LA CARTOGRAFÍA

15/04/2018

El último libro de Juan Tous Meliá es un estudio profundo que tiene por argumento la isla de Fuerteventura y además está soportado por un gran trabajo, mucha reflexión e inteligencia a lo largo de bastantes años de dedicación.

Vaya por delante que estamos ante una obra convertida en atractiva publicación, interesante y novedosa por lo que aporta en relación con el arte, ciencia, tecnología e historia de la cartografía antigua de Fuerteventura. Es un libro especialmente aprovechable para interesados en la Cartografía en general (como esa ciencia que se ocupa del trazado y del estudio de los mapas geográficos); igualmente para profesionales y estudiosos de la historia y de la geografía, para aquellos que trabajan en la interpretación del territorio, los paisajes y el patrimonio geográfico, para filólogos, para los que ejercen en la actividad del turismo, etc. o para autoridades que con responsabilidad deseen conocer bien su isla. Pero —no cabe duda— además que es un libro al alcance de todo público que esté abierto y ávido por aprender y disfrutar con el conocimiento. No estamos ante una obra de divulgación, pero cabe hacerse varias formas de uso y lectura: así, una lectura generalista como ocio, curiosidad y disfrute; una lectura de estudio y aprendizaje de los contenidos particulares y una lectura de consulta y de trabajo investigador. Cada cual puede acomodarse a lo que prefiera o necesite.

La investigación y estudio en el área de conocimiento de cartografía histórica y referido a las islas de Canarias, tuvo su fase de arranque desde la década de los años veinte del siglo pasado, cuando se llevaron a cabo algunas aproximaciones a esa disciplina. Y si mirásemos con perspectiva desde nuestros días podemos asegurar que el panorama ha cambiado muchísimo.

Actualmente nos aproximamos a un siglo casi en la producción de trabajos que se han ocupado de esta temática. Para enmarcar este nuevo libro de Juan Tous Meliá y su extensa obra en general, me parece oportuno hacer un breve repaso de las aportaciones principales que en aquella primera fase le precedieron.

Desde 1926 vieron la luz artículos del historiador y maestro Buenaventura Bonnet Reveron, aparecidos en la entonces recién estrenada Revista de Historia Canaria de la Universidad de La Laguna, ocupándose de la isla de San Borondón y la idea de las Canarias en la Antigüedad y en la Edad Media.

En los primeros años de la década de 1930 se produjo el descubrimiento —para el mundo cultural de Canarias— del famoso manuscrito del ingeniero de Felipe II, el lombardo Leonardo Torriani, (como es sabido abundante en mapas, planos, vistas, etc. de las Canarias de fines del siglo XVI), custodiado en la biblioteca universitaria de Coimbra, Portugal, el cual fue investigado, parece que por primera vez, por el canario Simón Benítez Padilla. En 1931 viajó a Coimbra y trajo para El Museo Canario de Las Palmas unas reproducciones fotográficas que sirvieron para presentar en público y en tal año una exposición en la sede de dicho museo.

Al poco el profesor austriaco Dr. Dominik Josef Wölfel también viajó a Coimbra y estudió el manuscrito lo que le permitió publicar la primera edición del mismo en un libro en versión bilingüe, italiano y alemán, en 1940 en Leipzig, Die Kanarischen Inseln und ihre Urbewohner: Eine unbekannte Bilderhs. vom J. 1590. Por otra parte la primera edición en español se llevó a cabo, diecinueve años después, por la santacrucera y entrañable Goya Ediciones (1959), bajo el título de Descripción e historia del reino de las Islas Canarias antes Afortunadas, con el parecer de sus fortificaciones. Traducción del italiano, con introducción y notas del historiador y profesor Alejandro Cioranescu. Es interesante mencionar, para aquellos a los que nos gusta estos temas, que como ha puesto al descubierto Juan Tous el primero que dio noticia en España de la existencia del dicho manuscrito del ingeniero Torriani fue el coronel José Aparici García en 1851.

A partir de 1947 se comenzó a publicar los cinco tomos de la magna obra Piraterías y ataques navales contra las Islas Canarias del historiador y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Antonio Rumeu de Armas, en cuyo primer tomo se concedía cierta importancia a los portulanos medievales y, en tomos siguientes, a la cartografía de Torriani y de otros autores pertenecientes a los siglos del XVI al XVIII.

Y nos detenemos en 1960, cuando el Cabildo de Gran Canaria publicó un muy interesante libro de Geografía física, humana y económica de Gran Canaria —y para entonces un muy llamativo libro por sus valiosas e impecables ilustraciones—, bajo el título de Gran Canaria y sus obras hidráulicas. Bases geográficas y realizaciones técnicas, cuyo autor era el ingeniero técnico de Obras Públicas, Simón Benítez Padilla. En este libro aparecieron muchas ilustraciones de mapas, planos, grabados y vistas, generosamente comentados y referenciados con pericia de cartólogo, que hicieron de la obra además de un competente estudio de Geografía una aportación original al conocimiento parcial de la cartografía antigua de Canarias y en particular de Gran Canaria.

