Onda expansiva

PAULINO RIVERO

Eta vez las encuestas acertaron plenamente en Madrid. El resultado de las elecciones del pasado martes confirmaron los pronósticos de la mayoría de las empresas demoscópicas e Isabel Diaz Ayuso logró una victoria incontestable. La candidata del PP, con un discurso sencillo, pegado al suelo, hablándole a la gente de las cosas cotidianas, conectó con una mayoría de los que viven en la Comunidad, independientemente del distrito y de su condición social; ganó en todas las demarcaciones y logró un amplio apoyo transversal.

Al sorprendente pero esperado éxito de Ayuso han contribuido, muy significativamente, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. La campaña socialista de las elecciones del pasado cuatro de mayo se diseñó Moncloa, dándose la circunstancia de que avanzó la campaña electoral pareciendo que quien disputaba a Isabel Diaz Ayuso el liderazgo político en la Comunidad era el actual presidente del Gobierno de España.

El error estratégico de la campaña socialista agrandó la imagen de la candidata de los populares, anulando el protagonismo del candidato del PSOE a la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo. Por otra parte, el discurso rompedor del candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, no logró motivar a los votantes de izquierdas y, sin embargo, sirvió para animar a las urnas a a la legión de contrarios a la forma de ser, pensar y comportarse del ahora exlider de la formación morada. A pesar del esfuerzo de Unidas Podemos y del PSOE para colocar en el centro de la atención de los ciudadanos el debate sobre el riesgo de una ruptura democrática en España y sobre la necesidad de frenar al fascismo, la gente creyó más en las cosas cotidianas de las que hablaba la candidata del PP.

Ayuso habló para los que se sienten madrileños poniendo en valor ese sello de identidad y despertando el orgullo de pertenencia. Mientras sus principales oponentes se perdieron en debates teóricos sobre democracia o fascismo que nadie se creía, Ayuso aproximaba su concepto de libertad a las acciones del día a día de los ciudadanos: ir a una terraza, disfrutar de familia y amigos, tomar unas cañas, pasear, comprar, mantener actividad económica, empleo, apoyo a las empresas y un largo etcétera. Sin duda, ha sido un triunfo del pragmatismo --de las cosas que la gente puede ver y tocar-- sobre el debate retórico y teórico planteado por sus principales adversarios políticos.

Es muy probable que el resultado electoral de Madrid modifique la hoja de ruta electoral que Moncloa tenía diseñada. Todo apuntaba a unas elecciones generales anticipadas para finales del presente año o para el primer trimestre del 2022. El fracaso de la coalición de gobierno en las autonómicas de Madrid abre un nuevo escenario. El PSOE necesita tiempo para reponerse del varapalo sufrido en las autonómicas madrileñas y Unidas Podemos también lo necesita para reponerse de la retirada de Pablo Iglesias.

Tampoco parece que Ezquerra y el PNV vayan a hacer ningún esfuerzo para provocar un adelanto electoral que pudiera beneficiar al PP.

Ahora el foco político se irá desplazando lentamente hacia Andalucía. Por una parte, por las primarias convocadas por el PSOE para designar candidato a la Junta; por otra, para ver si Moreno Bonilla se suma a agitar el escenario político estatal. El escenario está ahora más abierto a raíz de la onda expansiva que han provocados los resultados electorales en Madrid.

Paulino Rivero es expresidente del Gobierno de Canarias.