Salvamento rescató este martes a más de un centenar de pesonas que llegaron a Fuerteventura. / EFE

La Ruta Canaria vuelve a aumentar la presión en Lanzarote y Fuerteventura

Las islas se enfrentan a deficiencias en la red de acogida tras un aumento de llegadas que se ha quintuplicado con respecto al año pasado

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

Las tendencias del fenómeno migratorio han fluctuado notablemente en los últimos dos años. El bloqueo de la Ruta Atlántica en plena pandemia desplazó hacia Canarias a buena parte de las personas que trataban de llegar de forma irregular a Europa. En concreto, Gran Canaria recibió el 70% de las pateras y cayucos y pilló a la isla sin los recursos necesarios para darles una acogida digna. Posteriormente, el control policial marítimo en el norte africano obligó a las embarcaciones, cada vez más precarias, a iniciar la travesía desde regiones más alejadas como Senegal o Gambia.

En los últimos meses, el epicentro se ha vuelto a colocar en el norte y ganan peso los cruces desde Tarfaya (Marruecos) o El Aiún (Sahara) hacia Lanzarote y Fuerteventura. Se trata de la distancia más corta para alcanzar el archipiélago -entre 100 y 150 kilómetros que suponen 24 horas de navegación, si no hay percances-, pero el protagonismo de las lanchas neumáticas inseguras, sobrecargadas y a menudo sin nadie a bordo que disponga de nociones de navegación pueden complicar el trayecto.

De acuerdo con datos de Cruz Roja y Salvamento Marítimo recopilados por Efe, hasta el pasado martes habían desembarcado 4.632 inmigrantes en Lanzarote y 4.620 en Fuerteventura. Es decir, ambas islas acumulan alrededor del 47% de las 19.683 llegadas totales, cinco veces más de lo que registraron en 2020. Así, se reduce notablemente la presión en Gran Canaria, aunque en términos absolutos continúa llevando el peso de los desembarcos, con 7.929 personas. La isla capitalina ha visto disminuir la fuerza de la ruta que parte de Dajla, al sur del Sahara, hasta la zona de Maspalomas, a pesar de que en un contexto más amplio es la principal vía de llegada de pateras a Canarias. También suele ser este el destino natural de otras travesías que salen desde las ciudades Nuadibú y Nuakchot.

Los desembarcos en El Hierro se duplican a la par que se dificultan los rescates debido a las condiciones de las barcas

Por su parte, las llegadas a Tenerife también se han reducido a menos de la mitad y acumulan el 6% de los rescates de Salvamento Marítimo en lo que va de año, lo que puede deberse al refuerzo en las fronteras de Senegal y Mauritania, según los expertos. En cambio, en El Hierro se observa el fenómeno contrario y la cifra de llegadas se ha multiplicado desde el 3,2% en 2020 hasta el 5,9% en la actualidad.

A priori resulta llamativo el desembarco de personas migrantes en las islas occidentales, no solo por su lejanía con respecto al continente africano sino porque no entra en el discurrir natural de las corrientes. Es la ruta hacia la que derivan las pateras que salen desde el sur y, para muchos, es la última oportunidad de tocar tierra firme, ya que más allá del archipiélago el vasto océano les abocaría a una muerte segura. De hecho, organizaciones como CEAR o Caminando Fronteras han señalado que, incluso, se han llegado a encontrar restos de embarcaciones africanas en las costas de América. Según apuntan, la cifra de muertes y desapariciones en la Ruta Canaria asciende a 2.000 personas en lo que va de año frente a las casi 900 que contempla la Organización Internacional de las Migraciones.

Detrás de estas cifras subyace otro de los principales retos de Estado, que es dotar de las infraestructuras necesarias a las islas que soportan la mayor presión del fenómenos. Si bien el Ministerio de Interior no ofrece datos periódicos de la distribución por islas o las devoluciones y derivaciones a península, sí reconoce que el sistema tiene mayor fluidez con respecto a 2020 y prueba de ello es que los campamentos en Gran Canaria y Tenerife «no están saturados».

El delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, ha asegurado que se está trabajando para ampliar la red de acogida que se inició con el Plan Canarias para solventar las deficiencias en El Hierro, Fuerteventura y Lanzarote, donde aún queda por solucionar el conflicto con el ayuntamiento de Arrecife por la apertura del CATE. En cualquier caso, desde el Gobierno recalcan que a pesar del repunte de este año y de vivir «momento de tensión», los protocolos funcionan y «se está haciendo una mejor gestión este año».