Esencia femenina al son de jazz

02/05/2017

Samantha, Silvia, Amelia e Irga forman Bjazz un grupo grancanario, formado solo por integrantes femeninas, que reinvidica con su proyecto ‘EnCanto de mujer’ la igualdad en la música a través de canciones de artistas que fueron figuras ocultas detrás de grandes éxitos.

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Hubo una época en la que la mujer era una figura oculta en la música y estaba obligada a esconder su nombre a través de seudónimos masculinos o bajo la identidad de su marido. Hoy en día, cada vez son más las mujeres que eligen desarrollar una carrera profesional musical. Sin embargo, el número de instrumentistas femeninas que tienen visibilidad son, en la mayor parte de los casos, minoría respecto de sus compañeros hombres. Y es que en este sector, como en muchos otros, aún queda recorrido para conseguir igualdad real. «En el jazz, en el rock o en la música clásica los hombres suelen ser mayoría». Así lo aseguran la contrabajista Samantha de León, la trompetista Silvia Jiménez, la batería Amelia Gutiérrez y la pianista Irga González, cuatro mujeres canarias que se unieron en 2013 y que reivindican el papel femenino en la música bajo el nombre Bjazz, un grupo canario de jazz formado solo por integrantes femeninas.

Canciones como los boleros Dos gardenias o Bésame mucho, que fueron popularizadas por cantantes masculinos, fueron compuestos por mujeres, sostienen las chicas de Bjazz, que denuncian que a lo largo de la historia de la música ha habido numerosas figuras femeninas que se han quedado escondidas detrás de grandes éxitos sin que nadie lo supiese. «La mujer tiene y ha tenido siempre presencia en la música pero durante más de cien años ha sido en un segundo plano. En el jazz, el papel visible sin ser el del cantante, siempre ha sido para los hombres. «Hay un gran desconocimiento de las grandes compositoras e instrumentistas, que a penas se mencionan a lo largo de la historia y que se enfrentaron a una sociedad plagada de desigualdades», añaden.

Y como el arte sido siempre una herramienta para la reinvidicación de derechos, de esa convicción nació EnCanto de Mujer, el último proyecto de Bjazz. A través de temas que se mueven entre el jazz clásico, el blues, el latinjazz, la bossa o el bolero, el trabajo del grupo se adentra en la historia oculta de la música batallada por mujeres y su objetivo es dar visibilidad a la obra de cantantes, instrumentistas y compositoras que han recibido poca visibilidad tanto en el jazz como en otros estilos. Bjazz hace un recorrido por esas mujeres que se han subido a los escenarios no sólo en 2017, sino que lo han hecho desde el mismo momento en el que los hombres lo hicieron. Samantha, Silvia, Amelia e Irga hacen sus propios arreglos de canciones de artistas como Aretha Franklin, Violeta Parra, Amy Winehouse o Diana Krall para reinvindicar que el jazz, y la música en general, no es solo cosa de hombres.

Aunque el proyecto se gestó en 2016, el grupo comenzó en 2013 cuando las cuatro integrantes terminaron la carrera en el Conservatorio Superior de Música de Canarias. Samantha, Silvia, Amelia e Irga, que también coincidían en la Perinké Big Band –donde de 25 componentes solo ellas cuatro eran mujeres– crearon la banda con la idea de tener «una formación adicional». Todas son profesoras y compaginan su trabajo con los ensayos para hacer los arreglos y tocar temas nuevos en distintos eventos culturales. «A veces no hay domingos, ni comidas familiares. Cuando quieres ser músico no hay horario y la familia tienen que entenderlo también», dicen entre risas. Pero siempre sacan el tiempo de donde no hay para poner voces a quienes han quedado atrás por el hecho de ser mujer. EnCanto de mujer es importante por dos razones: evidenciar el trabajo de artistas que a lo largo de la historia e intentar promover la conciencia crítica para dar un paso más hacia la igualdad real.