En tal mismo año, 1960, el historiador y americanista catedrático de la Universidad de Sevilla Francisco Morales Padrón publicó, en el Anuario de Estudios Atlánticos, un artículo titulado Cartografía canaria en la Biblioteca Nacional de París (Sección de mapas y planos). Que abrió la puerta a que otros investigadores se animaran a consultar fondos en el exterior de Canarias y de España.

En este punto, y haciendo un salto temporal de casi 35 años, vemos que sumándose a aquella trayectoria, en 1994, un nuevo investigador entonces, el coronel de artillería Juan Tous Meliá, se estrenó como autor en la especialidad, publicando un catálogo-atlas bajo el título de Santa Cruz a través de la Cartografía, con motivo del V Centenario de la fundación de esa ciudad. Esta edición fue entonces muy llamativa por ser en formato apaisado y medio grande y que permitía la reproducción con detalle de las informaciones cartografiadas.

Con esta publicación quedó inaugurado lo que el autor se propuso que fuera un gran Proyecto en el tiempo y que denominó: Las Islas Canarias a través de la cartografía.

El propósito ya lo manifestaba diáfanamente entonces el mismo promotor de la idea: «El título es bien explícito, sirve para revivir la historia a través de la imagen». Y ésta es la columna vertebral sobre la que se ha armado todo su trabajo de cartografía histórica en sus diversos estudios ya publicados o en formación. Hasta el día de hoy es de justicia reconocer que el coronel de artillería, el historiador, cartólogo y bibliófilo, Juan Tous Meliá ha conducido hasta lo más elevado esta especialidad de la Cartografía Histórica de Canarias, ocupando su ingente obra la representación más señera y prestigiada en este campo.

Dentro de esa misma línea ha sacado a la luz muchos otros estudios sobre los conjuntos insulares canarios.

Además, en 2014, tuvimos el enorme placer de recibir la que podríamos llamar Fortunatae Insulae Monumenta Cartographica, que ha sido la obra magna de este historiador. Todo un volumen en gran formato que bajo el título de Las Islas Canarias a través de la cartografía. Una selección de los mapas más emblemáticos levantados entre 1507 y 1898, recogió la colección de cartografía histórica sobre nuestras islas más completa, como tal nunca publicada y además estudiada en detalle.

Otros trabajos suyos han sido sobre ciudades de Canarias: Santa Cruz de Tenerife a través de la cartografía, 1994; Las Palmas de Gran Canaria idem, 1995; y sobre La Laguna, en el mismo libro dedicado a Tenerife de 1996. Y todo esto omitiendo el citar otros muchos trabajos.

Por todo lo dicho, quiero llamar la atención de la sociedad majorera interesada y de los investigadores, para que reparen que con este libro sobre Fuerteventura nos hallamos ante un lujo cultural y académico de primer orden. Así, para que se me entienda: me atrevo a afirmar que si este libro-atlas lo hubiesen podido conocer y manejar figuras ilustres relacionadas con Fuerteventura como Marcial Manuel Velázquez Curbelo, Ramón Castañeyra Schamann, Roberto Roldán Verdejo, Francisco Navarro Artiles o mi recordado colega y amigo —maestro y geógrafo— Elías Rodríguez y Rodríguez, habrían experimentado una inmensa felicidad. Y esto por ceñirme sólo a una muestra pequeña de los ya fallecidos, ya que estoy seguro que para los estudiosos, investigadores, filólogos, documentalistas, historiadores y cargos públicos con espíritus cultivados, del presente, será acogido con gran satisfacción y aprovechamiento.

Nuestro cartólogo Juan Tous —o cartófilo como también a él le gusta llamarse—, ha seguido para cada mapa una metodología técnica y estricta de estudio: ha confeccionado una ficha catalográfica [siguiendo los criterios internacionales de la ISBD – International Estándar Bibliographía Descrition (C.M.)] y la acompaña de un estudio particular. Con lo cual, junto a la imagen del mapa se hallarán los datos técnicos de la catalogación: [título, autor, datación, lugar de producción, escalas, soporte, medidas, graduación de longitud y latitud, meridiano de referencia, etc.]

Este atlas ofrece informaciones textuales y geográficas sobre toda la toponimia majorera registrada en esos mapas o la contenida en los textos literales de los documentos escogidos, asimismo también sobre núcleos de población, caseríos, puertos y embarcaderos, comunicaciones terrestres y marítimas, demarcaciones jurisdiccionales, fortificaciones, configuración del territorio y comarcas orográficas, historia de la isla y localizaciones históricas, el patrimonio histórico y territorial heredado, sobre biografías concisas de personajes relevantes, etc. Y ello con un gran respaldo de conocimiento profundo en la materia, a lo que llamamos erudición.

