Guadalupe Fiñana, conocida como la Abuela Dragones.

Abuela Dragones

«Soy muy moderna, lo que pasa es que nací muy pronto»

«De pequeña lo mismo te cantaba 'La Internacional' que el 'Cara al Sol' y mi padre decía: esta niña nos va a meter en un lío», asegura Guadalupe Fiñana

ARANTZA FURUNDARENA

«Ni aunque me hubiera echado a soñar, vamos, esto me lo dicen a mí al oído y no me lo creo». Con este gracejo andaluz resume Guadalupe Fiñana lo que le está pasando. Famosísima en las redes, donde es conocida como Abuela de Dragones, por sus chispeantes comentarios sobre la serie Juego de Tronos, y triunfadora en la tele, donde ganó la única edición de 'MasterChef Abuelos', esta onubense de 87 años, lectora voraz de «novelas de crímenes» y aspirante a actriz, acaba de publicar su primer libro: 'Recetas para todos los días'. Porque, como ella dice, «hay platos más 'sostificados' que están muy ricos, pero esto es para las personas que trabajan y tienen que cocinar a diario».

Guadalupe, afincada en Sevilla, es madre de dos hijos y una hija, abuela de cuatro nietas y un nieto. Y, por encima de todo, bisabuela de Mario, un cocinillas de cuatro años, «más lindo que las pesetas» que la vuelve loca cuando le dice: «'Bisi', qué bueno está tu filete». No obstante, la vida de esta mujer, alegre como un cascabel, nunca ha sido fácil. Perdió a su padre a los cuatro años en plena Guerra Civil. Y hace siete, la muerte de su marido («lo era todo para mí»), la dejó hundida. «Por suerte tengo una familia maravillosa, unas nueras divinas, y ellos me han devuelto la vida».

Tanto que ahora tienen que frenarla... «Se han ofrecido personas para que yo gane dinero comentando series pero mis niños dicen que no, que esto es para divertirme, no un trabajo». Bastante tiene con promocionar su libro y prepararse para debutar como actriz en un cortometraje de Berta García-Lacht en el que interpreta a una 'maruja' andaluza emigrada a Cataluña. «Estoy viajando más que en toda mi vida –relata– Y ya me he montado en avión. La primera vez, cuando la azafata sacó el chaleco salvavidas, me quise bajar. 'Me está poniendo usted las tripas malas', le dije. Pero ahora ya voy como Pedro por su casa».

Popular en las redes

Nacida en Nerva, en una familia, como ella dice, «de clase media, porque mi padre estaba muy bien colocado en las minas de Riotinto con los ingleses», a Guadalupe, la mediana de tres hermanos, la vida le dio un vuelco al fallecer su padre. «Porque la cartilla con los ahorros estaba solo a su nombre y mi madre no pudo ver ni una peseta». La madre se fue a trabajar a Sevilla y dejó a sus hijos al cuidado de la abuela. «Mi tío mataba un conejo, hacía un arroz... Y los niños, claro, a la vera de los fogones, porque teníamos una 'jartá' de hambre». Desde muy pequeña, la hoy famosa cocinera ya era teatrera y recitaba poesías. «Lo mismo te cantaba 'La Internacional' que el 'Cara al Sol'. 'Esta niña nos va a meter en un lío', decía mi padre... Pero mi abuela opinaba que yo iba a triunfar en la vida. Ahora, cuando rezo por las noches, le digo: 'Abuelita, no te equivocaste, pero esto ha llegado tarde'».

Con casi 150.000 seguidores en el 'Sagram', como ella llama a Instagram, Fiñana está considerada una 'influencer' en lo suyo, pero ella lo niega. «Yo 'fluensia' no tengo ninguna, lo único que salgo a la calle y todos mis nietos del 'Sagram' me saludan y disfruto mucho con los tuits que me mandan desde Wisconsin, de Nueva York, de Guatemala… Esto de las redes sociales es una cosa maravillosa sabiéndolas mirar».

Lee mucho, cocina sin parar, cose... «Ah, sí, me hago mi ropita, y a mis niñas también». Es aficionada a la novela negra y a las películas de acción. «Yo soy 'mú' moderna, hija, lo que pasa es que nací 'mú' pronto», sentencia Guadalupe. Ahora además calienta motores para la Navidad, unas fiestas en las que reúne en su casa a toda la familia y se pasa una semana entera guisando. «Nos juntamos 23 y estamos como piojos en costura, pero felices». No faltan sus famosas pechugas de pollo a la piña y piñones «con todos sus avíos», ni su besugo al horno, sus incomparables filetes empanados, su ensaladilla, ese atún al ajillo de mojar pan... Y, por supuesto, los pestiños, receta heredada de su abuela, que ella borda como nadie. «La gente cuando les doy la receta, como no les salen igual, se creen que me estoy callando algo». De su buena mano para los guisos fueron testigos los jueces de MasterChef. «Pepe es muy tierno y Jordi, un truhan, con esa sonrisa de Monalisa que no sabes nunca por dónde te va a salir», tercia la 'Abuela de dragones'. No solo ganó el concurso sino que entró en contacto con la cocina de vanguardia. Aprendió a caramelizar el arroz con leche con el 'trigémino', como ella ha rebautizado al soplete, y a hacer helados «con el 'estrógeno' ese» (es decir, nitrógeno). Y todavía tuvo tiempo de sorprenderse con algo más: «Yo no sabía que al pescado se le podían quitar las espinas con una pinza, ni que los salmonetes tenían hígado».xxxx.