El Charco clama por su avenida marítima

23/02/2018

Puerto del Rosario, como capital administrativa de la isla, debe ser un referente comercial, industrial, cultural, de ocio y turístico. Sin embargo, la asociación de vecinos de El Charco considera que una ciudad marítima no es así sin una avenida que pase también por su barrio.

La asociación de vecinos los hornos de El Charco, creada en el 2013 y que cuenta con 300 socios, sigue luchando por la necesidad de terminar el proyecto de una avenida marítima que se complete desde Playa Blanca hasta la central eléctrica de El Charco y que, junto al centro de interpretación en el horno de cal de este barrio, supondría el impulso hacia una mejora de calidad social, comercial y turística para el barrio y para todos.

El Ministerio de Medio Ambiente remitió el pasado 5 de febrero al Ayuntamiento capitalino un borrador de convenio para impulsar la cooperación entre las administraciones majoreras y el Estado para la ejecución de la avenida marítima entre Los Pozos y Playa Blanca, olvidando el tramo de El Charco. Mariola Ceballos, presidenta de la asociación denuncia que, «hay una fase inconclusa que es el tramo del muelle hasta la central eléctrica. En su momento, presentamos un proyecto a Costas de la ejecución de este tramo, pero dice no tener constancia de ello».

Por otra parte, las obras de restauración y centro de interpretación del horno de cal de El Charco tienen un plazo hasta junio para que finalicen. Sin embargo, según Ceballos, «empezaron con mucha fuerza y con bastante personal pero, a día de hoy, sólo hay uno o dos trabajadores, algunos días trabajan y otros no, algo que consideramos lamentable por parte del Ayuntamiento capitalino, pues la Unión Europea ya dio los fondos para dicho proyecto y queremos que se termine».

Estos proyectos son una oportunidad para que, tanto El Charco como la capital, crezcan.

Limpieza de solares y denuncia socavones. Según Ceballos, «los solares hay que dejarlos limpios o que tengan un uso, ya que si no es así, se convierten en escombreras, afeando a la ciudad y a nuestro barrio, siendo una ciudad de tercera, sin la posibilidad de que inviertan en ella algunos grandes inversores». Pretenden «concienciar a la administración pública de que es su trabajo, no el nuestro».

En cuanto a la iniciativa de plantar flores en socavones, a modo irónico, es «una llamada de atención para las instituciones, necesitamos que pongan remedio mediante algo más que el parcheo. Esto es pan para hoy, hambre para mañana», según Óscar Hernández.

Turistas. Los que se acercan a los hornos, explica la presidenta, «se van desencantados, preguntan qué son esas ruinas, pues no hay cartel que lo explique y se ven obligados a pasear por caminos de tierra. No ofrecemos buen turismo».