María Lo, con el trofeo de ganadora de Masterchef. / r. c.

María Lo, cocinera «'Masterchef' me llegó cuando estaba preparada para vivir la experiencia»

Se alzó con la victoria del concurso culinario de TVE, que contó con Ferran Adriá como juez invitado

J. MORENO

A sus 32 años, María Lo ya puede gritar que cumplió uno de sus sueños: ser ganadora de 'Masterchef' y poder dedicarse íntegramente a la cocina, su verdadera pasión. La joven hongkonesa y gaditana se alzó con el triunfo tras batirse en duelo con Verónica en la gran final del programa, que logró una audiencia media de 1.769.000 espectadores en La 1 y una aceptación del 17,8%, récord de temporada.

–¿Ha podido dormir por la noche?

–Más o menos, ¿eh? Estoy un poco reventada. Viví la final en Madrid porque al final tenía que venir a atender a los medios al día siguiente y demás. Por suerte conozco a gente en la capital y lo pude ver en casa de unos amigos. Estuve en la final muy bien acompañada, aunque me faltaba mi madre, pero ya la veré con ella en diferido. Lo viví con mucha emoción viéndome en la tele. Ha sido donde más nervios he pasado.

–¿Costó guardar el secreto?

–Sólo lo sabía mi círculo más cercano, mi madre y mi chica. Ha costado guardar el secreto en una tumba, no veas lo que cuesta.

–Sin embargo, era una de las claras favoritas de la edición.

–Durante los trece programas de la décima edición de 'Masterchef', he vivido una experiencia con millones de emociones. Entré como muy fuerte, diciendo que me iba a comer el mundo, pero a la tercera o cuarta semana me dio un bajón de inseguridad, cuando me rompí con el soufflé de queso. Eso fue bastante duro, pero esa misma emoción me sirvió para espabilar.

–Dijeron que sus elaboraciones fueron perfectas y únicas.

–Imagina que Ferran Adriá y parte del jurado de 'Masterchef' digan eso de tus platos. No se puede pedir mayor piropo. No hay más, estaba flipando y fue algo muy guay.

–¿Qué ha aprendido de su experiencia en 'Masterchef'?

–En la parte profesional ha sido el permitirme dedicarme firmemente a la cocina, que es lo que me apasiona. A nivel personal, el haberme expuesto tanto a un miedo que tenía yo muy grande, que era el ser juzgada y el ser perfeccionista… Este programa me ha dicho: «Te pones aquí delante, todos esos miedos los vas a tener que trabajar y enfrentar». He tenido la capacidad de buscar las herramientas dentro de ese programa, aprender que es natural cometer errores, respetarte y no machacarte tanto. Esto ya se me queda para toda la vida.

–¿A qué miembro del jurado temía más?

–Yo me he llevado bien con todo el mundo (risas). Me he visto muy reflejada en Jordi Cruz y creo que él también conmigo, en mi manera de trabajar y cómo asumía todo con seriedad. También Samantha Vallejo-Nágera es súper divertida y tiene un corazón muy grande.

–¿Por qué decidió apuntarse al concurso?

–Era la segunda vez que me presentaba a 'Masterchef'. La primera, hice el casting del formulario, aunque creo que lo hice fuera de tiempo. Después, no se lo dije a nadie, pero me volví a presentar. De repente, me dijeron que estaba en el segundo casting y luego pasé a la fase presencial. 'Masterchef' me ha llegado en un momento en el que estaba preparada para vivir la experiencia.

–¿De dónde le viene la pasión por los fogones?

–La cocina me ha gustado desde bastante pequeña. Me viene de mi padre, a quien veía metido en la cocina. Su manera de darme cariño y amor era a través de los fogones, porque las emociones le costaban un poco más. Empecé a cocinar más de adolescente y a partir de ahí, no paré. Estoy todos los días cocinando.

–¿En qué va a invertir el dinero ganado?

–Lo más inmediato va a ser seguir formándome porque me ha tocado el premio de Basque Culinary Center. En paralelo seguiré con otros frentes que tengo en mente. Me gustaría montar un 'delivery' en Barcelona con varios platós míos para que lleguen a la casa de la gente. También tengo un proyecto de aceite de oliva con mi chica.

–Ha sorprendido por su buena relación con su exnovia en el programa.

–Cuando las dos nos enteramos de que íbamos a estar en el casting de 'Masterchef', esa relación que había estado congelada y parada durante cuatro años, porque no acabamos muy bien, de repente volvió a florecer y conectamos mucho. Quedó una amistad bonita que creo que se ha visto reflejada. Ella ha sido un apoyo muy grande en la convivencia de la casa, porque era alguien que ya conocía.