Dos fotografías de la reina del pop. A la derecha, con el 'look' 'Like a Virgin' y en la campaña de Versace. / R.C.

«No se entiende la moda sin Madonna»

Sale al mercado una biografía de la reina del pop tras cuatro décadas en la industria del entretenimiento

Gloria Salgado
GLORIA SALGADO Madrid

«La gente creía que un día despertarían y ya no estaría ahí. Pero se equivocaban. Nunca me iré». Palabra de Madonna. La bautizada como reina del pop ya lleva cuatro décadas en la industria del entretenimiento de la que dan todo lujo de detalles Borja Prieto y Natalia Flores en 'Madonna. Una biografía' (Plan B), una suerte de cuento salpicado por las formidables ilustraciones de Isa Muguruza. Una merecida oda a una genia irrepetible con una carrera única llena de polémicas sonadas, brillantes estrategias de marketing y decenas de canciones que forman la banda sonora de varias generaciones.

«Uno de los grandes secretos de Madonna es su capacidad camaleónica para transformarse cada vez que lanza un nuevo disco. De hecho es uno de los secretos de su eternidad», explica a este periódico la pareja Prieto Flores, que añade que no solo se transforma musicalmente. «También estéticamente, bebiendo de un montón de fuentes y apoyándose en gente muy talentosa. Digamos que en cada disco descubrimos una nueva Madonna y la moda es crucial en este cambio», exponen. Pero ella nunca ha sido de seguir las tendencias del momento, sino de crearlas o transformarlas.

«Ella agarró el 'vogueing' de los bares de ambiente neoyorquinos de los 80 y lo hizo 'mainstream' (que llegase al gran público)'. Recuperó el peinado de Marilyn Monroe, reflotó los calentadores…», especifican antes de añadir que otras veces tomó retales de muchas influencias para crear algo completamente suyo, como es el caso de la estética 'Like a Virgin'.

Portada del libro de Borja Prieto y Natalia Flores e ilustrado por Isa Muguruza.

«Ese popular 'look', al igual que el del disco 'Madonna', lo creó junto a su amiga y fotógrafa Maripol: crucifijos, encajes, hebillas prominentes, pelo decolorado... Símbolos que nos remiten directamente a ella, como sus labios rojos con el lunar junto a la boca o el corsé que creó junto a Jean Paul Gaultier (que pidió matrimonio a la diva hasta en tres ocasiones) para el 'Blond Ambition World Tour', en 1990».

Gaultier fue uno de los muchos diseñadores consagrados que han vestido a la artista, como Dolce & Gabbana, Gucci, Givenchy, Azzedine Alaïa o sus amigos Stella McCartney y los hermanos Versace. De hecho, fue el rostro de la colección primavera-verano de la casa italiana en 2015. Una de las muchas colaboraciones que ha llevado a cabo en el mundo de la moda, en el que ha realizado desde una campaña para Gap junto a Missy Elliot, hasta diseñar una colección para la sueca H&M o una de gafas para Dolce & Gabbana. En 2010, ella y su hija, Lourdes Ciccone León, lanzaron la línea 'Material Girl' para los grandes almacenes Macy's. «La primera campaña estuvo protagonizada por Taylor Momsen, de la serie 'Gossip Girl'. Otras caras de 'Material Girl' fueron Kelly Osbourne, Rita Ora, Zendaya o Georgia May Jagger. Amén de ayudar a decenas de diseñadores nuevos a los que ayudó a propulsar sus carreras, como Olivier Theyskens o Rick Owens», recuerdan los autores de 'Madonna. Una biografía'.

Un referente en el sector que a su vez tomó referencias tan diversas como de la gente que bailaba en el club Danceteria a principios de los 80 o de sus amigos Basquiat o Keith Haring. Aunque «la más increíble es la de Christopher Flynn, su profesor de baile y la primera persona que confió ciegamente en ella». «Fue su primer contacto con un artista y le influyó sobre manera ya que fue la primera persona que la llevó a un club gay, a una galería de arte y a ver a David Bowie. Junto a él conoció algunos de los cimientos más importantes de lo que ha sido y es la artista», aseguran los autores, que dejan claro que «no se entiende Madonna sin la moda y la moda sin Madonna».