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Barragán en sus años de coordinador de Asamblea Majorera
Barragán suelta el timón de CC tras 27 años

Barragán suelta el timón de CC tras 27 años

El próximo fin de semana cederá la secretaria general a Fernando Clavijo en el VII Congreso Nacional y mantendrá solo su escaño

Domingo, 22 de noviembre 2020, 10:16

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El nombre de Barragán -así, por el apellido, sin el José Miguel de pila- es inherente a las siglas de Coalición Canaria. No faltará quien le dé la vuelta y diga que la formación nacionalista es la que irremisiblemente ha estado siempre bajo el influjo del político majorero. Cuando el próximo fin de semana el expresidente canario y senador Fernando Clavijo lo sustituya como secretario general en el VII Congreso Nacional del partido, Barragán dejará de tener cargo orgánico en CC después de 27 años en los que, salvo un breve paréntesis, siempre ha ejercido alguna responsabilidad de dirección.

«Afortunadamente», señala con cierto tono de alivio, «porque ya va siendo hora de que me jubilen». Con fama de incombustible de la política, asegura que la gasolina ya se le está acabando, al menos en lo que respecta a la tarea de llevar las riendas de la organización. Seguirá en su escaño de diputado en el Parlamento canario, donde ahora ejerce como portavoz del grupo parlamentario. Como hombre de partido que es, evita meticulosamente pronunciarse sobre su eventual continuidad en la portavocía y recurre a la frase clásica en estas ocasiones para señalar que aceptará lo que decida su formación. «Ahora mismo estoy en esa función, pero si la nueva dirección tiene una estrategia diferente es normal que haya cambios», expone. Si quiere o no seguir siendo portavoz, se lo guarda para decírselo a quien corresponda.

Fundador de CC cuando ni siquiera era aún una organización política, hace memoria y cree que debe ser de los pocos que quedan en activo de aquella época, si no el único. Se acercó la política bastante joven, primero como miembro del grupo ecologista Aulaga y luego en Asamblea Majorera. «En mi entorno familiar y de amistades muchos eran ya militantes de AM y yo empecé a participar activamente a través de Aulaga», señala, «pero en un momento determinado de crisis, en el cuarto congreso del partido, hay una división interna y con 25 años me toca ponerme al frente de la secretaria general de AM y tuve que aprender a llevar una organización insular», añade.

Por entonces, además del trabajo en la isla, ya cultivaba la vocación nacionalista y junto a otros que compartían una visión de archipiélago comenzó a fraguarse la idea de un partido que representara a toda Canarias, de unir a distintas fuerzas políticas para trabajar en un proyecto común. Primero fueron los contactos con ICAN en lo que define como una «labor de acercamiento», y más tarde «caminando, caminando, empezamos a hablar también con las AIC hasta que surgió la posibilidad de crear ese proyecto común que teníamos en mente», señala.

Y en esas estaban cuando vieron la oportunidad de llegar al poder desalojando al socialista Jerónimo Saavedra con una moción de censura, que acabaría siendo la puerta de entrada de CC al Gobierno de Canarias, donde se mantuvo -en solitario o en coalición pero siempre presidiendo- durante 26 años. «Necesitábamos 31 diputados y vimos que los podíamos sumar», rememora, «pero hubo mucha incertidumbre porque en un momento dado parecía que dos diputados de Lanzarote no iban a presentarse, aunque al final la moción salió adelante».

Haciendo gala de buena memoria, Barragán enumera sin titubeos las fechas: la moción de censura se debatió el 31 de marzo de 1993, se votó al día siguiente y Manuel Hermoso tomo posesión como presidente del Gobierno de Canarias el 2 de abril. «Solo dos semanas después, el 19 de abril, se constituyó como coalición electoral Coalición Canaria para concurrir a las elecciones generales del 6 de junio, donde sacamos cuatro diputados y cinco senadores», señala. Cuatro años después, en abril de 1997, CC ya se constituyó como federación de partidos. «Pero si sumamos la época en la que funcionamos como coalición electoral, este año sería nuestro 27 aniversario», indica el todavía por unos días secretario general de CC.

A lo largo de su dilatada trayectoria en política, Barragán también ha tenido responsabilidades en el Ejecutivo autónomo, primero como viceconsejero y después como consejero de Presidencia y Justicia, aunque la experiencia le permitió concluir que le resulta más interesante ejercer cargos orgánicos. «Mi paso por el Gobierno espero no haberlo hecho muy mal, pero la verdad es que si me dan a elegir prefiero participar desde la articulación de la organización y el trabajo parlamentario», señala, «porque desde ahí también se hace bastante política, te obliga a la relación con los otros grupos, a buscar diálogo permanente con el adversario y consenso, a negociar, y aprendes a ser humilde», añade.

A la hora de señalar los momentos más difíciles al frente del partido se remonta a las etapas de división interna, «porque cuesta mucho gestionarlas emocional y políticamente y pasan factura», afirma. La más sangrante, la ruptura de Román Rodríguez para montar su propio partido, un movimiento que dinamitó el grupo parlamentario de CC en el Congreso e hizo mucho daño a la formación nacionalista. «Nunca entendimos esa estrategia», asegura, «porque podíamos haber pactado mantener la estructura del grupo y acordar cómo trabajar desde las diferencias, pero ellos decidieron otra cosa. Lo vivimos con bastante dolor, aunque todo eso es ya agua pasada y el proyecto de CC superó esos percances», concluye.

Dentro de los momentos complicados apunta también a la apertura de expedientes disciplinarios a los compañeros, «porque conoces a la gente», y a las batallas internas que se han librado en el partido para elegir al candidato a la Presidencia del Gobierno. Sin olvidar los casos de corrupción, que tampoco le han resultado plato de gusto. «Hemos criticado cuando se hace un uso torticero, pero seguimos confiando en la justicia, y cuando hay una condena firme tenemos que pedir disculpas, corregir e intentar articular el partido para no vuelva a ocurrir», señala.

En compensación por los malos ratos, sus años al frente de CC le han dado también muchas satisfacciones, y reconoce que lo que mejor sabor de boca le ha dejado ha sido ser capaz de alcanzar pactos con sus adversarios políticos. «Los momentos más satisfactorios han llegado cuando después de los procesos electorales, más allá de lograr mejores o peores resultados, hemos puesto en marcha estrategias para llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas, porque pactar un programa con un adversario y unas reglas de juego para dar estabilidad a una institución y sacar adelante proyectos es muy estimulante y una prueba de madurez en la política», asegura.

La pérdida de poder de CC a manos de la alianza cuatripartita formada por PSOE, NC, Podemos y ASG, que se hizo con el Gobierno canario tras las elecciones autonómicas de 2019, fue para un trago amargo para el que asegura que estaba preparado. «Es como cuando sabes que vas a perder a alguien y te vas haciendo a la idea», señala, «desde la precampaña electoral ya estábamos detectando que podría darse una alianza entre distintas fuerzas políticas para desalojarnos del poder», añade. Y en este punto no escatima autocrítica: «Quizá mi error fue no haber medido bien lo que representaba Ciudadanos, creímos que podíamos llegar a un acuerdo con ellos para sumar 36 diputados, apostamos por esa estrategia pero no calculamos bien y nos pasó factura».

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