Bosques en macetas de agua

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20/05/2017

Un proyecto europeo puede tener la llave para lograr que al fin prosperen los árboles en la Gran Canaria más desértica, en tierras de solano entre La Aldea y Artenara. El experimento es piloto y consiste en algo así como plantar bosques en macetas de agua. Ya se han plantado 2.300 ejemplares y la supervivencia es del 95%.

/ Las Palmas de Gran Canaria

En Tifaracás, que pertenece a Artenara, no hay manera de que crezca nada. Es tierra de solano; la orografía es abrupta, con un 45% de pendiente; apenas llueve (es uno de los Atacama de Gran Canaria, con menos de 200 mililitros por metro cuadrado y año) y las cabras asilvestradas no dejan que los matos levanten cabeza. Los intentos de reforestación han fracasado. Los porcentajes de supervivencia de las plantaciones aquí no superan el 15%. Pero ahora el Cabildo y la empresa pública regional Gesplan han puesto todas sus esperanzas en un proyecto europeo, Life + The Green Link, una iniciativa compartida entre España, Grecia, Italia y los Países Bajos para combatir la desertización, que se extenderá hasta el primer trimestre de 2020 y que tiene un presupuesto de 333.000 euros, con un 60% de financiación europea.

La idea consiste, dicho de forma coloquial, en plantar un bosque de pinos, sabinas, almácigos y acebuches en macetas o cajas de agua 100% biodegradables, hechas con cartón reciclado, prensado y tratado con cera, un diseño holandés y de fabricación alemana que cuesta, por unidad, 8 euros. En cada caja, de nombre Cocoon, caben 25 litros de agua, que regarán el mato por capilaridad. Dos cordones conectan el líquido con la tierra donde crece la planta, que gozará además de un protector para darle sombra.

El consejero de Medio Ambiente, Miguel Ángel Rodríguez, dejó claro, durante la presentación del proyecto, que la reforestación es «un objetivo prioritario», entre otras cosas, porque contribuirá a amortiguar «los efectos negativos del cambio climático». El coordinador de Espacios Naturales Protegidos en el Cabildo, Francisco González, informó de que con este proyecto se plantarán un total de 4.000 árboles en una finca insular de 10 hectáreas situada en Tifaracás. Empezaron con la reforestación en diciembre pasado y ya han plantado 2.300. Ahora en abril continuaron con los otros 2.000, explicó Gustavo Viera, de Gesplan. En la parte alta de la finca están reforestando con pinos y sabinas, y en la parte baja, con almácigos y acebuches.

Este proyecto incluye la plantación de una franja de tierra al modo tradicional. La intención es comparar ambos modelos. Y en los apenas cinco meses de proyecto la supervivencia de estos últimos árboles no ha llegado al 20%.