Salvamento Marítimo rescata una de las últimas embarcaciones llegadas a la isla de Fuerteventura, con al menos una víctima a bordo. / EFE

Un protocolo «espeso» demora varias horas la activación del rescate de pateras

Critican la opacidad del Ministerio de Interior y la falta de coordinación entre los distintos operativos que participan en los sucesos

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

El tiempo que tarda en activarse una embarcación de Salvamento Marítimo desde que le llega un aviso a su sistema es de solo veinte minutos —treinta, si hablamos de horario nocturno—. El tiempo juega en contra cuando se trata de rescatar vidas en el mar, por lo que se debe dar cuenta de cualquier tipo de incumplimiento en estos tiempos de respuesta «milimetrados», incluso si se debe a factores externos, explica Ismael Furió, delegado sindical de CGT.

Sin embargo, el protocolo previo es «complejo y espeso», lo que ha llegado a retrasar varias horas la intervención desde que las autoridades competentes, gestionadas por el mando único del Centro de Coordinación de Emergencias, reciben el aviso.

En el anterior sistema, señala Furió, la valoración de un rescate no iba más allá de esa señal de alerta. Sin embargo, ahora se da «un tratamiento de control fronterizo» por el que se evalúa si la emergencia está o no dentro de la zona SAR Canarias. Dependiendo de la distancia a la costa, es necesario coordinarse con Marruecos para que la embarcación más cercana intervenga —en muchos casos, se trata de la guardia costera marroquí—. En caso de no obtener una respuesta, se traslada el aviso a Salvamento.

Critican la opacidad de Interior y la falta de coordinación entre los organismos que intervienen

Este protocolo presenta, además, dos dificultades. La primera es que la guardia costera marroquí no suele contar con dispositivos de localización, ya que el país alega la necesidad de proteger sus movimientos por los conflictos que mantiene con Mauritania.

Esto implica que el Centro de Coordinación debe contactar con la embarcación mediante su sede en El Rabat para que esta le indique dónde se encuentra. «También hay que pensar que sus centros no son como los de España con un montón de personal pegado al teléfono, a veces no hay nadie», señala Furió.

La segunda cuestión está relacionada con valorar qué efectivos deberán implicarse en el rescate: la Guardia Civil, la Armada Española, Salvamento Marítimo... «Nos hemos encontrado con dos embarcaciones distintas activadas cuando vamos en la ayuda», explica.

Tampoco juega a favor la opacidad con la que afirma que trabaja el Ministerio de Interior: desconocen cómo gestionan los avisos, no disponen de un contacto particular de emergencias y no existe un procedimiento conjunto a seguir entre los distintos organismos. «En definitiva, el resultado es un retraso que dura de media entre hora y media y dos horas por sistema al que luego se añade el tiempo de navegación hasta la patera», se queja Furió.

Por otro lado, la sociedad estatal sigue con el personal al mínimo para afrontar el momento de los rescates desde que se redujo el número de tripulantes a bordo. Un hecho que hace peligrar aún más la vida de los ocupantes de las embarcaciones.

La Delegación del Gobierno en Canarias, por su parte, defiende el protocolo asegurando que tal y como se establece en los convenios internacionales, en cuanto se tiene constancia de una alerta que entra en zona de responsabilidad SAR se traslada la información a las autoridades responsables y se activan todos los medios «de manera inmediata».