Isabelle

Llevo varias semanas intentando encontrarle un defecto. Y no hay manera

ARANTZA FURUNDARENA

Cuando supe que en la séptima edición de 'MasterChef Celebrity' iba a participar Isabelle Junot, hija del primer marido de Carolina de Mónaco y nuera de Marta Chávarri, me imaginé a una pija de manual, de las que hablan como con un huevo en la boca. Una especie de Tamara Falcó a la francesa. Maja, sí, simpática, también, pero un ser de otro planeta. Y, no sé, tal vez Isabelle Junot proceda de un planeta distinto al de la mayoría de los mortales (es de familia rica, marquesa consorte, nacida en Nueva York, educada en París...) pero para mí es una de las concursantes más sencillas, naturales, exquisitas, expresivas y encantadoras que han pisado el famoso 'talent' culinario. Llevo varias semanas intentando encontrarle un defecto. Y no hay manera. Aunque, bueno, quedan algunos programas y todavía puede pifiarla.

A Daniela Santiago también la tuve en un pedestal hasta que se apoderó de ella el lado oscuro de la fuerza y se puso viperina y vengativa. Menos mal que su chispeante ingenio la redime. Como cuando la exconcursante Ofelia le adjudicó un plato por su «naturalidad» y Daniela, muy auténtica y muy trans, le respondió: «Cariño, no te equivoques, no hay nada natural en mí. Todo esto me lo he diseñado yo a mi medida».

Otra en estado de gracia (y de efervescencia perpetua) es Lorena Castell, capaz de sacar espectáculo de una simple espumadera... Pero nadie tan acertada, tan en su punto en todo momento como la joven Isabelle, que nunca se pasa de lista ni de tonta, de sosa ni de salada. Si ella fuera un plato imagino que al implacable trío de jueces no le quedaría más remedio que aplaudirlo por su modernidad sin estridencias, su discreta elegancia y su justa sazón. Eso sí, la receta se la tendrían que pedir a Philippe Junot.