El eurodiputado Manuel Pineda, posa en la plaza del Pilar en una visita a Canarias. / ARCADIO SUÁREZ

Eurodiputado de Unidas Podemos-IU

«Europa también ha abandonado a Canarias en el tema migratorio»

El Pacto de Migración y Asilo, el incremento presupuestario del Frontex o el conflicto del Sáhara son los principales frentes abiertos

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

La falta de contundencia por parte de las instituciones europeas con respecto a la inmigración y el conflicto del Sáhara está minando la confianza de la ciudadanía mientras las estrategias a nivel internacional siguen respondiendo a razones económicas, asegura el eurodiputado de Unidas Podemos-IU, Manuel Pineda, y Presidente de la Delegación del Parlamento Europeo para las relaciones entre Europa y Palestina.

- Durante el episodio de Ceuta, la comisaria de Interior, Ylva Johansson manifestó su apoyo diciendo que la ciudad era una frontera europea. Canarias lleva tiempo con cifras altísimas en inmigración y problemas como el del muelle Arguineguín o el colapso de los campamentos sin respuesta. ¿Ha abandonado Europa a las islas?

- No es que haya abandonado a Canarias sino a todas las fronteras que reciben inmigrantes. La Unión Europea no está asumiendo su responsabilidad. Entendemos que hay que destinar un dinero especial a fortalecer las infraestructuras de esas ciudades y también un plantear un reparto equitativo para que no recaiga solo en ellas. El flujo de inmigrantes es asumible si se hace entre todos los países.

- ¿A qué se debe esta falta de contundencia para implementar medidas corresponsables?

- Europa está ahora mismo en otra línea. Lo que quiere es que no lleguen inmigrantes, directamente, y por eso está dando dinero a gobiernos —cuyos intereses van en contra de los derechos humanos— para que frenen a esas personas al otro lado de la frontera. Hacen lo que sea necesario pero no preguntan el qué.

- ¿Está fallando el proyecto europeo en este sentido?

- Creo que nunca ha tenido ese sentido comunitario. Es la imagen que quiere dar de ser respetuosa pero luego no se corresponde con sus acciones. Está convirtiéndose en una especia de fortaleza, solo falta rodearse con un muro para que no entre nadie que venga de un país acaudalado.

- Los problemas derivados de la falta de soluciones es uno de los motivos del avance de la ultraderecha y la proliferación de los discursos de odio. ¿Cómo dibujaría el escenario internacional si llegaran al poder?

- Para empezar los ultraderechistas no apelan a la razón sino a los sentimientos y tienden a sacar lo peor de cada uno con la intención de echar a pelear a unos contra otros. En Ceuta, donde hay un gran porcentaje de población musulmana, han adoptado un discurso islamófobo, aquí han criminalizado a los menores no acompañados generando una psicosis como se vio con la alcaldesa de Mogán, incluso llegan a negar la violencia machista. En fin, las posiciones neofascistas se están extendiendo como un cáncer y resulta muy preocupante.

- Siguiendo esa analogía, ¿se está a tiempo de extirpar?

- Sinceramente no lo sé, porque estamos en un punto muy crítico. Las posiciones neofascistas son una metástasis en toda Europa: ya gobiernan en varios países del este, no es descartable que ganen las próximas elecciones presidenciales en Francia o que en Alemania pudieran ser la segunda o tercera fuerza. Incluso en los países escandinavos, que históricamente han sido una especie de meca de la socialdemocracia, se están tomando medidas en la línea de lo que va programando la extrema derecha y nos encontramos con la simpatía cada vez más evidente de ciertos sectores del poder judicial.

- ¿Es este uno de los motivos por los que no está prosperando el Pacto de Migración y Asilo?

- En mi opinión este sector lo está instigando, pero directamente el pacto se basa en políticas antiinmigración. Se llega a plantear que los países receptores, en vez de atender a los migrantes que piden asilo, los deriven a otros países con los que se tienen acuerdos pero con los que ellos no tienen ningún tipo de arraigo. Se está permitiendo que con que los países europeos paguen el viaje de vuelta se quiten un problema de encima en lugar de atender un derecho internacional. España tendría la oportunidad de vetarlo pero falta voluntad política.

- En lo que también ha invertido la UE es en el refuerzo del Frontex a pesar de que sus políticas represivas se han demostrado que no son eficaces.

- Va en la misma línea. La solución de Europa es crear una fortaleza en vez de preocuparse por la integridad de las personas que vienen. Lo que parece evidente es que solo son un problema los que llegan vivos, de los que mueren en el mar se olvidan. Sería más útil que el dinero destinado al Frontex o a gobiernos como el de Marruecos o Turquía se empleara en políticas de integración. Tenemos una población envejecida y tendremos problemas para pagar las pensiones y generar nuevos consumidores porque no hay relevo generacional. No se atienden estas necesidades sino que se está cediendo a la oposición más xenófoba y excluyente.

- Parte de esta situación también viene dada porque España no ha hecho los deberes y no está asumiendo sus responsabilidades como potencia administradora del Sáhara...

- España no está ejerciendo sus responsabilidades y Europa no parece incómoda con las incumpla. Marruecos está utilizando recursos del pueblo saharahui y llegando a acuerdos ilegítimos y no parece que haya consecuencias. Los países, en vez acatar el espíritu de las sentencias que salen del TJUE rechazando los acuerdos, solo los maquillan un poco y vuelven a funcionar.

- ¿Qué se está haciendo como presidente del grupo del Sáhara en el Parlamento Europeo?

- Estamos trabajando en varias líneas, exigiendo a la UE que reconozca al frente Polisario como legítimo representante del pueblo saharaui, que cancele todo acuerdo comercial con Marruecos siempre que conlleven la expoliación de los recursos del Sahara Occidental, que se haga el referéndum de determinación, y haciendo presión para que manden un enviado especial, ya que el último dimitió hace dos años.