La Cueva de Villaverde albergó un poblado aborigen de gran entidad

12/10/2018

Catalina García / Puerto del Rosario

La Cueva de Villaverde es más que eso: es un poblado aborigen de mucha entidad y utilizada como tal durante varios siglos. Es la conclusión más importante de la investigación realizada este verano en este yacimiento descubierto en 1979. Tras dos meses de trabajos, la empresa Arenisca Arqueología y Patrimonio ha culminado la fase inicial de este proyecto impulsado desde la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, en colaboración con el Cabildo y el Ayuntamiento de La Oliva, propietario del terreno del yacimiento.

A falta de catalogar y estudiar la gran cantidad de material arqueológico extraído, las primeras hipótesis de los investigadores apuntan a que la Cueva de Villaverde –un tubo volcánico donde en 1979 fue descubierto un singularísimo enterramiento compuesto por los esqueletos de un adulto y un niño dispuesto en una extraña posición sobre la cabeza del hombre- se ratifica como un yacimiento arqueológico de referencia a nivel de Canarias. La reactivación de la investigación ha puesto de relieve la existencia de estructuras que, con toda probabilidad, tienen continuidad en el área aún no excavada del entorno y en el interior de la cueva. Igualmente, la aparición de grandes cantidades de materiales sugiere que la ocupación de este espacio que se prolongó durante siglos. «No hablamos de una cueva ocupada en un momento determinado, sino que estamos ante un poblado, y además probablemente un poblado de mucha entidad», desvela Rosa López, arqueóloga y directora de la excavación.

Útiles refinados y elementos decorativos

El equipo de Arenisca ha recuperado miles de fragmentos (300 bolsas de material) incluyendo cerámicas, conchas, huesos de animales, “y no sólo de ganado como cabra y oveja, sino también de animales marinos, como peces cetáceos”, “grandes cantidades de cenizas que refrendan esta ocupación tan prolongada, útiles de manufactura refinada e incluso elementos decorativos que nos indican una gran complejidad de esta cultura”, explicó Derque Castellano, también arqueólogo del equipo.

El de Villaverde es también “el único yacimiento donde han aparecido huesos de foca monje”, y en esta segunda excavación también se han encontrado huesos de cerdo, “algo novedoso y muy llamativo. En definitiva, son todo vestigios ilusionantes que nos animan a continuar con los trabajos”, valoró la directora de la investigación, Rosa López.

Entre los trabajos previstos una vez culminada la excavación, se incluyen nuevas dataciones para el enterramiento descubierto en 1979, “porque se hicieron mediciones entonces sobre carbón, y al ser menos fiables suponemos que pueden no ser correctas”. Las dataciones dieron entonces fechas de entre el siglo III y el siglo IX, “pero es necesario repetirlas sobre semillas y restos óseos, pues son mediciones mucho más precisas”, explicó la arqueóloga. Fue a raíz de unas obras del Consorcio de Aguas realizadas entonces que se descubrió el jameo donde apareció la cueva, y, en su interior, un singular enterramiento, asociado a los antiguos pobladores de la isla, el pueblo Maho. El yacimiento lo integraban los restos de un hombre adulto y un niño ocupando una extraña posición sobre su cabeza, además de numerosos utensilios, cerámica, y huesos de animales ahora extintos en Fuerteventura, como es el caso de la foca monje. El enterramiento, que actualmente custodia el Cabildo de Fuerteventura, estuvo expuesto durante mucho tiempo en el Molino de Antigua.

Dice López que “la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias supo ver la importancia de este yacimiento, financiarlo y, con el apoyo del Cabildo y el Ayuntamiento, sacar adelante la recuperación de una excavación que se abandonó en 1983 tras los primeros trabajos”.

Vertiente divulgativa

Una de las singularidades de la actual fase de la investigación ha sido su vertiente divulgativa. Paralelamente a la realización de los trabajos, el equipo ha venido desarrollando acciones de comunicación, valiéndose de las nuevas tecnologías, y organizando una vez por semana a todos los interesados y dos charlas informativas. El experto del equipo en este campo es José Juan Torres, de la empresa La Rosera y responsable de marketing cultural en el proyecto, que ha realizado una reconstrucción virtual de la cueva para hacerla visitable por Internet.

También se han utilizado, por parte del equipo topográfico, técnicas de topografía laser y una reconstrucción de cueva en 3D, tomando 360.000 puntos por segundo, con utilización de cámara esférica y otras técnicas, “de modo que los estudios que hacen los científicos puedan ser comprensibles para todo el mundo”. El resultado es un centro de interpretación interactivo del proyecto de excavación mediante una vista virtual. Además, la productora local Pastorcillo Films está realizando un vídeo divulgativo recopilando todos los pasos del proceso.

En esta primera fase de la investigación intervienen no sólo expertos en topografía, sino también en geología para la comprobación de la estabilidad del tubo y proponer medidas de conservación, así como en edafología para estudiar la naturaleza y procedencia de los estratos, y una restauradora para analizar los elementos resultantes de la excavación, etapa que comienza a continuación.

Los “yacimientos son espacios muy frágiles, y hay que tener mucho cuidado antes de facilitar la vista del público”, planteó Rosa López en una de las charlas. Los objetivos son continuar con las excavaciones, e ir planificando desde ya la posible creación de un centro de interpretación. “Las administraciones debemos prestar más atención a la arqueología como una parte importantísimas de nuestra historia y de nuestro pasado, y que a día de hoy no tiene reflejo en la oferta museística del norte de Fuerteventura”, dijo Isaí Blanco, alcalde de La Oliva, tras la visita.

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