Lorena Castell, con su trofeo como ganadora de 'MasterChefe Celebrity'. / Efe

Lorena Castell / Presentadora «Lo de tirar la toalla no va conmigo»

La colaboradora televisiva gana la séptima edición de 'MasterChef Celebrity' (TVE) tras vencer en el duelo final al actor Manu Baqueiro

J. MORENO

Tras 84 días entre fogones, la presentadora Lorena Castell (Barcelona, 41 años) se ha convertido en la flamante vencedora de la séptima edición de 'MasterChef Celebrity',tras un emocionante duelo final contra el actor Manu Baqueiro. La también colaboradora de 'Zapeando', que reconoce que antes de entrar al concurso era «la reina del microondas y las latitas», apostó por un menú variado inspirado en los viajes que ha realizado con su hermano, homenajeando así a su familia y sus raíces. La final, emitida en La 1 de TVE, se coronó como el programa más visto de la temporada, con 2.025.000 espectadores y un 15,4% de cuota de pantalla.

–¿Qué supone ser la ganadora de 'MasterChef Celebrity'?

–Es el premio a un esfuerzo en un programa que ha requerido muchos sacrificios. Me he tenido que poner las pilas e ir arrastrando los pies de lo cansaba que iba. Son tres meses en los que tienes que estar muy concentrada, algo que desconocía, porque la cocina era, para mí,    entrar para ver qué estaban preparando. He descubierto algo que me gusta y que se me da muy bien. No me voy a dedicar a ser cocinera, pero es una experiencia que queda para mi vida y para mi familia, que está flipando con lo bien que se me da la comida asiática.

–Estuvo en otros concursos donde ha cantado, imitado o, incluso, saltado desde un trampolín a la piscina. ¿Ha sido 'MasterChef' lo más difícil de su carrera profesional?

–En cada proyecto que participo me gusta divertirme. Soy una persona muy jugona. En todos los trabajos, pese a que se requiera mucha exigencia y haya mucha presión. Es también un poco perder el miedo a ser juzgada y un trabajo personal, el pasar por un programa así. En 'MasterChef' no solo cocinas, sino que también estás muy expuesta, porque tiene una parte de 'reality' muy bonita en la que empatizas con tus compañeros y te conoces a ti misma.

–'Zapeando' se ha convertido en una cantera de ganadores de 'MasterChef'. El año pasado venció Miki Nadal…

–Eso dicen (risas). Hay gente que    dice que quiere ser el siguiente ganador del concurso. Quique Peinado lo ha comentado en alguna ocasión. Si coincides, la próxima edición, con alguien de 'Zapeando', que el resto de concursantes tenga miedo. Quizás somos un amuleto.

–¿Cree que la audiencia ha conocido a otra Lorena Castell tras el programa?

–Creo que sí. Y si no la han conocido, habrán visto otro programa. Me ha pasado de todo. He tenido momentos de crisis pensando que me podía ir como, por ejemplo, el día que me salvó Daniela Santiago; y otras veces en las que me he sentido ridícula, como cuando fallé en la prueba con operaciones de matemáticas. Pasas por muchos procesos. Yo soy una cerilla, igual que me enciendo, me apago. También me estoy riendo todo el día, aunque eso no significa que me tome a cachondeo el programa. En 'MasterChef', además de cocinar, tienes que entretener y eso es lo que hago en mi día a día constantemente.

–¿Ha cambiado sus hábitos en la cocina por su participación en 'MasterChef'?

–No le dedico más tiempo ahora, voy a ser honesta. Es verdad que tengo muchas cosas en casa que me hacen cocinar de otra manera. Antes decía que era la reina del microondas; ahora meto el pescado en la 'roner' a baja temperatura, y me sale más rico. Tengo elementos de trabajo que me hacen la comida mucho más suculenta.

–Tuvo una gran discusión con Norma Duval en el programa. ¿Cómo vivió ese momento?

–Se me quedó el cuerpo bien después de ese cocinado, en el que casi se va Norma. Yo coincidí con ella en otros programas ('El desafío') y me llevo muy bien. Si volviera a participar con ella en otro formato, acabaríamos de la misma manera. En cocina no nos aguantamos ni entendemos. Hay algunas situaciones con ciertas personas en las que estás en tensión, pero fuera de eso, te puedes ir a tomar algo y no existe ninguna rencilla.

–¿Cuánto tiempo le dedicaba a la cocina cuando no grababa el programa?

–Todo lo que podía y más. Tenía una chef en casa que me ayudaba, y cuando tenía una eliminación, aunque llegábamos a las siete a casa, nos quedábamos cocinando hasta la medianoche. Siempre me preparaba un pescado, una carne y un plato tradicional para llegar a la prueba mucho más segura. Ha sido una dedicación completa durante tres meses, porque no solo cocinas en lo que se ve en el programa.

–¿Comprendió que Patricia Conde decidiera tirar la toalla en la semifinal del concurso?

Lo de tirar la toalla no va conmigo. Es otra manera de vivir el concurso. Creo que puedo entender que Patricia estuviera cansada, porque es agotador. Cada uno tiene sus razones y no hay que juzgar. Todos vivimos un proceso y hay que entender en qué momento vital estás cuando haces este programa. Es entendible todo. No estaba cuando ocurrió esto, porque ya había conseguido la chaquetilla para la final. Yo llegaba todos los días, muy divertida, para pasármelo bien. Y trabajar con presión me pone.