De un modo concreto esperen encontrar informaciones y observaciones enjundiosas sobre la Fuerteventura de los conquistadores Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle en el siglo XV, o sobre la Villa de Santa María de Betancuria que a finales del siglo XVI vivió Torriani, los trazados históricos de las comunicaciones interiores en la isla, los diferentes puertos insulares y sus importancias y usos, la Fuerteventura del siglo XVIII y los problemas de organización territorial, la navegación de cabotaje por las costas de la isla en el final del siglo XVIII, un apartado propio para la dehesa de Jandía y su poblamiento, el núcleo de Puerto de Cabras en sus primeros tiempos, los Señores de Fuerteventura, el pendón de la Conquista y el otro pendón el de San Buenaventura, o el pormenorizado índice toponímico referenciado.

En síntesis, una aportación de Geografía Histórica de valor excepcional, porque en este libro se puede contemplar y analizar un aspecto del conocimiento geográfico que es extraordinario: el seguimiento evolutivo y visual de en qué condiciones de vida ha ocurrido la existencia de los habitantes de esta isla, desde el siglo el XV hasta el XX. Esto sólo se puede mostrar, muy adecuadamente, mediante un libro Atlas como éste. Completo en cartografía antigua, efectuado por un consumado experto en los oficios de investigador, historiador, cartólogo y editor, además de persona con elevada formación en Ciencias Químicas y en la Milicia. Y esto, recordémoslo, coincide muy pocas veces.

Otro valor que alberga este libro, y que se constata siguiendo cronológicamente las láminas de los mapas y sus respectivas fichas catalográficas, es la oportunidad de entender cómo la ciencia de la Cartografía —en cuanto a levantamiento y plasmación de información gráficamente—, ha ido variando y beneficiándose de los adelantos logrados en los numerosos campos de las ciencias, desde los portulanos a la cartografía del siglo XX.

Deseo resaltar que no se trata de un libro más sobre la isla de Fuerteventura, ésta es una obra atípica. Y es que debe saberse —para formarnos un ajustado aprecio— que por la calidad y la significación relevante de los documentos cartográficos localizados y rescatados, reunidos y estudiados, el libro responde a un concienzudo y riguroso proyecto —general sobre el Archipiélago y particular sobre Fuerteventura—, ejecutado con toda solvencia y pulcritud académica. Y además por cuenta de un investigador y autor en solitario y por libre. Miren: la concepción y ejecución en el largo plazo de un Proyecto como este; la correspondiente localización, obtención y estudio técnico y académico en profundidad de cada mapa; su reproducción con la calidad conveniente y su tratamiento gráfico; la formación de la obra; la maquetación y el cuidado de su edición e impresión; la financiación de los trabajos previos y de la publicación del libro; la difusión y extensión del mismo; etc. ha sido una empresa acometida por este señor en particular, y debe añadirse «por amor al Arte»: no ha existido ni un presupuesto público ni un servicio de publicaciones institucional detrás.

Esto, en mi modesta opinión y considerando que algo entiendo de lo que hablo, es heroico, valiente o atrevido. Lo verdaderamente importante es que es reflejo de un enorme amor y vocación por la investigación histórica, militar y cartográfica, a la que Juan Tous se ha entregado durante gran parte de su vida con verdadero placer, sagacidad y mucho esfuerzo.

Este mallorquín-canario, natural de Palma de Mallorca, ciudad en la que en los siglos del XIII al XV fue sede de la famosa Escuela Cartográfica Mallorquina, ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza en 1959 graduándose en 1964. Llegó a ser especialista en electrónica y en misiles. Su primer destino como teniente fue en el año 1964, en Las Palmas de Gran Canaria y desde entonces lleva 54 años vinculado a nuestras islas. En Tenerife echó raíces profundas formando familia con su esposa María Luisa Fajardo Sánchez, licenciada en Historia y autora de investigaciones en genealogía, y tienen descendencia de varios hijos y nietos. Ejerció de profesor en la Academia General Militar entre 1977 y 1985 impartiendo materias como Topografía, Física, Cálculo Infinitesimal y Telecomunicaciones. Entre los últimos destinos que tuvo como militar en activo fueron: Director del Museo Militar Regional de Canarias (1992-2000) y luego del Archivo Militar de Canarias (2002-2006). Durante el desempeño del primero de ellos preparó el bicentenario de la Gesta del 25 Julio de 1797 ante el ataque de Nelson y fundó con otros colaboradores, en 1995, la Tertulia Amigos del 25 de Julio.

Estas son algunas pinceladas de su biografía, con las que se hace fácil entender que en gran medida todo ello interviene en los cimientos de la numerosa obra creada por el autor de este libro Fuerteventura a través de la cartografía.

Por todo lo dicho y con motivo de la salida de este nuevo trabajo, me permito sugerir desde este tornavoz en Fuerteventura, a los profesionales de la investigación geográfica-histórica en Canarias, que se considere la conveniencia de efectuar un reconocimiento oficial a este autor de tan numerosa obra de excelente calidad, unido a su trayectoria de servicio y por su sustanciosa aportación en favor de la Ciencia y la Cultura en nuestro Archipiélago. A mi juicio, es de justicia.

En estas últimas semanas, he manejado con deleite este libro, lo he estudiado y disfrutado, y se me ha aclarado de modo diáfano aquel aforismo que dice: «Para entender a un pueblo es muy importante conocer el espacio geográfico donde habita».