Danae Boronat en el plató de su programa. / R.C.

La semana de...

Dánae Boronat, la voz del balompié tiene nombre de mujer

De jovencita daba patadas hacia la portería. Ya de adulta prescindió de los regates y prefirió contar lo que pasaba en el campo. Esta mujer hace trizas estereotipos presentando 'La casa del fútbol' en Movistar+

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

Danae Boronat puede jactarse de haber roto techos de cristal sin sufrir cortes. Fue la primera mujer que narró un partido de fútbol de Primera División para toda España. Ocurrió un 12 de mayo hace dos años y por ese empeño tuvo que soportar insultos e improperios proferidos por los guardianes de las esencias masculinas. Nacida hace 35 años en Tarragona, presenta 'La casa del fútbol' en Movistar+. Los fines de semana los pasa en el plató viendo partido tras partido de la Liga. Es un esfuerzo que le recompensa porque le apasiona el fútbol. Tiene un ramalazo hippie. Se somete a regañadientes a la tiranía de ir a la peluquería cada dos meses. Si hay algo que le agrada es plantarse en el curro montada en un patinete eléctrico o una bici. No hay mayor placer, dice, que sentir la brisa de madrugada mientras se desliza, al volver del trabajo, por una Barcelona sumida en la oscuridad. Se siente una afortunada. Los días de libranza puede solazarse contemplando la silueta de la Sagrada Familia en el horizonte, mientras se amodorra en su hamaca de la terraza.

Lunes

10:00 horas. Hoy libro, como todos los lunes, martes y miércoles. De jueves a domingo presento 'La casa del fútbol' en Movistar+. Los fines de semana vivo en la tele: los sábados trabajo catorce horas, y los domingos, doce. Hoy no podré hacer grandes planes porque los amigos y la familia tienen sus obligaciones. Voy al revés que los demás. Pero no me quejo, es lo que he escogido y trabajo en lo que me gusta.

10:40 horas. Hago ejercicio moderado en la terraza. Desde que comenzó la pandemia no he vuelto al gimnasio. Me acostumbré a seguir las rutinas que enseñaban deportistas y entrenadores en YouTube. Como hay tantos y tan buenos, voy cambiando. En el confinamiento me compré las pesas, la esterilla y el resto del equipo. De vez en cuando salgo a correr, pero no es lo que más me gusta, es casi una obligación. Prefiero jugar al pádel. Hubo una época en que me dio por el crossfit, que es lo más duro que he hecho en la vida. De jovencita y adulta jugaba al fútbol, pero ya no lo practico.

11:15 horas. El desayuno es la comida más importante del día. Me lo tomo con calma y preparo lo que recomiendan los nutricionistas. Como una tostada con aguacate, pavo y atún. A veces me hago un huevo y otros días una tortillita. Cuido al máximo la alimentación.

Martes

13:00 horas. Me encanta ir al mercado de abastos, me gusta comer sano. Tengo dos bastante cerca, así que voy alternando las visitas. Hago paraditas en los puestos y compro producto fresco y fruta. Es algo que me entretiene.

17:00 horas. Adoro las plantas. En cuanto puedo entro en cualquier floristería porque me chiflan las flores, me las compraría todas. Como no tengo ni idea me pongo a hablar mucho con los tenderos para que me expliquen cómo se cuidan. Luego se me mueren porque no tengo muy buena mano. Hay que dedicar mucho tiempo a su cuidado y yo, la verdad, no lo hago.

Miércoles

20:30 horas. Tengo la suerte de vivir en el barrio de Gràcia, en Barcelona. Es una zona con mucha marcha, ambiente y numerosos restaurantes. Es maravilloso el bullicio y que sucedan tantas cosas. El ruido no me molesta. Vivo en un ático y puedo darme el lujo de ver la Sagrada Familia. Mi casa está en un lugar muy tranquilo, de modo que me salgo con el libro a la terraza y me tiendo en la hamaca. En el confinamiento la terraza nos dio la vida, y ahora también. Ver las nubes, leer, escuchar música... ¿Qué más se puede pedir?

20:30 horas. Siempre quise ser periodista deportiva. Nunca lo dudé. Si no hubiese entrado en la Facultad de Comunicación, quizá habría estudiado Traducción e Interpretación porque me gustan mucho los idiomas y hablar. A lo mejor hubiera sido profesora, aunque no me veo dando clases a niños. No cierro la puerta a hacer otro tipo de periodismo. Y es que el deportivo es un poco siempre lo mismo. Por suerte me sigue gustando y lo disfruto como el primer día.

Jueves

10:30 horas. Voy a trabajar en bici o patinete eléctrico, siempre que no esté estropeado. Me agrada recorrer la ciudad en bicicleta. Será porque odio el tráfico, los coches y la tensión que genera la conducción. Muchas veces la gente se sorprende de que me mueva por Barcelona de esta manera. Cuando salgo de trabajar, a eso de la una de la madrugada, es genial porque me da el aire fresco en la cara, me despeja y voy pensando en ideas que se me ocurren. En invierno es más jodido.

11:00 horas. Leo la prensa. Me paso el día viendo partidos, así que cuando llego a mi casa no puedo dormir. Hoy nos dedicamos a la Europa League y mañana a la Liga. Fui la primera mujer que narró en televisión un partido de fútbol de Primera División. Fue en mayo de 2019. Se metieron mucho conmigo, pero ya lo llevaba asumido. Estoy metida dentro del periodismo deportivo desde los 18 años, así que me ha dado tiempo a crear un caparazón para que no me afecten las críticas. También narré en Gol en abierto el Mundial Femenino de Francia, junto a Isabel Jiménez.

Viernes

9:30 horas. Me levanto tarde porque me voy a la cama también muy tarde. Cuando estás tantas horas y días trabajando de forma tan intensa pasas por picos de estrés. Pero nunca me siento sobrepasada ni nerviosa en exceso. No descarto aprender a meditar, pero hasta ahora no lo he necesitado porque soy una persona bastante tranquila.

20:30 horas. Si estoy trabajando me molesta que la gente deje la puerta del plató abierta. Es muy raro, me incomoda ver pasar a las personas, me distraigo con facilidad. Grito entonces: «¡La puertaaa!». Admito que es una chorrada.

Sábado

12:30 horas. Por suerte la vida me ha tratado bien y no he tenido pérdidas de familiares directos que me hayan dolido mucho. Me apoyo en los míos. Intento hablar mucho con mi madre, incluso de cosas profesionales, y con mi pareja, con la que me acabo de casar. Hablar con los nuestros es lo mejor que tenemos.

13:00 horas. Un partido que recuerdo muy bien fue la final de la Champions League que se jugó en San Siro, Milán, en 2016, entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. También me lo pasé muy bien en la final de la Champions de 2019 entre el Liverpool y el Tottenham, que se disputó en el Wanda Metropolitano. Fue genial el hecho de que se celebrara en Madrid y se enfrentaran dos clubes ingleses. Tuve mucho contacto con mis compañeros, entre ellos Michael Robinson. Fue un placer y una experiencia inolvidable compartir con él dos años de trabajo. Me trató muy bien. Esa final, con el Liverpool en Madrid, era la suya.

Domingo

12:30 horas. Colecciono acreditaciones de prensa, algo bastante típico entre los periodistas deportivos. Generalmente conservo la de los estadios que me gustan o de acontecimientos que han sido importantes para mí. Es lo que tiene viajar, algo que echo mucho de menos. Desde que cubro la Liga estoy siempre quieta en el plató.