón quiso aprovechar que este fin de semana celebra el Día de las Tradiciones para homenajearla.

El barrio era para el colegio y el colegio era para el barrio». Así define Lidia Santana Fleitas, maestra y directora de esta unitaria desde 1997 a 2013, lo que significaba esta escuela para El Rincón de Tenteniguada, un pequeño pago de Valsequillo. Llegó con apenas 11 alumnos. Estaba ella sola, sin teléfono, ni cancha, con apenas una fotocopiadora muy rudimentaria. Pero en esos 16 años la vio crecer, poco a poco. En la primera década del siglo XXI se vio con 25 alumnos, con hasta tres por nivel. Y entonces se distribuyó en dos unidades, y compartió profesora de especialista con el colegio de Tenteniguada, que siempre fue algo así como el hermano mayor.

Lidia Santana será una de las directoras a las que se hará un reconocimiento. En la agenda del llamado Día de las Tradiciones, que tiene su jornada central el domingo, está previsto que el homenaje a la unitaria sea este sábado y entre los actos previstos figura, a las 21.00, un agradecimiento público a los que han regido los destinos de esta escuela desde 1956 hasta 2017. Lidia, que ahora da clases en el colegio San Juan (Telde), figura entre las que más años estuvieron en el barrio.

Además de este reconocimiento, está programado que a las 19.30 horas se inaugure la exposición fotográfica Los niños y niñas de la escuela de El Rincón y la recreación de una escuelita de antes, ambas en el local social de El Rincón; a las 20.00 horas, la agrupación folclórica Arnao abrirá estas jornadas; a las 20.30 se proyectará el documental Escuela Unitaria de El Rincón de Tenteniguada, la escuelita de mi infancia y recuerdos de mi niñez, realizado por Valsevideo; a las 21.30 se escenificará la obra de teatro Los niños de la escuela y Doña Pino, realizada por los vecinos del barrio; y a las 22.00, Baile de los Farolillos con la Parranda Medio Jigo Pal Kilo y la participación de la Escuela de Folclore de Valsequillo.

«Fueron años sumamente enriquecedores porque se trabajó como comunidad educativa, con padres, maestros y niños», recuerda Lidia, quien, aparte de vivencias, se llevó muchos amigos. «Me casé en el 99 y la mitad de la escuela y del barrio fue a mi boda». Apunta que a día de hoy mantiene el contacto. Y la relación que trabó con el barrio y con la unitaria fue tan especial que cuando cumplió 50 años, el regalo sorpresa de su marido fue juntarle a cenar a aquellos primeros 11 alumnos de 1997.

Cuando se fue, en 2013, otra vez la escuela se vio con solo 11 alumnos, pero ya estaba dotada con todos los recursos, aula de informática, portátiles, pizarra digital... «Y hoy aquellos alumnos son licenciados o graduados, o hicieron ciclos profesionales». Sintió una inmensa pena con su cierre, pero lo entiende dado que ya son pocos los niños.