Pomares, en la Comisión de RTVC, donde eludió hablar de la presunta falsificación. / efe

Pomares y la dignidad del PSOE

Aceptarlo de nuevo como candidato de Fernando Clavijo a la Junta de Control de Radiotelevisión Canaria ya no sería miopía, ni ceguera, sino una indignidad para los socialistas

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

En el PSOE canario los hay que no aprenden. Les costó 26 años recuperar el poder autonómico y creen que no lo perderán. Es más, hasta empiezan a dar por bueno que su gran oponente, Coalición Canaria, tenga sus parcelas, administre como siempre ha hecho una parte de Canarias y conviva plácidamente. Como si la mayor aspiración de CC no fuera, en cuanto las matemáticas parlamentarias lo permitan, liquidar toda huella socialista.

Viene esto a cuenta de que los socialistas parecen dispuestos a dar por buena la candidatura de Francisco Pomares como miembro de la Junta de Control de Radiotelevisión Canaria. Sí, el mismo Pomares que fue impuesto por Fernando Clavijo como candidato de Coalición Canarias. Sí, el mismo Pomares que no ocultó sus vínculos económicos con empresas que participan en el negocio audiovisual. Sí, el mismo Pomares que se llevó pingües beneficios como consejero de Socater y que ahora profesa la fe del converso al defender que lo idóneo es una tele sin participación técnica privada. Sí, el mismo Pomares que en sede parlamentaria eludió hablar de la presunta falsificación de su expediente para conseguir plaza de profesor en La Laguna. Y sí, el mismo Pomares que está investigado por un juez por una querella relacionada precisamente con esos papeles que presentó en la universidad tinerfeña.

El primer intento de hacerlo miembro de la Junta de Control saltó por los aires cuando el PSOE se dio cuenta de que CC no quería un órgano constructivo en RTVC, sino dinamitar el trabajo que se estaba haciendo en la tele y la radio. Para ello, nadie mejor que un artificiero como Pomares. No hacía falta ser un lince para ver que eso estaba en la hoja de ruta de CC y sus 'aliados', pero ya se sabe que la miopía abunda entre algunos dirigentes y estrategas socialistas.

Pero lo de ahora ya no sería cuestión de falta de vista, ni de ceguera. Estaríamos hablando de una indignidad para los socialistas, además de un inexplicable empeño en alimentar a los enemigos que ansían que en las próximas elecciones el PSOE muerda el polvo. La incoherencia es máxima si tenemos en cuenta que acaba de iniciarse el trámite parlamentario para que el último decreto-ley sobre RTVC se convierta en proyecto de ley, lo que abre la puerta a repensar cuál debe ser el cometido de la Junta de Control y, sobre todo, cómo evitar que las personas con intereses manifiestos tengan mando en plaza. Porque lo que está haciendo el PSOE es empezar la casa por el tejado y poner de maestro de obra a quien se sabe que solo tiene un cometido: que el edificio se caiga y sepulte a RTVC y, de paso, al PSOE.

Por último, un recordatorio a ese PSOE miope y amnésico: esta semana Pomares definió al presidente Torres como un «maúro revenido». Además de la indignidad que supondría que los socialistas lo den por bueno, yo creo que esto no cabe en el periodismo y menos en la Junta de Control. Claro que yo no soy profesor universitario… ni me apadrina Clavijo.