El cementerio que deja CC en la negociación

22/06/2019

Mientras en Tenerife ayer los líderes de los cuatro partidos firmantes del pacto se tostaban al sol, en los cuarteles de Coalición Canaria y de las consejerías del Gobierno iban haciendo recuento de víctimas. Pero no tanto por una cuestión de vencedores y vencidos, porque en democracia no se trata de eso, sino porque el proceso de negociador liderado por CC deja una larga lista de defunciones en términos políticos.

En algunos casos el tiempo curará heridas y habrá posibilidad de resurrección, pero para otros se aventura muy difícil.

Y el cementerio de CC incluye a caídos de ese partido y a otros del Partido Popular y Ciudadanos que fueron partícipes de la estrategia. Unos por activa y otros por pasiva.

En cuanto a CC, los primeros en la lista son el todavía presidente en funciones, Fernando Clavijo, y el todavía secretario general, José Miguel Barragán. El viernes Clavijo dijo que se quedaba, que es lo mismo que dijo Neymar en una foto con Piqué y luego cogió las maletas. En realidad, Clavijo no despejó la incógnita porque una cosa es que tome posesión como diputado el próximo martes y otra diferente que tenga en su hoja de ruta, y en la de su partido, ser la voz cantante de la oposición durante toda la legislatura. A fin de cuentas, si CC asumió que no podía ser presidente ni consejero por su investigación judicial por tres presuntos delitos de corrupción en el caso Grúas, más la espada de Damocles del caso Reparos aguardando a que el juzgado lo active, ¿cómo va a ser portavoz parlamentario de CC o presidente del grupo en la Cámara con esa losa a sus espaldas? Le queda la opción de ser designado senador autonómico y recuperar en el Tribunal Supremo ese aforamiento por el que tanto peleó.

Respecto a José Miguel Barragán, lideró una negociación que acabó fatal para los intereses de CC. Pero fue una negociación orientada a salvar casi exclusivamente el Gobierno. En Fuerteventura se fraguaron pactos locales y el insular contra CC, como sucedió en Lanzarote con el Cabildo y la capital, y no se le vio cogiendo aviones para ver si lo evitaba. Cuando vieron peligrar a Bermúdez y Carlos Alonso, sí hubo viajes a Madrid.

En cuanto a las víctimas colaterales, sobresalen Vidina Espino, que se dejó llevar por el entourage de Clavijo hasta que desde Madrid le recordaron que Ciudadanos no salvaría a un imputado. Ni para presidente ni para jefe de servicio. Y luego Australia Navarro, a quien CC ha señalado como una de los suyos. Un sambenito que puede ser injusto pero Clavijo y Barragán, con Soria como muñidor, han colocado sobre ella la carga de la prueba.

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