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Migrantes senegaleses a su llegada a El Hierro. Efe
Senegaleses en España: «La juventud africana se está quedando en el fondo del Atlántico»

Senegaleses en España: «La juventud africana se está quedando en el fondo del Atlántico»

Los ciudadanos de este país del oeste africano que residen en España viven con dolor e impotencia las miles de muertes de sus jóvenes compatriotas que, cada vez con mayor frecuencia en los últimos meses, se lanzan al mar,

Laura López-EFE

Madrid

Miércoles, 17 de enero 2024, 10:03

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Los inmigrantes senegaleses que residen en España viven con dolor e impotencia las miles de muertes de sus jóvenes compatriotas que, cada vez con mayor frecuencia en los últimos meses, se lanzan al mar, expulsados de su tierra por la falta de oportunidades y ante la imposibilidad de viajar desde su país de manera legal y segura.

Así lo ha trasmitido en una entrevista con EFE el secretario general de la Asociación de Inmigrantes Senegaleses en España, Ndiawar Seck: «La juventud africana se está quedando en el fondo del océano Atlántico», lamenta sobre esta tragedia, que, advierte, «tiene que parar ya».

El año pasado, 55.618 inmigrantes llegaron de forma irregular a las costas españolas en pateras, un 92,3 % más que en 2022, la mayoría de ellos a Canarias, con una presencia muy importante de senegaleses -sobre todo a partir de la segunda mitad del año-, que arribaron al archipiélago tras una ruta especialmente larga y peligrosa.

Un informe publicado por ONG Caminando Fronteras revela que al menos 6.618 personas perdieron la vida durante el 2023 intentando llegar a las costas españolas. De ellos, 3.176 viajaban desde Senegal.

«Vivimos con miedo porque uno tiene jóvenes en su casa, yo tengo sobrinos, tengo hermanos, tengo hijos, y en cualquier momento... No te piden permiso ni te anuncian su salida, de repente ves que han llegado a las costas españolas«, lamenta.

El temor a levantarse una mañana y no ver a sus hijos en casa es algo generalizado «en todo el país, en todas las regiones, en todos los pueblos» de Senegal, asegura Seck.

Migrantes atendidos en Puerto Naos (Lanzarote)
Migrantes atendidos en Puerto Naos (Lanzarote) Efe

La falta de esperanza y de vías seguras empuja a los jóvenes al mar

Ndiawar Seck explica que detrás de este drama y la «locura» de lanzarse al mar está «la falta de esperanza» para los jóvenes en su país de origen, porque «les falta casi de todo» y, en particular, una buena educación, formación y la perspectiva de encontrar un empleo digno que les permita sobrevivir.

«Las condiciones de bienestar social, si se respetaran en África, nosotros todos nos estaríamos aquí... pero lo mínimo no lo tenemos«, explica este migrante, formado en Historia y músico.

La falta de recursos y también la inestabilidad social y política que sacude Senegal expulsa del país a sus jóvenes, que no encuentran una vía legal y segura para buscar un futuro mejor más allá de sus fronteras, ya que muchos no pueden permitirse comprar un billete de avión y, según asegura Seck, es «muy difícil» conseguir un visado que permita volar a España, aunque sea para estancias de poco tiempo.

«A un joven español, para ir a mi pueblo no le hace falta nada: se vacuna y se va los días que quiere, se queda allí en nuestros pueblos, en nuestras chozas, disfruta de nuestro país (...)¿Y por qué un joven de Senegal no puede tener este mismo derecho?», reclama.

Seck se remonta a la historia de expolio de sus recursos que ha sufrido África para analizar también esta situación: «Cuando no queríamos, nos llevaban como esclavos (...) y ahora, cuando sus nietos quieren entrar libremente, no les dejan», resume.

«Ahora estos jóvenes, que tienen sus recursos saqueados, recursos naturales que están en sus tierras, el petróleo, el oro, los diamantes, el coltán... saqueados, todos los días, persiguen ese tesoro, que es su tesoro, el de sus países, hasta Europa», explica.

Pero esto, subraya, «no justifica que nadie tenga que arriesgar su vida y viajar en el mar», aclara: «Bajo ningún concepto, yo no lo aconsejo a ningún joven africano y lo rechazo con toda mi fuerza, hay que pararlo, pero, de verdad, en el otro lado tienen que agilizar y poner menos dificultades para que estos jóvenes tengan el mismo derecho que los demás«, precisa.

Efe

Agradecidos con España, al «límite» de sus esfuerzos

Sobre el papel de España en las labores de rescate y de acogida, Ndiawar Seck considera que el país actúa «hasta el límite» de sus recursos y cree que «se debe valorar el esfuerzo que hacen» tanto el Gobierno como las ONG y la sociedad civil: «Pero no debemos llegar a eso», recuerda.

Más allá del control de fronteras y de las «leyes que se endurecen todos los días», aboga por trabajar en alcanzar la igualdad de oportunidades entre los pueblos porque, mientras esto no ocurra, «estos jóvenes, aunque construyan muros, van a llegar».

En su opinión, lo más importante que España podría hacer para evitar el drama que sacude su país es vigilar a dónde va el dinero que destinan países como este para proyectos de cooperación, con el fin de asegurarse de que «llegue directamente a los pueblos africanos» y no se pierda con la corrupción de los Gobiernos locales.

También, presionar para que «los políticos locales africanos dejen de robar y de saquear y de maltratar a sus pueblos».

En nombre de esta asociación, que fue creada hace más de 30 años y cuenta con unos 7.000 socios, Seck pide que la Unión Europea, el Gobierno de Senegal, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental y la Unión Africana «se sienten ya a hablar» para resolver este asunto: «Que no sea una gestión política, que sea una cuestión de derechos humanos» es su demanda.

Este senegalés afirma que él y sus compatriotas se han sentido «perseguidos» en los últimos tres meses, cuando la cuestión de la inmigración irregular ha sido motivo de debate público por el repunte de llegadas a Canarias y el reparto de estas personas para ser acogidas por otras comunidades autónomas.

Frente a las palabras de rechazo que reciben desde algunos sectores, Seck lo tiene claro: «Estos discursos que escuchamos todos los días nos dan siempre la razón: nosotros nos quedamos con nuestros valores (...) Aunque nos traten de cualquier modo, trataremos al otro como a un ser humano».

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