Tomás Pastor y Laura Lanuza presentaron ayer el documental 'Origen' en Casa África. / Juan Carlos Alonso

Emprender en África también salva vidas en el mar

El testimonio de varios senegaleses sirve de ejemplo para mostrar la otra cara de la migración: los que se quedan para reconstruir el país

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

Ninguna historia tiene solo una versión. En el relato migratorio, el habitual es el de cantidades ingentes de personas que cruzan las fronteras y el de miles que pierden la vida en el camino. Pero también está el otro, el de quienes se quedan en el país.

Es aquí donde pone e foco el documental 'Origen', producido por Newtral en colaboración con Open Arms, que recoge los testimonios de varios senegaleses que han redefinido su concepto de 'exito' a través del emprendimiento.

«Uno de los principales problemas que detectamos es que los africanos no tienen referentes cercanos, y es lo que tratamos de visibilizar», explica Tomás Pastor, director de Newtral. «No tienen que ser cantantes, ni futbolistas, puede bastar con el acceso a la formación o montar una pequeña tienda lo que marca la diferencia».

Si bien la pieza sirve como excusa para generar conversación en torno a estos temas, se enmarca en un proyecto más ambicioso para crear una conciencia de cambio entre los jóvenes.

La primera línea estratégica es la de informar sobre la realidad del proyecto migratorio hacia lo que perciben como «El Dorado» y la deconstrucción del imaginario europeo sobre África. «No todo el mundo está ansioso por irse», continúa Pastor.

El mito de 'El Dorado'

«El viaje en sí es un tabú», explica Laura Lanuza, directora de comunicación de Open Arms. Históricamente, llegar a Europa es el símbolo del éxito, y muchas familias presionan a sus hijos para emigrar, por lo que no asumen no conseguirlo.

«Después de años de ayuda humanitaria, la inmensa mayoría asegura que de haber sabido cómo era el viaje no se hubiera lanzado al mar y, sin embargo, la foto que llega a quienes se quedan no es la real». En ese aspecto, ambos expertos coinciden en que ofrecer una perspectiva más objetiva, pese a que no garantiza un freno a la inmigración, sí permite emprender el viaje con conciencia.

La colaboración con asociaciones de la periferia de Dakar ha sido clave en este sentido, donde unos «capitanes de la información» son los encargados de advertir sobre los peligros de la travesía, la política fronteriza e instruir sobre los derechos humanos. «Partimos de la base de que emigrar es un derecho, pero también de que si les ofrecemos alternativas pueden no tener que hacerlo», insiste Lanuza.

Esto, en cambio, sí permitiría salvar vidas en el mar. De ahí que la segunda línea estratégica del proyecto esté relacionada con la formación y, en concreto, con las nuevas tecnologías, las redes y la contabilidad. La tercera, además, promueve estrechar vínculos para que se puedan materializar las distintas iniciativas.

Pastor señala que si bien en Senegal la cultura del emprendimiento no está suficientemente desarrollada, después de la proyección de la cinta en el país han observado una brecha cultural entre los jóvenes, quienes han expresado esas ganas de cambio durante los coloquios, y entre las mujeres. «En la cultura africana son pilares –señala Pastor–. A pesar de que sigue habiendo discriminación, en el documental también tratamos de romper paradigmas con el trabajo y los roles de género».

Un puente entre Senegal y Canarias

Con todo, las oportunidades en origen deben venir acompañadas de políticas que sustenten ese escenario de crecimiento. Para Lanuza, la solución es compleja, pero parte de la base de que «hay que dejar a los países africanos tranquilos».

Asegura que, precisamente, Senegal y los acuerdos de pesca con la UE son un claro ejemplo de intereses occidentales. «Si se omitieran esas influencias externas, incluso con sus fallos e imperfecciones, su economía iría creciendo poco a poco», añade.

El mayor o menor desarrollo del continente tiene, por otro lado, un impacto directo en las islas, donde se observa en los últimos años un incremento de la inmigración subsahariana y del número de tragedias. Tanto Pastor como Lanuza, más familiarizados con la situación en el Mediterráneo, aseguran ver con preocupación al archipiélago.

«Estas crisis son resultado de una política basada eminentemente en externalizar fronteras y en pagar a terceros países para que hagan el trabajo sucio sin importar qué pasa en ellos», critica la directora de comunicación de la ONG.

Con el foco de vuelta en la versión de este lado del Atlántico, los expertos denuncian dos aspectos clave: la constante vulneración de derechos que se producen en el trayecto migratorio y las 'fake news' que proliferan en los medios a raíz de los discursos de odio.

Tomás Pastor. Director de Newtral.

Hace autocrítica de algunos medios de comunicación y advierte de que los discursos de odio generan sistemáticamente bulos que se reciclan de un país a otro. Desde ese sector se ignoran o se niegan los datos , afirma, y se construyen relatos basados en la deshumanización de los migrantes.

Laura Lanuza. Directora de comunicación de Open Arms

La organización humanitaria ve con preocupación la situación que se viven en las islas. Critica la política de externalización de fronteras que caracteriza a Europa e insiste en denunciar la constante vulneración de derechos humanos, pero también con la implicación de la ciudadanía.