El proyecto Otras Políticas que lidera Díazgenera expectativas en la izquierda canaria

El nacimiento de un movimiento transversal, progresista y feminista se ve con «interés» e «ilusión» desde el archipiélago

Loreto Gutiérrez
LORETO GUTIÉRREZ Madrid.

De momento es solo una plataforma, «la plataforma de Yolanda» como ya ha empezado a llamársela en referencia a la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, bajo cuyo liderazgo ha echado a andar. Pero el germen de lo que puede llegar a convertirse en un movimiento político con vocación transversal encabezado por mujeres ha levantado una importante expectación y un notable impacto mediático, bañado con una mezcla de curiosidad, ilusión y escepticismo, depende de quién lo mire.

El encuentro que la vicepresidenta Díaz organizó hace dos semanas en Valencia junto a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, Mónica Oltra, vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, Mónica García, diputada de Más Madrid en la Asamblea madrileña, y Fátima Hamed, miembro de la Asamblea de Ceuta, tenía el propósito de abrir un debate sobre el proyecto de país que quiere la izquierda situada a la izquierda del PSOE y sobre lo que la ciudadanía espera de la vida pública. Pero además dejó asomar la posibilidad de una candidatura unitaria progresista y feminista de cara a las próximas elecciones generales encabezada por Yolanda Díaz, quien en algunas encuestas ya obtiene mejor valoración que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La perspectiva de un movimiento transversal que trascienda a las siglas de partidos ha sido bien acogida entre las mujeres de la izquierda canaria, que ven en el paso dado por Díaz, Colau y compañía una posibilidad de mejorar la vida política y hacerla más útil para los ciudadanos. «Es un proyecto que despierta mucha ilusión», señala Laura Fuentes, coordinadora general de Podemos Canarias, «creo que la reunión de Valencia va a marcar un antes y un después, porque abre una puerta a superar la rigidez de los partidos y demuestra que no todo en política es bronca y crispación, sino que hay otra forma de hacer las cosas, dando cabida al diálogo y la colaboración», añade.

Fuentes destaca especialmente que el movimiento liderado por Díaz viene a llenar un hueco en la primera línea de la izquierda española. «Mi generación no ha tenido referentes femeninos en política, en la izquierda más allá del PSOE no ha habido esos referentes que ahora sí empiezan a tener peso», expone, «y ese es un factor importante para atraer a jóvenes y a mujeres de todas las edades a la izquierda alternativa que tiene vocación de cambiar las cosas».

Lo que denomina el «desborde de la izquierda» es uno de los componentes más estimulantes a su juicio del movimiento Otras Políticas, pese a la dificultad que en la práctica entraña superar la rigidez de los partidos. «Si somos una democracia avanzada como a mí me gustaría que fuéramos, deberíamos caminar hacia otro sistema en el que la gente se sienta mucho más cómoda, un movimiento menos partidista y más colectivo», señala, «porque a lo mejor lo que va a terminar de morir es el viejo sistema de partidos y la vieja forma de hacer política», agrega.

Para Meri Pita, diputada de Unidas Podemos por Las Palmas en el Congreso, el nacimiento de la plataforma progresista y feminista impulsada por Díaz «solo se puede valorar desde la esperanza», como una bocanada de oxígeno. «El mensaje de Valencia es que existe otra forma de hacer política, desde la amistad, desde el entendimiento, desde la sana crítica argumentada, desde el compañerismo y el juego limpio», expone, «eso hace mucha falta y en esa línea estamos trabajando también nosotras en Canarias». Pita considera muy estimulante que se fortalezcan los liderazgos feministas y no solo femeninos, porque «cada vez vemos más liderazgos femeninos repletos de prepotencia y marcados por la manipulación y la descalificación, cuando no decididamente machistas», apunta.

Respecto a la posibilidad de que cuaje un movimiento transversal en el que confluyan todas las fuerzas de izquierda, Pita cree que el objetivo debe ser aprender de los errores y confluir de abajo arriba y de fuera adentro. «Salir de los hiperliderazgos para volver a fomentar la participación, dejar de recibir instrucciones políticas de Madrid para empezar a condicionar el poder y decidir desde los territorios. Esa es la construcción en la que queremos y debemos estar», añade.

Noemí Santana, consejera de Derechos Sociales del Gobierno de Canarias, coincide en valorar como «muy positivo» que surjan movimientos que fomenten espacios de entendimiento con el objetivo común de hacer políticas progresistas. «Las fuerzas que se están sumando a este movimiento buscan el bienestar de la ciudadanía más que el rédito político, y el hecho de que se refuercen los liderazgos feministas desde la pluralidad y la horizontalidad lo hace muy ilusionante», expone. Santana destaca el peso relevante de Yolanda Díaz. «Su perfil conciliador es lo que enamora a la gente, eso lo reconoce hasta la patronal», recalca.

Para Esther González, diputada de NC en el Parlamento canario, el hecho de que gane terreno una forma de hacer política alejada de la crispación, de los ataques personales, de la teatralización y los golpes de efecto para copar titulares es una buena noticia, aunque considera que la plataforma de Díaz se va a encontrar muchos obstáculos en el camino. «Ojala me equivoque y movimientos como ese se puedan desarrollar con rapidez, pero la vieja política de la confrontación está muy enquistada», señala, «ya hemos visto como algunos partidos llegaron para cambiar la política y al final no ha habido tal cambio», añade.