La petición de esperar por el Supremo quedó superada

27/03/2019

El mismo día en que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias resolvió que no cabía recurso de casación ante su decisión de remitir el caso Grúas al juzgado lagunero, dado que Fernando Clavijo ya no era aforado, la fiscal María Farnés firmó y envió a la jueza instructora un escrito en el que mostraba su conformidad con suspender la declaración en calidad de investigado (imputado, hasta el cambio legal) del presidente canario.

Para entender esta aparente contradicción hay que echar mano del calendario: la jueza había citado a declarar a Clavijo el 15 de marzo pero el día 12 acordó suspender sine die esa declaración al confirmarle el Tribunal Superior que estaba pendiente de resolver si cabía un recurso de casación contra la decisión del TSJC de devolver el caso porque no era de su competencia. Santiago Pérez, concejal de NC-Por Tenerife y uno de los denunciantes, presentó escrito ante la juez recurriendo ese aplazamiento. Y la jueza recabó la opinión de la Fiscalía.

Es entonces -22 de marzo- cuando María Farnés firma un escrito de 12 páginas en el que comparte el criterio de la jueza de ser prudente y esperar a que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre el recurso de casación, añadiendo que, «al menos» hay que aguardar a que se pronuncie el TSJC sobre el anuncio de casación. Lo cierto es que ese mismo día 22 el TSJC decide que no cabe la casación, en una resolución con voto particular del presidente del Tribunal Superior, Antonio Doreste.

En dicho auto, el TSJC recuerda que el único recurso posible es el de queja ante el Supremo, una vía que la defensa de Fernando Clavijo ya ha activado.