Figurantes, los peones del rodaje

Son imprescindibles en el cine, pero es un sector poco profesionalizado y, a veces, maltratado laboralmente.

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

Viejos, jóvenes, mediterráneos, de pelo largo, mujeres dispuestas a raparse la cabeza, con cuerpo de running, de entre 40 y 50 años, con canas, de aspecto clásico, sin tatuajes, niños,... Los perfiles que se requieren en los castin de figurante son dispares y pensados expresamente para la película, el documental o la serie de televisión que se vaya a rodar. Un anuncio breve con las características que se buscan y la promesa de poder participar en una «gran producción», nacional o internacional publicado en las redes sociales y las plataformas de empresas de trabajo temporal es suficiente para atraer la atención de estudiantes, parados, entusiastas de cine o de todo el pueblo que va a servir de escenario.

No hay un censo oficial, pero las estimaciones de los sindicatos es que algo más de 3.500 personas se dedican a la figuración asiduamente, pero de ellos, solo unos 1.300 son «profesionales» de la figuración, esto es, viven de esto gracias a que pueden participar en cuatro o cinco producciones al mes.

A estas cifras hay que añadir quien participa de forma ocasional como extra, pero en la mayor parte de los casos, explica Chus Vila, de CNT en Fuerteventura, «el que lo hace una vez no suele repetir».

La respuesta a por qué no reincide es sencilla. Al principio parece «todo genial, que te vas a sacar un sueldo que puede estar bien en pocos días», explica. Sin embargo, no siempre se obtiene lo que se espera, asegura Vila.

Pablo Serrano narró en el diario El Español el pasado mes de diciembre sus desventuras durante el rodaje de Juego de tronos en Cáceres. Las quejas de Serrano, que denunció en Inspección de Trabajo, son las demandas habituales del sector. Se trabajaban más horas que las que se habían firmado en el contrato, horas que no se retribuían; no se respetaban los descansos, la comida era escasa y no se hacían cargo de los desplazamientos.

Serrano ganó la batalla y tras su denuncia las cosas fueron mejor. De hecho la productora se disculpó diciendo que era por el planning del rodaje.

La firma del convenio audiovisual estatal en mayo de 2016 trataba de enmendar estas situaciones. Según éste marco legal, los figurantes tienen derecho a elementos tan básicos como un espacio cerrado para el descanso o cambiarse, a comer lo mismo que el resto –antes del convenio su cáterin era de peor calidad y cantidad– e incluso si los rodajes son en zonas de difícil acceso o lejanas, la productora se debe hacer cargo del traslado.

Son derechos «muy básicos», como reconocía tras la firma del convenio Iñaki Guevara, secretario general de la Unión de Actores y Actrices, pero al menos cuenta con el apoyo de FAPAE (la confederación de productores) y de las ETT (empresas de trabajo temporal) que los contratan, además de los principales sindicatos, lo cual tendría que valer para que se cumpliera.

El auge de los rodajes en España y en particular en Canarias ha hecho que CNT, que tiene una sección dedicada a la figuración, intente crear una asociación en las Islas. El problema es lo atomizado de un sector en el que la profesionalización es escasa.

Cualquiera que esté interesado en participar en un filme podrá encontrar su momento de gloria si da el perfil de alguno de los cientos de anuncios que buscan figurantes. Las colas que se forman los días de castin son kilométricas. Para la selección de extras de Juego de tronos en Gipuzkoa más de 1.000 personas pasaron la noche al raso temiendo peder su sitio.

En las Islas, el desembarco de grandes y medianas producciones ha hecho que florezca el negocio de las agencias de castin y que se afiancen las productoras locales que hacen de intermediarias entre las nacionales o internacionales y los trabajadores de las islas.

Palmeras en la nieve, Exodus, Bourne o la precuela de la saga Stars War en Fuerteventura, un spin-off de la juventud de Han Solo son algunos ejemplos de las películas que han elegido Canarias como plató de cine.

«Un figurante es alguien que pasa muchas horas al sol y cobra poco», resume el actor Luifer Rodríguez, que participó en la producción de castin de Palmeras en la nieve.

«En los rodajes pocas veces se cumplen los horarios, salvo los equipos técnicos, que están bien sindicados y te paran cuando les toca o negocian horas extras. En la figuración hay contratos de 12 horas y se paga bastante, al menos en la Península. Ahora en Canarias hay más rodajes porque se les está dando muchas facilidades para rodar aquí, pero no está repercutiendo en el sector directamente. Los actores no tenemos posibilidades de entrar, lo más que hay es figuración, pero a nivel actoral están dando muy poco juego a la gente que estamos aquí», añadió el actor.

Efectivamente, películas como Exodus o el spin-off de Stars War son producciones que requieren de cientos de figurantes. Con respecto a esta última, donde hay más de 600 personas trabajando, hace dos semanas un grupo de estos trabajadores que están rodando en Fuerteventura denunció en la Inspección de Trabajo a la productora enlace de Disney en las Islas, Sur Film, por las condiciones de trabajo.

Según esta denuncia, en la que se instaba a la Inspección de Trabajo a intervenir, no se estaban respetando las horas de trabajo y los descansos.

Juan Cano, conocido como Nono, es el executive producer de Sur Film y, según explicó a CANARIAS7 en conversación telefónica, esta denuncia «no tiene fundamento» porque su empresa trabaja siempre «respetando las condiciones laborales. Te confirmo –y es lo único que quiso decir pues tenía «mucho trabajo»– que no solo la figuración, sino todos los trabajadores que trabajan para Sur Film trabajan según el convenio, estamos dentro de lo que marca el convenio de figuración y técnico audiovisual porque es lo que siempre hemos hecho», insistió. Cano recordó que lleva trabajando en este proyecto «cuatro años» y abundó en que siempre se ha cumplido con la ley.

La escasa profesionalización de un sector en el que no hay elecciones sindicales o comités de empresa hace que la defensa de los trabajadores sea una tarea ardua. Y es que, aunque la actuación como figurante sea un trabajo esporádico, ocasional o no profesionalizado, los figurantes «son trabajadores», recuerda Juan Javier Herrera, figurante y miembro de CNT.

El representante sindical asegura que hasta en series tan populares como Cuéntame ha habido problemas con los figurantes. «En la inmensa mayoría de las series y películas hay algún problema que solucionar, pero los figurantes no denuncian porque si quieren repetir temen que las agencias les veten». Con el convenio y desde la sección sindical de CNT, explica, «la fuerza que tenemos ahora es que el trabajador se dé cuenta de que tiene el respaldo del sindicato».

El problema, repite, «es que hay profesionales junto a gente que viene a la figuración como si fuera un hobby. Por eso las agencias tienen siempre un recambio de gente y hace más difícil dignificar la profesión».

Un buen figurante debería pasar completamente desapercibido para el público. Sin ellos no hay película, pero si se les ve es que no lo están haciendo bien. Esa invisibilidad, sin embargo, no debería afectar a sus derechos laborales, pero fuera de la pantalla queda mucho camino por recorrer.