El mero ‘Máximo’ se convierte en la sensación del Veril de Jandía

19/04/2018

Su don de gentes le ha convertido en el mero más famoso del Veril de Jandía. Pero las embarcaciones deportivas que pescan ilegalmente allí amenazan su existencia. Hace unas semanas, Nicolás Caraballo consiguió zafarle de unos anzuelos que, probablemente, le habrían supuesto la muerte.

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El mero Máximo se ha convertido en toda una sensación en el Veril de Jandía (Pájara). No se asusta de los buceadores y hasta se deja acariciar. Recuerda mucho al famoso mero Pancho del mar de Las Calmas, en El Hierro. Máximo vive en una cueva de la que sale para ir a comer y para hacer vida social. El nombre se lo puso Nicolás Caraballo, director del club Fuerteventura Buceo, porque «todo gran personaje se merece un gran nombre».

El propietario del club de buceo, con sede en Solana Matorral (Morro Jable) frente al Veril de Jandía, conoce a Máximo desde que era una cría y pesaba un kilo y medio; como Caraballo es fotógrafo submarino, le ha tomado numerosas imágenes en los últimos tres años: «Hemos creado una relación y cada vez que me ve con la cámara se acerca a mí; y se pone en la cúpula, que es como un espejo, para mirarse mientras le tiro fotos. Además, me deja acariciarlo y él me acaricia a mí, es como mi mascota».

Todo iba bien hasta que hace unas semanas ocurrió algo terrible. En una de sus habituales inmersiones en el Veril de Jandía, Caraballo se percató de que un objeto extraño sobresalía de la parte delantera de Máximo. Por supuesto, se trataba de un arte de pesca prohibida en la zona y, más concretamente, de una rapala «clavada en su boca y en su moflete». El mero se acercó a Caraballo, como suele hacer siempre que lo encuentra con su cámara en las profundidades, y el hombre intentó quitarle el anzuelo con su cuchillo de buceador, pero le resultó imposible.

Dos días más tarde, y pertrechado ya de unos buenos alicates, Caraballo se sumergió de nuevo y fue hasta la cueva donde vive Máximo para esperarlo; esta vez sí logró quitarle el anzuelo. Posteriormente, ha vuelto a ver a Máximo, que había perdido peso y estaba algo arisco por las heridas del anzuelo, que, probablemente, además de impedirle comer, no lo habrían tenido de muy buen humor. Caraballo cree que las heridas sanarán y que Máximo seguirá siendo el más simpático del Veril de Jandía.

Carácter sociable

El mero Máximo, aunque apenas tiene unos pocos años de edad, se ha convertido en todo un símbolo del Veril de Jandía y su fama comienza a agrandarse hasta el punto de que cada vez son más los aficionados al buceo en la zona que preguntan por él. «Para los buceadores locales y para nuestro club se ha convertido un poco en un símbolo del Veril de Morro Jable. Aunque no es el mero más grande ni el más bonito, ni tampoco el más viejo, sí que es un mero muy sociable que se acerca a los buceadores y que, precisamente por ese carácter tan sociable, también es muy fácil de pescar», ha explicado Nicolás Caraballo, director del club Fuerteventura Buceo.

Ecoárea

El Veril de Jandía es una pared vertical en la profundidad marina que se halla más o menos frente al faro del saladar de Jandía. Se cree que puede ser parte de un cráter submarino y sus características físicas son idóneas para la vida marina. En teoría, se supone que, al hallarse a menos de 200 metros de la costa, no se puede pescar allí. Pero la realidad es que embarcaciones deportivas se saltan las normas. Nicolás Caraballó explica que, junto al Ayuntamiento de Pájara, clubes de buceo, la empresa Oeanográfica, cofradías de pescadores, etcétera, «la lucha que tenemos es convertir el Veril de Jandía, que es un oasis natural, en una reserva llamada ecoárea, de manera que ahí esté totalmente prohibida la pesca». La iniciativa supondría «balizar la zona para que nadie pueda entrar con embarcaciones dentro del Veril».

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