Una boda empañada por la falta de padrino

16/05/2018

La idílica boda entre el príncipe Enrique y la estadounidense Meghan Markle se ha visto empañada ante la posible ausencia del padre de la novia, que habría decidido ausentarse el próximo sábado para no «avergonzar» a su hija y a la familia real, tras un escándalo desatado por unas fotos.

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Según reveló este martes el portal TMZ, especializado en noticias de famosos, Thomas Markle, de 73 años, no acompañará a su hija al altar de la capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor, tal y como anunció hace días el palacio de Kensington.

Esta decisión habría venido motivada por la revelación del diario británico The Mail on Sunday sobre que Thomas Markle pactó unas fotografías con un paparazzi por las que cobró 100.000 libras (113.630 euros). En las instantáneas se puede ver al padre de la futura esposa del príncipe Enrique probándose el traje que iba a llevar a la boda y mirando imágenes e información en internet de su hija y su prometido. Estos retratos parecen ser «robados» pero, en un vídeo al que tuvo acceso The Mail on Sunday, se puede ver al fotógrafo y a Thomas Markle entrando juntos en uno de los establecimientos donde fueron tomadas. Según afirmó ayer la hermana de Meghan, Samantha Markle, fue ella la que programó que su padre se hiciera esas fotos para tratar de mejorar su imagen.

«Los medios estaban siendo injustos con él dando una mala imagen así que le sugerí que se hiciera fotos positivas para su beneficio y el de la familia real», contó ayer en el programa Good Morning Britain de la cadena británica ITV. Samantha, de 53 años y que comparte progenitor con Meghan –aunque no mantiene relación con ella–, insistió en que Markle no se hizo esas fotos por dinero. Algo que confirmó Thomas Markle a TMZ, al tiempo que añadió que ha llegado a recibir ofertas de grandes sumas de dinero por conceder entrevistas y siempre las ha declinado. Además, la hermana aseguró ayer que su padre sufrió un infarto hace seis días y que sus problemas de salud y la presión de los medios que está sintiendo de cara al enlace también habrían motivado su ausencia.

El palacio de Kensington, que no ha confirmado que Thomas Markle no acudirá a la boda, se limitó ayer a pedir «comprensión» y «respeto». «Este es un momento profundamente personal para la señorita Markle en los días previos a la boda», señaló un portavoz de la residencia oficial de los hijos del príncipe Carlos. «Ella y el príncipe Enrique –añadió– piden otra vez que la comprensión y el respeto sean extendidos al señor Markle en esta situación tan difícil», sin aportar más detalles sobre los problemas que afronta el padre.

Los medios británicos aseguraron ayer que Meghan está «destrozada» e intentando convencer a su padre para que no falte el día de su boda. De no conseguirlo, la persona que se baraja para sustituirlo en el camino al altar será su exmujer y madre de la novia, Doria Ragland.