Sin frutales por las cabras sueltas

26/06/2019

Desde hace un mes el ganado devora higueras, parras, durazneros y aguacateros que Tacoronte cuida desde hace más de 20 años en Campo Viejo. «Siempre pierde la agricultura».

Más de un mes lleva Cristóbal Tacoronte Brito espantando cabras de su finca en Campo Viejo, en el municipio de Betancuria, donde desde hace 20 años plantó y mima -más que cuida- más de 200 frutales. En realidad, lleva más tiempo, pero en las últimas semanas se han intensificado la presencia del ganado que lo devora todo a su paso y ya no aguanta más: A mí me parece bien que la gente tenga animales, pero que no molesten ni entran en los terrenos de nadie».

Los mismos años que lleva echando al ganado de sus árboles suma quejándose a los sucesivos alcaldes de Betancuria y presidentes y consejeros de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo de Fuerteventura. «Y nada, en esta isla se protege sólo al ganadero mientras que la cabra se come la poca agricultura».

En realidad, Tacoronte tiene dos fincas en Campo Viejo: una muy cerca de la costa de Betancuria de la que ni siquiera se queja porque las cabras devoran todo: y la otra, situada un poco más lejos del mancomún, donde intenta que sobrevivan sus frutales. Son olivos, almendreros, higueras, parras, nectarinos, durazneros y hasta algún aguacatero que el ganado se ha comido con fruta y todo. «Tumban las paredes y afeitan todos los arboles por debajo. Si uno no es alto, no alcanzo a coger ni un higo»

En Campo Viejo, las cabras han dejado a muchas higueras sin hojas y las parras ni asoman de la tierra de lo que han destrozado. «Yo las espanto, pero trabajo y no puedo estar allí todo el día pendiente de que no se comen los frutales». Por la tardes y los fines de semana, es cuando puede cuidar sus arbolitos, en lo que sí, «pues sí, gasto mucha agua, y eso que tengo el agua agrícola. También en abonos y otros productos. La mía es una finca grandita y muy bien aprovechada donde no tengo a los frutales abandonados» y enseña la cosecha de albaricoques, nectarinas y duraznos que coge en una sola tarde.

«Mira», repite a cada momento y es que Tacoronte podría pasarse horas enseñando los destrozos de las cabras.