El entendimiento como aval

Su capacidad de trabajo, su lealtad al partido y su inagotable esfuerzo por generar consenso y diálogo la convierten en un activo seguro para el PSOE. A ello se une su conocimiento de las administraciones. De todas ha salido airosa.

B. Hernández
B. HERNÁNDEZ

Fue de las personas que llegó al PSOE cuando Felipe González perdió las elecciones de 1996. Tres años después, era la número dos de Chano Franquis al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Desde entonces, su trayectoria no ha dejado de crecer. De Carolina Darias (Las Palmas de Gran Canaria, 1965) destacan su capacidad de trabajo, su lealtad al partido y su inagotable esfuerzo por generar consenso y buscar diálogo, una de las virtudes que tendrá que desarrollar en su nuevo cargo.

Funcionaria de la comunidad autónoma, en el Ayuntamiento tuvo su verdadera escuela política. Allí se curtió haciendo oposición al PP, a Soria primero y a Pepa Luzardo después. Desde entonces, ha pasado por todas las administraciones, incluida la vuelta al Ayuntamiento en 2008 incorporándose al equipo de Jerónimo Saavedra para dirigir el área de Ordenación del Territorio. «No sé decir que no a Saavedra», dijo entonces.

Pero lo dejó apenas cuatro meses después, cuando recibió una llamada y regresó a la Plaza de la Feria -donde había estado como subdelegada con José Segura-, esta vez como titular. En la Delegación le tocó vivir algunos de los momentos más duros que ha sufrido la sociedad canaria, el accidente de Spanair y el drama de la inmigración.

También conoce el Cabildo de Gran Canaria, donde fue portavoz de su partido y el Parlamento de Canarias, convirtiéndose en la primera mujer en presidirlo y donde acabó la legislatura a pesar de la ruptura del pacto entre PSOE y CC.

Darias es una mujer de partido. Así lo repiten en el partido en Canarias y así figura en la nota hecha pública por Madrid para anunciar su nombramiento. Sin embargo, su trayectoria orgánica ha sido menos lustrosa que la institucional. Alejada de familias y batallas internas, en cambio siempre ha estado cerca de la dirección del partido.

A nivel interno, fue secretaria de Organización con el fallecido Juan Carlos Alemán. En 2014 intentó -y no consiguió- liderar el PSOE. En las elecciones de mayo, no concurrió en ninguna lista, pero nadie pensó que eso podría suponer un adiós a su vida política. Posteriormente fue designada consejera de Economía, aunque su nombre sonaba para distintas carteras. Como dijo ayer un militante, «Carolina es la persona a la que mira el partido cuando busca solvencia y eficacia».