El soldado Alonso y el incendio de Franquis

13/06/2019

En el PP la oferta fue recibida con dos reacciones muy diferentes: unos se frotaban los ojos porque veían hacerse realidad lo que habían soñado y los más escépticos -o los más experimentados- sospechan que puede haber trampa y que CC lo que busca es tentar al PSOE para un acuerdo regional.

Primero cayó El Hierro, donde la Agrupación Herreña Independiente vio cómo su poder se esfumaba por errores propios y por la habilidad de sus competidores para aprovecharlos, pues la misma noche de las elecciones ya estaban sellados los pactos.

Después llegó Fuerteventura, donde la victoria de Coalición Canaria en el Cabildo se tornaba en tristeza ante un pacto para colocar al socialista Blas Acosta, el gran enemigo de los nacionalistas tras cuatro años de gobierno conjunto en esa institución, como presidente. Esta semana le tocó el turno a Lanzarote, donde la foto del acuerdo entre Dolores Corujo y Astrid Pérez demostró a propios y extraños que PSOE y PP son capaces de entenderse. El martes se daba por hecho que un pacto similar iba a producirse en La Palma, con socialistas y populares apoyándose para controlar el Cabildo y el Ayuntamiento capitalino. En todos esos casos, la dirección de Coalición Canaria no pareció mover un dedo. Los suyos iban cayendo uno a uno, como fichas de dominó en el tablero de la batalla postelectoral, y Fernando Clavijo, José Miguel Barragán y Rosa Dávila no se inmutaban. Como si esto no fuera con ellos. Como si los caídos fueran de otro partido...

Así iba el relato hasta que llegó la tarde del martes y en la sección tinerfeña de Coalición Canaria -lo que siempre fue ATI, para entendernos- saltaron las alarmas: «Oye, que igual perdemos de verdad el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Cabildo de Tenerife». Entonces saltaron las alarmas, hubo cónclave en las alturas y se tocó a rebato. Había que hacer algo porque el feudo no podía ser entregado. Es en ese momento cuando se activa, a la desesperada, una oferta impropia del partido que la noche del 26M sacaba pecho y presumía de que tomaba la iniciativa: se le plantea al Partido Popular que asuma la Presidencia del Gobierno, en un pacto con CC, en el que entraría también Ciudadanos y donde Coalición da por hecho que se sumará la Agrupación Socialista Gomera. Para reforzarlo, CC aprovecha las tensiones entre el PSOE y Nueva Canarias y hace llegar al partido de Román Rodríguez algo más que cantos de sirena: están dispuestos en CC a deshacer el pacto de Telde y entregar la Alcaldía a Carmen Hernández en un segundo mandato.

En el PP la oferta fue recibida con dos reacciones muy diferentes: unos se frotaban los ojos porque veían hacerse realidad lo que habían soñado y los más escépticos -o los más experimentados- sospechan que puede haber trampa y que CC lo que busca es tentar al PSOE para un acuerdo regional. Sea como fuere, el tablero cambió y CC lo convirtió en su tabla de salvación. Para ello sacrifica a Fernando Clavijo, de manera que no fue un lapsus aquello de José Miguel Barragán cuando dijo que igual pensaban en otro candidato para así convencer a Ciudadanos. Barragán lanzó entonces el anzuelo con algo de carnada; ayer lo que hizo CC fue llenar la nasa con una oferta que parece inmejorable a un partido como el PP, que quedó tercero en diputados el 26M. Claro que tercero en votos quedó Clavijo en 2015 y se pasó cuatro años gobernando...

El PP se tomó el día de ayer como jornada de reflexión, en una pensada que Asier Antona compartía desde ayer con la cúpula nacional. En la balanza pondrán todos en el PP el caramelo de verse presidiendo el Gobierno y el veneno de saber que es con el aliado que tanto ha contribuido a que no crezcan en las islas, robándoles primero el apoyo de sus votantes, luego de los empresarios y haciéndoles trastadas de última hora como la del fichaje de Cristina Tavío. Por no hablar de cómo explica Astrid Pérez que, de repente, deje de ser alcaldesa de Arrecife y que los suyos tengan que apoyar a Pedro San Ginés en el Cabildo conejero. Pero todo ello volviendo a lo relevante para CC: salvar al soldado Carlos Alonso y hacer otro tanto con el soldado Bermúdez en Santa Cruz. A Clavijo digamos que se lo lleva la grúa, la misma que tiene junto a la matrícula un cartel que reza: «Salvar el poder es más importante para CC que salvar a las personas». De la coherencia no se habla.

la pelea de gran canaria. En paralelo corre lo de Gran Canaria, donde el incendio entre el PSOE y NC pone en grave riesgo el pacto para desplazar a CC del poder. Si esto fuera el Ibex, habría que decir que ayer esa opción progresista cotizaba a la baja y que la única que subía era la que pasaba por CC, ya fuera con el PP en la Presidencia o por una última jugada de Coalición ofreciendo a Torres una opción similar.

El líder de los socialistas canarios se encontró ayer con varios dirigentes de NC que le dijeron abiertamente que estaba a un punto de perder toda opción de ser presidente por la estrategia del PSOE grancanario, con Sebastián Franquis al frente. A este lo acusan de diseñar una hoja de ruta que pasa por identificar a Nueva Canarias como el enemigo a batir, de manera que ha dado por bueno resucitar a Ciuca en el poder en Telde, pactar con el PP en Arucas y torpedear todo intento para reconducir la situación en Santa Lucía. Así es como lo ve NC, que ahora ya está convencida de que Luis Ibarra no era un verso suelto, sino el pregonero que canta lo que escribe Franquis, en un tándem que acabará censurando a Antonio Morales.

Si esa versión es la correcta, a ver cómo explica a la militancia Franquis que su PSOE grancanario gana cuota de poder en la isla y lleva al naufragio un Gobierno que desplace a Coalición. En Tenerife seguro que estarían ansiosos por escucharlo; Dolores Corujo, que perdería el Cabildo de Lanzarote, seguro que aplaudiría con las orejas... y Torres estaría a su lado cuatro años compartiendo bancada en la oposición. La diferencia entre uno y otro es que Franquis tendría así en su mano la capital grancanaria, con Augusto Hidalgo rehén de la agrupación local; Telde con los hermanos Reyes como aliados; Arucas con el PP encantado; Teror para rendir honores a la Virgen del Pino; Santa Lucía con una especie de totum revolutum; Narváez al mando en San Bartolomé de Tirajana.

Si escuchamos a los socialistas, Franquis quiere de verdad el pacto regional de izquierdas, pero los hechos son los hechos y sobre los deseos ya se sabe que solo son patrimonio de cada uno. Sean o no confesables.

Con este panorama, la otra certeza en el parqué del Ibex era que Casimiro Curbelo volvía a estar en el centro del tablero. Hasta anteayer estaba más del lado izquierdo pero la trifulca en Gran Canaria y la oferta a la desesperada de CC alteró los acontecimientos. Y Curbelo sigue liderando un partido que se llama Socialista. Como Franquis también dice que es socialista y como Nueva Canarias sostiene que es progresista. Por eso mismo entender lo que está pasando en Gran Canaria no va de ideologías. Y entender lo que plantea CC va de supervivencia. Al precio que sea. Empezando por la cabeza de Clavijo.

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