La última «broma» del magistrado Alba

03/05/2017

«Creía que era una broma», alega. La última vuelta de tuerca del caso del juez Alba es una denuncia en la que acusa a un exconvicto de extorsionarle, después de que él o su mujer le pidieran información –«de broma»– para «poner en su sitio» a Victoria Rosell.

Ni el coronel Araña es un personaje de ficción ni los contactos con él a través del ordenador del juez Salvador Alba son un copia y pega del ya de por si surreal proceso por el Albagate. El escrito de Alba a la Fiscalía denunciando el pasado 31 de marzo a Ramon Francisco A.N. por amenazas, extorsión y coacciones está registrado en la Fiscalía Superior de Canarias con el número de expediente 20/2017 y desde el pasado 21 de abril forman parte también de las diligencias previas 10/2016 que se siguen contra Salvador Alba ante el Tribunal Superior de Justica de Canarias por cuatro delitos, el Albagate en términos populares.

La carpeta de, digamos, el caso del coronel Araña –como se hace llamar Ramón A.N.– se nutre de una denuncia de Alba y de al menos 11 correos electrónicos –9 de La Araña y dos de Alba– intercambiados entre las 12,47 del 29 de marzo y las 3.07 del 31 del

7 del 31 de mazo entre el ordenador personal de Salvador Alba y el del coronel Araña.

Según la versión de Alba, aquel 29 de marzo recibió un email en el que se le indicaba que el remitente «tenía una información que podía interesarme». Expone el juez en su denuncia que, como quiera que años atrás había recibido una carta de un preso apellidado como la persona que le escbiria, en las que «se decían auténticas barbaridades sobre compañeros, a las que no hice ningún caso, pero sí las comenté con compañerio y amigos», pensó que el email «obedecía a una especie de broma, así que mi esposa (..) decidió contestar dicho mail [desde su ordenador personal] para seguir lo que, entendíamos, era una broma de algún amigo o compañero».

Espiral. Supuestamente siguiendo «la broma», a las 12.47 del 20 de marzo de 2017, Salvador Alba –su esposa según su versión– contesta al correo de Arnau proponiéndole información. Acepta su oferta: «haré uso del material que tenga», le contesta, «y conseguir lo que desde el principio me propuse, y es, hacer Justicia y poner en su sitio, fuera de la judicatura, a quienes han actuado con ilicitud manifiesta en sus acciones. Ese era mi propósito, y ese es mi propósito, hace años no tenía medios ni posiblidades y ahora sí los tengo, por lo que no voy a detenerme»; explicita la broma.

Los correos entre el coronel Araña a Alba se prodigan entre el 29 y el 30 de marzo, prometiendo el delincuente grandes resultados para su suerte si acepta el «juego sucio»: «Una caja de documentos que tiene aproximadamente unos 1.200 folios con todas las pruebas...si llegamos a un acuerdo», expone el delincuente.

Y a las 20.19 horas del 29 de marzo, la Araña informa al juez de que, si quiere el dossier, tiene que hacer un giro de 1.000 euros a una tercera persona. A las 4.57 del 30 de marzo, Alba o su mujer –siempre según su teoría, «siguiendo la broma», contestan a Ramón A.N. negándose a pagar y advirtiendo: «como bien sabe, soy magistrado (...) si tiene información o pruebas de aguna actividad delictiva debe sacarla a la luz, Yo no voy a comprar ninguna información (...)».

El tono de La Araña pasa de la cordialidad a la amenaza: «Se arrepentirá durante toda su vida de no haberme hecho caso, se arrepentirá cuando vea lo que ellos van a hacer con usted, hasta nunca»; le espeta a las 6,47 del 30 de marzo.

A las tres de la mañana del 31 de marzo, el coronel muestra su peor cara: «No intentes ninguna estupidez conmigo (...) hiciste muy mal en jugar conmigo...¿por qué te crees que me llaman La Araña? (...) prepara las maletas para irte a la trena».

  • 1

    ¿Debe abstenerse el PP para facilitar la investidura de Pedro Sánchez?

    Sí.
    No.
    Ns / Nc.
    Votar Ver Resultados