Georgina Amorós, Mina el Hammani, Ester Expósito, Sergio Momo y Miguel Bernardeau, protagonistas de 'Élite'. / Gerard Estadella

«Nuestra parte anónima ya no existe»

Los actores de 'Élite', que estrena su tercera temporada el 13 de marzo, defienden una serie «gamberra y sexy» que ayuda a normalizar problemáticas de adolescentes sin moralismos

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Cuando 'Élite' llegó a Netflix el 5 de octubre de 2018, Ester Expósito tenía 30.000 seguidores en Instagram. Dos años después, la actriz está a punto de alcanzar los diez millones. La primera temporada de la serie conquistó en sus primeras cuatro semanas a más de 20 millones de hogares en todo el mundo. Intriga y descaro sexual se daban la mano en un thriller adolescente ambientado en un instituto privado donde se suceden las fiestas, los tríos, las drogas, los embarazos inesperados y el crimen.

Clasismo, poliamor, VIH, racismo y relaciones homosexuales se abordan en una de las diez series más vistas de la plataforma el año pasado, que el 13 de marzo estrenará su tercera temporada en los 190 países en los que está presente Netflix. Todo un fenómeno dirigido a ese público joven que ya no ve la televisión tradicional y solo consume series en 'streaming'. Algunos de sus actores más populares, como Ester Expósito, Georgina Amorós, Miguel Bernardeau, Mina El Hammani y Sergio Momo, han estado en Bilbao para fotografiarse con sus fans y presentar los nuevos líos en el instituto Las Encinas.

Ester Expósito, la más solicitada por las marcas de un reparto donde no hay ni un solo alumno feo, reconoce que le gustaría haber ido a un colegio con tanto salseo como el de 'Élite'. «Yo me aburrí muchísimo en mi instituto, no tuve relaciones profundas de amistad. A mí, lo que me gusta es vivir», proclama la actriz, que acaba de cumplir 20 años. Mina el Hammani, 26, cree en cambio que no hubiese podido estudiar en Las Encinas. «Demasiado caos y poco orden», apunta la actriz hispanomarroquí, que confiesa haber tenido «una adolescencia normal, con las dificultades de cualquier chaval».

Hijo de la actriz Ana Duato, Miguel Bernardeau (23 años) fue un adolescente hiperactivo que hizo mucho deporte. «Me echaban de clase por hablar, lo normal. Mi madre me mantuvo muy alejado de este mundillo, no quería que fuese actor», descubre. Por su parte, el canario Sergio Momo, nuevo fichaje para esta tercera temporada, destaca la naturalidad con que se tratan temas proclives a la polémica: «La ficción crea un imaginario colectivo. Si una serie sobre adolescentes no tratara estos temas no sería fiel a la realidad. Si fuese light y blanca no les representaría».

Mina el Hammani, Georgina Amorós y Ester Expósito, protagonistas de 'Élite'.

En ese sentido, Georgina Amorós, la Cayetana de 'Élite', pone un ejemplo. «El personaje de Polo tiene dos madres y en ningún momento se explica, porque no hace falta. Solo mostrarlo ya ayuda a normalizar la situación», defiende la actriz de 21 años, que acaba de trabajar con Woody Allen en 'Rifkin's Festival'. Explica Amorós que las series ahora van a toda pastilla. «Las plataformas han irrumpido con mucha fuerza, crean mucha ficción para todo tipo de públicos. Antes, las series en prime time de las cadenas generalistas tenían que ser para toda la familia, no se podían arriesgar a hacer cosas diferentes». «'Élite' representa un estado de cosas, vivimos un momento de voracidad, todo tiene que ser instantáneo», añade Sergio Momo. «Lo queremos todo aquí y ahora, no podemos esperar una semana para ver otro capítulo».

Todos coinciden en que 'Élite' no es un documental, sino una ficción. También en que los adultos subestimamos a los adolescentes. «Si te sientas a hablar con chavales de dieciséis años sobre racismo, feminismo u homofobia te sorprenderías. Lo viven todo y lo absorben todo», constata Mina el Hammani. «Somos contadores de historias. Les decimos a los adolescentes que lo que sienten también lo siente más gente, que no se encuentran solos», matiza Miguel Bernadeau. «Pero lo hacemos con un producto gamberro y sexy, sin moralismos».

El desdén con el que nos referimos a los chavales actuales irrita a Ester Expósito. «Todo se repite, lo que pasa es que vosotros no os acordáis de vuestra juventud. Esa sensación de que no eres escuchado y el mundo no te comprende se ha repetido a lo largo de la historia de la humanidad; la lucha de clases, el primer amor tóxico, intentar aparentar alguien que no eres porque no te encuentras a ti mismo, tus padres que quieren que seas un reflejo suyo...».

«Si te sientas a hablar con chavales de dieciséis años sobre racismo, feminismo u homofobia te sorprenderías»

mina el hammani

«Las redes sociales no son mi trabajo, si me fuera ahora mismo nadie me diría nada»

Miguel Bernardeau

La nueva reina de las redes sociales alerta del peligro de caer esclavo de los 'likes' y los comentarios. «Me gustaría desconectar del móvil», expresa. En estas mismas páginas, Maribel Verdú se apenaba de que se contrate a actores dependiendo del número de 'followers'. «A ver, no sé dónde pasa eso. Hubo un anuncio buscando a un actor con más de 80.000 seguidores, pero no se ha vuelto a ver. Si es una producción de calidad, tus seguidores les va a dar igual», desdice Georgina Amorós.

Otro ejemplo. La actriz Úrsula Corberó –12 millones de seguidores en Instagram– protagonizó 'El árbol de la sangre' de Julio Medem. Y ni uno de sus fans pagó una entrada para evitar el desastre en taquilla. «Las redes sociales son la versión 2.0 de lo que antes era una celebridad que salía en la tele y el papel couché», compara Sergio Momo. «Es un medidor de la repercusión que tienes». La mayoría de seguidores de los protagonistas de 'Élite', descubren, son del extranjero. «Solo un 10% de los míos son españoles», aclara Georgina Amorós.

«Cada cosa que subes se va a quedar allí», añade Mina el Hammani, mientras Miguel Bernardeau asegura que podría abandonar las redes y no pasaría nada. «No es mi trabajo, si me fuera ahora mismo nadie me diría nada». ¿Ni su representante? «No. Las redes también tienen algo que está muy bien, el contacto directo con tus fans».

'Élite' les ha cambiado la vida a este grupo de jóvenes actores que ya no saben lo que es ir tranquilos por la calle. «Mi parte anónima ya no existe», constata Mina el Hammani. Todos saben que están «en la cresta de la ola». Dentro de diez años, confían en seguir actuando. «Me gustaría vivir de esto y ser feliz», espera Ester Expósito, mientras Mina el Hammani se ve actuando en el Centro Dramático Nacional. Miguel Bernardeau se contempla «produciendo, dirigiendo, actuando en teatro y con un restaurante, no solo quiero ser actor en mi vida». Sergio Momo espera solucionar en una década algo que le atormenta: «Separar mi yo actor de mi yo como individuo. ¿Qué queda de mí como individuo más allá de mi pasión que es la interpretación?».