Dulcesomos: el pan hecho en Mezque

17/06/2018

Raúl Sosa Alonso es el panadero, repostero y hasta repartidor de su producción, que fundamentalmente huele a leña y matalauva puesto que el pan es lo más vendido de su obrador en Pájara.

Raúl Sosa Alonso creció viendo a su padre, Miguel, que se levantaba temprano el domingo a caldear el horno de leña tradicional, amasar, esperar a que se fermentara la levadura y sacar el pan caliente listo para desayunar. «Desde pequeño, me gustaba meter las manos en la masa de harina», recuerda el hoy propietario del obrador de panadería y bollería Dulcesomos, que abrió en septiembre de 2017 en Mezque, en el municipio de Pájara.

Aquel rito dominical de infancia lo repite cada día Raúl Sosa (Mezque, 1998), en su negocio. No se quedó con los trucos aprendidos del padre, nacido en Juan Gopar (Tuineje), las mañanas de domingo, sino que estudió el Ciclo Medio de Panadería, Bollería y Confitería en el IES Puerto del Rosario. Tras obtener el título, hizo prácticas tres meses en el panadería La Francesa, en la capital majorera, «y luego, en verano, me lo pasé mirando maquinaria en Gran Canaria hasta que finalmente cogí una furgoneta y me traje todo para abrir mi propio obrador».

Otro horno de leña

Lo que se trajo de Gran Canaria fue un horno industrial, una laminadora, una amasadora y varias mesas de trabajo. Todo lo instaló en la casa familiar de Mezque, además de otro horno de leña tradicional más grande porque el que usaba su padre se le quedó pequeño, y abrió con 19 años y hace nueves meses el obrador de panadería y bollería Dulcesomos.

Además del pan de leña y el bizcocho que aprendió a hacer con el padre, elabora alfajores, mantecados, bizcochones, nevaditos, donuts y otros dulces, pero según los días de la semana, es decir de lunes a viernes vende pan y los sábados añade la bollería. «¿Y el domingo? El domingo es para dormir» sonríe pensando en el día de descanso cuando aún es mitad de semana.

La elaboración de los dulces depende siempre del tiempo libre que le reste al terminar la jornada laboral del pan y el bizcocho. «Si me sobran un par de horas por la tarde, hago por ejemplo donuts o los bizcochones de encargo que luego vendo los sábados».

Pan en la puerta de casa

Dulcesomos no vende en el obrador de Mezque sino que el mismo Raúl, tras apagar el horno, empieza la tarea de distribuir el pan y el bizcocho de leña puerta por puerta desde Puerto de Rosario hasta Gran Tarajal, parando en Antigua, Pájara, Tiscamanita, Juan Gopar, el propio Mezque y Ajuy.

Además de en los domicilios particulares, para en cafeterías, gasolineras y supermercados, aunque confiesa que cuando más vende es puerta por puerta. «A la gente le gusta tener el pan en la puerta cuando se levanta y no tener que salir a comprarlo»

La jornada laboral de este joven de 20 años comienza a la una de la madrugada y termina a las 20.00 horas algunos días. Otros, con más suerte, la mañana termina a las 10.30 horas y la jornada laboral de la tarde se reduce a tres horas.

Su pan es de leña y con matalauva que hornea tras hora y media de fermentación, «pero no te digo nada más porque cada pandero tiene su truco». Es además su producto estrella porque, como Raúl «mis clientes no son muy golosos». A ellos, sus clientes, los divide por gustos. «Los donuts vuelan en Gran Tarajal. En Antigua prefieren los mantecados. Los más adultos aprecian mucho el pan de leña y, antes de pagarme, ya están arrancándole un cuerno para comérselo».